(Peligrosos) Egos sobrealimentados
por Antonio Santos
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Las capturas adjuntas proceden de una garla sostenida con un editor sobre el ego hinchado que manifiestan muchos autores, sean del campo artístico que sean. Estas capturas son vivo testimonio de un ego desmesurado que reacciona furibundo porque no sólo rechazan su texto que, según traslucen sus palabras, es la H*O*S*T*I*A, ¡además tienen la osadía de subrayarle deficiencias en él!

A estas alturas, empero, sospecho que se trata más de una elaborada broma pesada destinada a causar malestar a este editor. De serlo, no deja de inquietar la salud mental del autor, pues invierte tiempo en escribir una mierda para luego aguijonear con ella a este señor, que debe publicarlo, enmarcándolo además con dorados laureles. ¡Está escrito por MegaFulanito DeTal! ¡Atención! ¡Léanlo aun en todos los telediarios!

Pero trabajemos el postulado de un amateur (y le falta aún para tanto). Imagino al tipo: considerándose capaz, pergeña desde una idea difícilmente original (todo está escrito; nada hay nuevo) una narración que expone a conocidos en red social, esperando ¡aclamación! y ¡loas! al ser MegaFulanito el autor.

Vengo observando, desde que estoy en cierta red social, qué mal es para ciertas débiles ánimas. Las redes sociales han engendrado un insaciable monstruo vanidoso que no para en barras cuando le contradicen. MegaFulanito ha enseñado su relato a los amigos de red social, gente sin la adecuada formación encima, y le han piropeado ¡alabanzas! hasta henchir su mínimo-nimio pero inflamado ego (cuanto más frágil-sensible, más exacerbado) hasta alcanzar insanos extremos de arrogancia.

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Internet está alimentando a los peligrosos narcisistas (los párrafos adjuntos lo certifican) gracias a las dosis de fatua estima mercenaria procedentes del Me gusta. Unos creen que esto de escribir (por ser la materia que manejamos en el comentario) es sentarse, teclear, engendrando así una obra maestra superior a la Palas Atenea brotada del pensamiento de Zeus.

Sin lecturas, correcciones, referencias, trabajo duro. Decepciones continuas. Lo mando a MegaMenganito DeCual, lo lee, inscribe su comentario en mi FB, diciendo: ¡Eres la MegaHostia MegaEscribiendo, MegaFulanito! y todo un rosario de amigos clonan su comentario. ¿Resultado? ¡Me siento un globo aerostático ascendiendo a la Luna!

El narcisista así se ve con el poder de enmierdar a cualquiera que le contradiga desde honesta óptica. ¡Cómo me rechazas, si en FB me ¡aclaman! sin parar por mi literatura! Veo eso en FB continuamente: trabajos mediocres ¡ensalzados! sin tasa por gente con parco entendimiento, mientras deciden ignorar obras que manifiestan verdadero tiempo/esfuerzo/dedicación. ¿Causa? El talento es cosa que asusta, también he descubierto. Y, al lado, está esto otro: la envidia. Pulula en internet.

Una cosa es apoyo por amistad. Otro: por seguidismo necio. Un amigo de verdad, apoya; pero también señala tus yerros. Hace crítica constructiva. Por desgracia, se cultiva una Sociedad hedonista (¿puede proponerse mejor ejemplo de esto que una red social?) que detesta el esfuerzo, aceptar errores propios que obliguen a trabajar para eliminarlos, cuando es más mucho cómodo culpar a otros de sus fallos.

© Antonio Santos
(623 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 23 de febrero de 2017