Los ayudantes del doctor
por Marina Such

Doctor Who no es una serie muy serializada (valga la redundancia), como Perdidos, sino que sus capítulos son más bien autoconclusivos. Sin embargo, cada temporada suele iniciarse dejando caer unos pequeños detalles, que van apareciendo esporádicamente según se va avanzando y que nos adelantan lo que puede ocurrir en el cierre de dicha temporada. En la primera veíamos un Bad Wolf (lobo malo) escrito en los sitios más insospechados, en la tercera estaba aquella misteriosa última frase de la Cara de Boe (You are not alone, no estás solo) y en esta cuarta el elemento serializado incluye una críptica advertencia de un Ood al Doctor (tu canción terminará), un par de alusiones de la nueva acompañante, Donna, a que las abejas están desapareciendo en la Tierra y el fugaz regreso de la primera acompañante de esta nueva versión, Rose Tyler.

Los acompañantes han sido siempre una constante en Doctor Who. Siendo el protagonista un extraterrestre que viaja en el tiempo como quien baja al quiosco a comprar el periódico, era necesario introducir un personaje humano, y ajeno al mundo del Doctor, con el que la audiencia pudiera identificarse (no hay que olvidar que, en el Reino Unido, es una serie familiar del sábado por la noche) y que, a la vez, sirviera de contrapunto e incluso pudiera controlar algunas de sus acciones que, a veces, entran en el terreno de un dios. Con el Noveno y el Décimo Doctor (los interpretados por Christopher Ecclestone y David Tennant), esa última faceta de control ha ido ganando peso con el tiempo.

La primera acompañante, Rose, se enfrentaba al Universo con cierta ingenuidad y fascinación, la misma que sentía por un Doctor que la sacaba de una vida monótona y con un futuro aburrido, cuanto menos. El equipo que formaban ambos estaba muy conjuntado y ella había asistido a la regeneración en el Décimo Doctor, por lo que su despedida, obligada por las circunstancias y traumática, tenía que ser devastadora. La segunda, Martha, era más independiente, pero se enamoraba del Doctor, lo que era un problema (muy especialmente si los sentimientos no son recíprocos). Al final, era un contrapunto y una aliada bastante eficaz, pero opta por abandonarlo para no seguir sufriendo más. La tercera, Donna, es más mayor y capaz de cantarle las cuarenta enseguida al Doctor por las cosas que hace mal (en su primera aparición, los dos se pasan todo el capítulo discutiendo).

Más que sobre el Doctor, la serie parece ir sobre sus acompañantes humanos, y sólo así se entiende la explicación de Martha sobre lo que representa viajar con el Doctor por todo el Universo: El Doctor es maravilloso, es brillante, pero es como el fuego. Si te acercas demasiado, te quemas. Avisados quedamos.

P. D.: Cuesta un poco rastrearlos en YouTube, pero todo fan de la serie debería echarle un vistazo a Doctor Who Confidential, unos making off que se emiten en BBC3 justo después del episodio correspondiente en el primer canal.

© Marina Such
(616 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El Diario de Mr. MacGuffin el 05 de mayo de 2008