El ninguneo de la ciencia-ficción en TVE
por Antonio Quintana Carrandi

Que la televisión en abierto es una porquería no hay ni que decirlo. Nunca como ahora ha merecido tanto ese aparato la denominación de caja tonta. En realidad, deberíamos referirnos a la televisión como la caja gilipollas, pues, como leí hace tiempo, el gilipollas no es tonto porque no posee el cociente intelectual necesario para serlo, y la televisión que se hace hoy en España parece pensada exclusivamente para embrutecer al personal. Es algo lamentable, pero lo es mucho más en el caso de Televisión Española, la televisión pública. Si exceptuamos algunos documentales de La 2, el resto de su programación casi provoca el vómito, y me hace añorar la TVE de otro tiempo no tan lejano.

La cosa es mucho más grave si hablamos de ciencia-ficción. Obviando la emisión de alguno de los, salvo honrosas excepciones, decepcionantes films actuales, nuestro género está siendo ninguneado en la televisión estatal, la de todos según dicen, desde hace años. La última buena serie de ciencia-ficción que programaron fue Tierra: conflicto final, y de eso hace ya bastante. Ni siquiera se dignaron emitirla al completo, pues sólo se programaron las dos primeras temporadas. Lo mismo ocurrió con la extraordinaria Babylon 5. Emitieron tres temporadas, y cuando más interesante estaba la cosa, nos dejaron con la miel en los labios, pues se olvidaron por completo de ella. De nada sirvió que muchos aficionados nos dirigiésemos a la sede de TVE, solicitando la emisión de las temporadas restantes. Los responsables de la cadena pública dieron la callada por respuesta. Hace cuarenta años, la tele del Estado (la única que había entonces) recibió un aluvión de cartas solicitando el cambio de horario de Espacio: 1999, petición que fue atendida de inmediato. Evidentemente, la televisión pública ha sufrido un proceso de involución y hoy no se valora en nada el parecer del televidente.

Posiblemente haya quien crea que TVE no se ha olvidado de nosotros, ya que, al fin y al cabo, ha producido una serie de ciencia-ficción de factura propia. Pero El Ministerio del Tiempo, con poseer algunos valores apreciables, no deja de ser una españolada de pseudo-ciencia-ficción, que arrastra todos los males que lastran la casposa producción propia. Es un sucedáneo de las producciones americanas, realizado con desgana y con pocos medios, que se sitúa a miles de parsecs de los niveles técnicos y argumentales característicos de las series procedentes de Hollywood. Otro tanto puede decirse de Plutón Verbenero, supuesta comedia de ciencia-ficción emitida hace algún tiempo, que sólo sirvió para hacernos añorar la estupenda Quark, la escoba espacial, serie emitida en el lejanísimo verano de 1980. No es que por aquellas calendas TVE se prodigara mucho en la emisión de series de ciencia-ficción, pero, al menos, en 1982 pusieron La fuga de Logan, producción basada en el film del mismo título, y al año siguiente Galáctica, estrella de combate y Crónicas marcianas, inspirada en los relatos del maestro Bradbury y protagonizada por el gran Rock Hudson.

La supresión de la ciencia-ficción en la parrilla de TVE busca, al igual que la eliminación del buen cine clásico (del que hablaré en otra ocasión), infantilizar más si cabe al espectador, ya bastante tocado mentalmente por la perniciosa futbolería, las casposas series de producción propia, como la estúpida Cuéntame o la seudo policiaca Servir y proteger, los concursos idiotas (¡cómo echo de menos El tiempo es oro!) y la interminable sucesión de shows a cada cual más cutre, como el insoportable Master Chef.

Como es obvio, habrá quien diga que si no me gusta la programación de TVE, que no la vea y listos. Sin embargo, aun admitiendo que los que así opinen tienen parte de razón, a lo que voy es a que TVE, con sus dos canales principales, es una emisora pública, que financiamos con nuestros impuestos, y eso nos da derecho a cuestionar su política en cuanto a programación se refiere. Por ese motivo no abogo por suprimir algunos de los programas que he mencionado, pues todos y cada uno de ellos deben de tener su público. Pero reivindico el derecho de los aficionados a la ciencia-ficción y al cine clásico a estar representados en TVE, mediante la emisión de espacios adecuados para nosotros. En los archivos de TVE tienen, con toda seguridad, un buen puñado de largometrajes y series de ciencia-ficción, cuya emisión no les costaría un céntimo. Podrían programar una parte de ese fondo, aunque fuese en horario nocturno. La mayoría de ese material será antiguo, pero eso a los buenos aficionados no nos importa. Recuerdo haber visto en TVE películas como LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS y ULTIMATUM A LA TIERRA (la buena, no el decepcionante remake de hace unos años), y series como Ovni, El planeta de los simios, El hombre invisible o las antes mencionadas, además de muchas otras. Por tanto, no creo que sea mucho pedir que la tele estatal, la de todos porque la pagamos todos, tenga en cuenta a los muchos aficionados a la ciencia-ficción que hay en España.

© Antonio Quintana Carrandi
(1.027 palabras) Créditos