La ciencia-ficción no es cosa de premio
por Marina Such

Los meses previos al anuncio de las candidaturas de los Emmy están tan repletos de rumores y de quinielas como la temporada de premios anterior a los Oscar. En su momento, desde Gold Derby apuntaron que, tal vez, podía ser el momento para que algunas series de ciencia-ficción lograran arañar alguna candidatura importante. En concreto, hablaba de Mary McDonnell y sus posibilidades de ser nominada por Galáctica. Este tema se une al debate de si Héroes tendría de verdad la oportunidad de pelear por los Emmys importantes, utilizando a su favor que esta primera temporada ha atrajo a un público bastante más amplio que el típico de la ciencia ficción.

Bajo estas discusiones subyace el desprecio que la cultura seria ha tenido siempre hacia la ciencia-ficción y la fantasía. Descartados como géneros menores, apenas se les presta atención, incluso aunque estén desarrollando productos más arriesgados y provocadores que los géneros convencionales, por llamarlos de algún modo (esto también puede ser una ventaja. Ron Moore reconoce que, si Galáctica no fuera ciencia-ficción, no podrían hacer muchas de las cosas que están haciendo). Si descontamos la arrolladora primera temporada de Perdidos, los premios de televisión generalistas no suelen ver con buenos ojos estos programas.

Una serie como Star Trek logró estar nominada dos veces al Emmy al mejor drama (1967 y 1969) y tres en el apartado de actor secundario ( Leonard Nimoy), yéndose de vacío todas las veces. La siguiente serie de la franquicia, Star Trek: La nueva generación, no consiguió escapar de las nominaciones técnicas hasta 1994, siete temporadas después de su estreno y el año de su despedida, cuando se coló entre las candidatas al mejor drama (ese año ganó Pickett Fences). Expediente X recibió algo más de cariño por parte del Emmy porque, al fin y al cabo, se podía vender como un policíaco, Sus actores consiguieron estar nominados varias veces y la cuarta temporada hizo que Gillian Anderson ganara como mejor actriz dramática. La serie fue nominada varias veces a mejor drama, sin conseguir llevarse la estatuilla nunca. Tuvo más suerte que Buffy, la cazavampiros, que tuvo nominaciones en los apartados de maquillaje y peluquería y, muy raramente, a algún guión de Joss Whedon.

¿Y qué reconocimiento obtuvo una serie con tanta influencia posterior como Twin Peaks? Nada, más que consolarse por las dos nominaciones a mejor actor de Kyle McLachlan y su candidatura a mejor drama en 1990 (ganó La ley de Los Ángeles).

© Marina Such
(518 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El Diario de Mr. MacGuffin el 6 de junio de 2007