Especial Vigésimo Aniversario
Podemos Construirlo para Usted
Especial Vigésimo Aniversario
por Jesús Poza Peña

Si tiene usted la edad suficiente, quizá todavía recuerde cuando para llegar a determinados lugares era necesario ir a pie. Aquel mundo de montañas y bosques vírgenes (supuestamente). Quizá sienta nostalgia de aquello. En cambio yo, lo que recuerdo de aquel tiempo feliz, fue aquella vez en que mi abuelo me llevó por primera vez a la obra y señalando las montañas me dijo: ¿ves hijo mío aquellas altas cumbres barridas por el viento y coronadas de nieblas? Algún día construiremos una carretera que lleve hasta allí, y chalets unifamiliares de lujo. Sí, allí. Donde sólo llegan los mejores. Ese día comprendí cuál era el Destino Universal de España y mi propio hado: urbanizar el planeta Tierra.

Hermosas playas de blanca arena, lagos que reflejan infinitos bosques de coníferas, selvas exuberantes en medio de la niebla... Mamarrachadas. Eso no es lo que usted desea. Esos edificios antiguos, casas viejas en las que nadie quiere vivir. Esos santuarios de la naturaleza, terreno desperdiciado y sin provecho ninguno. Gilipolleces. No es eso con lo que sueña la gente.

Nosotros podemos construirle la casa de sus sueños. Una mansión señorial en un barrio todo él levantado a imitación de una villa medieval; una cabaña en un árbol, no una cualquiera, una gran casa con tres pisos, porche, galería, sauna, ascensor y múltiples espacios hogareños con chimenea; una vivienda flotante en una isla flotante que se desplace por los canales del antiguo Océano Pacífico. Su chalet en la parte más alta de la sierra, dominando un paisaje verde de jardines y urbanizaciones. ¿Por qué no? Podemos hacerlo para usted.

Oh, cada vez que lo pienso me vengo arriba. Qué Reconquista ni qué niño muerto. Qué Descubrimiento de América... ¿Qué es todo eso? Nada. América y Europa son dos parcelas unidas por un puente. Un puente totalmente construido de barrios de viviendas, centros comerciales, tiendas de chinos, supermercados con su negro a la puerta, concesionarios de automóviles y yates... ¡Un puente que yo he construido y en el que usted vive! Me siento trempante, me crezco sólo de pensarlo. Soy el mejor, soy el puto amo, soy más grande que el Lobo de Wall Street ese, ¡SOY UN CONSTRUCTOR ESPAÑOL! Y no me detendré jamás hasta que se pueda dar la vuelta al mundo en Metro.

¿Pero por qué pararnos aquí? Tengo máquinas que han allanado el Himalaya convirtiendo Siberia en un centro de primer orden para el turismo veraniego. Mis currelas asfaltan carreteras que llegan a todos los rincones del mundo. ¡Tengo una estación de esquí en la Antártida! Entonces, ¿por qué conformarnos con esto? ¡Tenemos un océano entero por urbanizar! ¡Ah, esas fosas marinas! ¿No querría usted ver la fauna abisal desde la comodidad de su salón? Sí, señor constructor, el mío con ventanal de 5 metros. ¡Hay espacio de sobra!

¿Pero qué digo? ¿Qué digo? Siempre hace falta más. ¿Qué es lo que pasa cada vez que un Ayuntamiento necesita financiarse? Ahí estoy yo. Pero hace falta más suelo urbanizable, ¡más suelo! Todo en interés de la sociedad, claro. Yo pago al concejal y usted me paga a mí. ¿Qué es una pequeña comisión en el precio de su vivienda? ¿Es que puede usted poner un precio al hogar de sus sueños?

El mundo, el mundo es pequeño. Todos esos soñadores, visionarios que alguna vez idearon un mundo urbanizado; Asimov, Lucas... ¡Pequeños hombrecillos de mentes estrechas! Ya veo ante mí un Sistema Solar a mi disposición. Primero los ascensores espaciales (me pregunto: ¿cuántas viviendas se podrían construir en uno de esos? A 10 chinos por vivienda...), luego el gran anillo alrededor de la Tierra, uniendo cada una de las estaciones término de cada ascensor, y desde ahí... ¡La Luna! ¿Pero qué digo la Luna? ¡No es más que un pequeño satélite miserable! Condominios en el Valle Marineris, sí, ya lo veo. ¿Que no hay atmósfera, que no hay agua? La traeremos de donde sea, lo convertiremos en un vergel. Oh, sí, ya lo verán. ¡Las Vegas de Júpiter entre volcanes de azufre en Io, a salvo bajo cúpulas de metacrilato tras escudos anti-radiación! ¡Sí, puedo construirlo! Nada, ninguna otra cosa puede volver a poner en marcha la carrera espacial, sólo su necesidad de vivienda, sólo la construcción. El Sistema Solar desmontado y reconstruido en esfera de Dyson. ¡Los planetas, las estrellas, son mi Lego! ¡El universo todo a su disposición! ¡No tiene más que pedirlo! Si usted sueña con ello, nosotros podemos construirlo para usted.

Ah, qué grande es ser constructor en España. Compatriotas, qué gran destino nos aguarda.

© Jesús Poza Peña
(931 palabras) Créditos
Jesús Poza Peña es escritor.