Especial Vigésimo Aniversario
UP! UP! - and beyond!
Especial Vigésimo Aniversario
por Antonio Santos

Repostemos nuestra atención en MODERAN otra vez. Es formidable ejemplo de cómo se atarea el Hombre en la tarea de equipararse a Su Creador (caso de aceptar esa concepción) e incluso superarLe. No sé bien si para demostrar una capacidad que Dios esperaba poseyéramos, o porque somos soberbios. Uno de mis libros sobre Mitología afirma que la Torre de Babel se edificó para mostrarle al Todopoderoso que podíamos estar a Su nivel. SuperarLe, además.

La Humanidad no conoce tarea imposible o mínima-nimia. Puede fracasar. Pero no cejará. La próxima intentona puede ser la buena.

MODERAN es un modelo de esa capacidad para las megaterraformaciones fabulosas que anticipa la ciencia-ficción. Pero ofrece otra visión, mucho menos grandiosa, hasta miserable, dentro de este marco donde el narrador, el jactancioso cyborg Fortaleza Diez, efectúa la relación de logros, al conseguir un planeta Tierra sin grietas ni bultos cubierto de plástico blanco completamente.

Congelaron los océanos, situándolos en órbita. Los animales fueron exterminados. Los sustituyen robots. Todo tiene una pulcra/lisa esterilidad (cuan pánico a los gérmenes) que facilita las estaciones de guerras constantes que libran las Fortalezas. Así, afirma nuestro estentóreo cronista, se da rienda suelta a la verdadera naturaleza del Hombre, que es la violencia (sin tasa). Se dejaron de tapujos y convencionalismos. Nacimos para matar. ¡Entreguémonos con pasión al esfuerzo!

[ Eso también supone notable construcción: una Sociedad entera volcaba a un fin inútil, distinta a la presente. (O a ser de provecho , nos educan.) Es gigantesco lavado de cerebro que precisa poco esfuerzo, sin embargo. Porque, al eliminar las leyes y sentimientos de culpa o desazón, queda la bestia desnuda del salvajismo primigenio, la del Complejo R, recorriendo el mundo. ].

Pero la otra lectura que ofrece MODERAN es la de la cobardía. Todos sus participantes, los notables que Fortaleza Diez destaca, están muertos de miedo. Hasta la médula. Pero no pueden permitirse (pese a saberlo entre sí) evidenciarlo. Huelen la sangre desde lejos y, la menor vacilación, debilidad, se castiga con un concluyente Tiroteo Mundial. Has incumplido la principal ley moderana: suspender la carnicería.

Miedo. Sí. ¡Ajá! ¡En grandes tazones! Por eso, Fortaleza Diez insiste en pavonearse, lanzar bravuconadas, amasando armas demoledoras, todo un monstruoso montaje para ocultar su profundo pánico. A morir, sobre todo. ¿Acaso no residen en fortalezas automáticas, que contienen búnkeres aún más protegidos, y adonde corre a ocultarse Fortaleza Diez siempre que su bravo corazón activado a pistones tiembla?

MODERAN es un ensayo sobre el miedo. Al fracaso material/social. A no estar a la altura del Pancreator. A haberLe fallado en sus esperanzas sobre nosotros. Tanto Le temen en MODERAN que hasta Le han sustituido. Fabricaron su dios, estéril, al que rezan paganas plegarias, para protegerse de Dios.

Ese quizás sea el gran leitmotiv de la construcción humana también presente en la ciencia-ficción, mostrada en numerosas facetas. De mayor envergadura, o quizás hasta tan intimista, como la Criatura que cosió Frankenstein con retales de muertos. El estar al nivel/desafiar a Dios para mostrarnos tanto competentes como dignos de Su respeto. ¡Mis hijos han superado al Padre! ¿Puede esperarse menos?

Víctor Frankenstein, de algún modo, hace algo reservado, hasta entonces, a Dios: dar vida. (La calidad de esa vida merece a band apart) No mediante el apareamiento. Sino en un laboratorio. Mary Shelley origina el primer bebé probeta de la Historia (homúnculos aparte), sólo que su apariencia... Bueno.

De nuevo, la arrogancia que disfraza nuestro pavor a defraudar a Dios. Hasta los ateos que pasean por las calles negando Su existencia están en la colosal tarea de derribar algo tan antiguo como nosotros. Sólo que ésa es cuestión diferente a la que tratamos. Pero, dándole un toque sardónico: es ciencia-ficción intentar anular un credo histórico.

Por doquier saltan relatos donde una obra de ingeniería (comunes en el género) cubre el planeta entero, o, en el caso de Star Wars, lo fabrican. Como arma de destrucción masiva. Ya: aquí podéis reprocharme que el ambiente warsie no es judeocristiano (lo es), o de otras religiones mayoritarias. Pero tiene remedo: la Fuerza, eco de un ser omnipotente con una casta de sacerdotes/pontífices, los Jedis.

El Imperio, al construir la Estrella de la Muerte, expone un desafío HITECH a la Fuerza (trasunto de Dios). No sé cuánto miedo Palpatine (y su insidiosa arquitectura galáctica, el Imperio) tiene a la Fuerza, pero ese pánico también puede atisbarse en esa fortaleza armada.

Junto a tramoyas mecánicas-metálicas, sea el artefacto steampunk de LA MÁQUINA DEL TIEMPO, o los trípodes marcianos (no hablemos ya del Amo del Mecanicismo: Verne), anoto las más pequeñas edificaciones megalómanas: recrear una Sociedad. En 1984, el IngSoc está decidido no sólo a borrar el pasado, sino a introducirle a martillazos al individuo todo un pernicioso catálogo de protocolos que le hagan negar la evidencia que sostienen sus manos. Lo sociopolítico de obras como ésta de Orwell difumina un tanto lo brodignaniano del proceso. Porque lo habido, como sabe Winston Smith, puede desaparecer de formas numerosas. Pero ¿negar qué palpan los dedos porque lo ordena el Gran Hermano? ¿A toda una Sociedad que pelea consigo misma por negarse (o sea, negar su procedencia divina), para a continuación, a toque de timbre, expresar feroz individualismo? Eso tiene mérito.

Para rematar, recuerdos al MUNDO DEL RÍO, donde se conjugan casi todos estos elementos citados. Philip José Farmer recrea un planeta mediante prodigiosos mecanismos para darle escenario a la tupida Humanidad (miles de millones) que, a su vez, en pretendida ociosidad no exenta de tribalismos bélicos (estados contra estados —remite a MODERAN —), tiene una tarea gargantuesca entre manos: automodificarse para convertirse en Éticos (dogma á là 1984), liberándose de racismos y prejuicios. De la violencia, ante todo.

Sin embargo, sea ya novela tendente al ocio, o cargada de mensaje, todo esto de hacerlo up! up! and beyond! (de la CÚPULA DEL TRUENO) guarda ese miedo íntimo e inasumible a fracasar. A defraudar al Creador, que tantas esperanzas puso en nosotros.

Eso, o que la vanidad nos engolfa y la siguiente Torre de Babel debe superar a la previa, por el simple impulso de colmar nuestra arrogancia.

© Antonio Santos
(1.299 palabras) Créditos
Antonio Santos es escritor e ilustrador y mantienes los blogs Una historia de la frontera y Spnkgirl