Grandes conspiraciones mundiales (por un módico precio)
por Enric Quílez Castro

Debo reconocer que las grandes conspiraciones mundiales me tienen el corazoncito robado. Me cuesta de entender que alguien en su sano juicio crea en esas tonterías mayúsculas, pero cuanto más ridículas y absurdas sean, más seguidores parecen tener.

Veamos algunas de esas conspiraciones que parecen sacadas de una novela de ciencia-ficción de serie Z.

:: La conspiración de los chemtrails: alguien se dedica a fumigar a la Humanidad a partir de los productos de deshecho de la combustión de los aviones, vaya, las estelas de condensación. Ponen productos que esterilizan a la Humanidad. En otra versión, en vez de reducir la natalidad, vuelven a los humanos más sumisos. Teniendo en cuenta que existe el fútbol y las teleseries venezolanas, no veo la necesidad de atontar a nadie con un procedimiento carísimo y de dudosa efectividad. Sería más fácil echar algo en los depósitos de agua de las ciudades o algo parecido.

:: La conspiración de los reptilianos: algunas personas tienen en su ADN presencia de ADN reptiliano, que proviene de unos malvados extraterrestres que conspiran para dominar la Humanidad. Los reptilianos son malos malísimos y sus descendientes se encuentran entre los más sanguinarios y violentos. Muchos no creen que descendamos de los primates evolutivamente y en cambio son capaces de tragarse esto. Lo encuentro tan fascinante que se me erizan las escamas.

:: La clásica conspiración de los OVNIs: los alienígenas nos visitan constantemente desde la prehistoria. Han experimentado con nosotros y hasta nos ayudaron a construir las pirámides. Los gobiernos lo saben pero por temor a que cunda el pánico, lo mantienen en secreto. Después hay una teoría que dice que los americanos llegaron a un acuerdo con ciertos alienígenas con los que intercambiaron tecnología a cambio de leche de vaca. Impresionante: no me quito el sombrero porque temo que se me caiga la cabeza.

:: El virus del SIDA fue creado en el laboratorio para tocar las narices a los africanos y a los homosexuales. No somos capaces de curar un puñetero resfriado y vamos a ir creando un virus tan cabrón como el del SIDA. Una variante reciente de esta conspiración afirma que Rockefeller patentó el virus zyka porque es más malo de la tiña y pretende provocar una pandemia que reduzca la población mundial. Por lo visto los Rockefeller no tienen otro pito que tocar que provocar pandemias que no matan, pero bueno, alguien se las tenía que cargar. Me extraña que no hayan sido los islamistas o los norcoreanos.

:: Hay conspiradores capaces de las proezas tecnológicas más increíbles que uno se pueda imaginar, pero los americanos no llegaron a la Luna. Sólo hay que ver la bandera americana ondeando al viento y la ausencia de estrellas en las fotos en que aparece cielo lunar. Supongo que el reflector láser que dejaron allá y al que cualquiera con suficiente pericia puede enviar un rayo y recibirlo lo debieron dejar los extraterrestres para hacer la puñeta. O igual lo tiró una sonda no tripulada en paracaídas, que todo podría ser.

:: El cáncer se cura con el zumo de una fruta tropical rara pero baratísima, pero las malvadas farmacéuticas no quieren que lo sepas, no sea que les arruines sus tratamientos a base de quimioterapia que, por cierto, son lo peor de lo peor, aunque salven un montón de vidas. Eso es un detalle nimio, como el hecho de que cáncer es un término general. De cánceres hay muchísimos tipos y dudo que se encuentre nunca un único fármaco o sistema universal que los cure todos. Pero tú ve comiendo yoyobas de Sonora, que seguro que te convertirás en inmortal, mientras los propietarios de las malvadas farmacéuticas se chinchan y se arrugan.

:: Las radiaciones electromagnéticas del móvil, de las wifi, etcétera son más malas que un pecado y producen todo tipo de enfermedades y desórdenes metabólicos. Si fuese así, teniendo en cuenta su proliferación, ya estaríamos todos muertos o brillaríamos en la oscuridad.

:: Los rusos tienen una máquina para alterar el clima, capaz de producir tornados, ciclones y todo tipo de malvestades atmosféricas, que usan, sobre todo, contra sus seculares enemigos los norteamericanos. Cuando Putin se enfada, se desahoga provocando un tornado sobre Oklahoma o un tifón sobre las Filipinas. Espero que no padezca nunca de úlcera de estómago.

Bueno, hay muchas más, pero la cosa ya aburre, aunque hay que reconocer que algunas conspiranoias son bastante entretenidas. No merece la pena intentar desacreditarlas, porque los creyentes devotos suelen ser bastante fanáticos y no aceptarán ninguna evidencia en contra de sus creencias favoritas. En fín, que ustedes lo conspiren bien. Y recuerden: cuando alguien cree en una conspiración, casi siempre resulta ser falsa y en las conspiraciones reales, rara vez suele creer nadie.

© Enric Quílez Castro
(861 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 08 de febrero de 2016