Superman según el tipo de EL PADRINO
por Félix Capitán

Para sorpresa de mucha gente, el concepto original de Superman en el cine (me refiero a la franquicia iniciada en 1978 con Christopher Reeves en el protagónico, porque hubo Supermanes anteriores y posteriores en cine y televisión), es obra de... ¡ Mario Puzo ! ¿De quién dice usted, mi estimado General Gato? Pues del tipo que escribió la novela y después guionizó para el cine EL PADRINO de Francis Ford Coppola. Y después escribió el guión de EL PADRINO II. ¿Un tipo que entiende tan bien a los gángsters, encargarse de la historia de un superhéroe? Contra todo pronóstico, el tratamiento de Mario Puzo fue simplemente brillante, aunque se ve un poco oscurecido por las circunstancias. Resulta que la historia completa fue sometida a los productores, concretamente Alexander Salkind e Ilya Salkind, y éstos, viendo que tenían un material de oro entre las manos, decidieron dividir la peli en dos (las actuales SUPERMAN y SUPERMAN II), lo que obligó a reescribir un montón de la historia. En segundo lugar, la visión artística más seria de Richard Donner (quien dirigió la primera, y buena parte de la segunda) fue reemplazada en SUPERMAN II por la de Richard Lester, cuyo mayor crédito anterior era realizar las chorradas de pelis con los Beatles (sí, en serio). Afortunadamente, con la salida del director´s cut de Richard Donner sobre SUPERMAN II, es mucho más fácil hacerse una idea sobre de qué iba el concepto original.

Mario Puzo no se andaba con chicas. Iba a rodar una peli de superhéroes, y Superman era el más grande de todos, así es que no iba a tener algo que pudiéramos llamar un lado humano. Superman es en todo momento Superman, y Clark Kent es apenas un disfraz (al revés de revisiones posteriores, como en la televisiva Lois y Clark, en que Clark Kent es el tipo de verdad, y Superman el disfraz). Y por ende, las pelis están trufadas de simbolismos mesiánicos. En primer lugar, parte directamente en un planeta Krypton que es casi literalmente el cielo (es otro planeta, es frío y gélido y azuloso, tiene una sociedad perfecta, etcétera). Vemos como tres villanos son capturados por tratar de subvertir el sistema, y encerrados en la Zona Fantasma, un obvio guiño al mito de la rebelión de Satanás y su caída desde el Cielo y la Gracia. Pero después Krypton explota, y Superman, el último de esa raza superior (el último ángel, acaso el último Hijo de Dios) es enviado a la Tierra. Su nave espacial tiene forma de estrella, por lo que su llegada es literalmente anunciada por una estrella, así como la de Jesús fue anunciada por la Estrella de Belén.

Después, en SUPERMAN, vemos los años oscuros de éste creciendo en Smallville primero, y en Metrópolis después, del mismo modo en que Jesucristo tuvo sus años oscuros. Y cuando se revela, aparece como un maravilloso y portentoso superhombre, listo para redimir a los seres humanos. Pero sus poderes tienen límites morales y éticos: le es prohibido interferir con la historia humana (algo que le remarca su padre, una especie de Dios Padre del Antiguo Testamento que le habla a través de cristales). Pero Superman, por amor, decide romper esta ley y descubre el poder de transformar la Historia. Pareciera que nada pudiera limitarlo, pero es justamente una de sus proezas (evitar que una bomba nuclear arrase París) la que libera a los demonios que en primer lugar habían sido encarcelados en Krypton.

Al mismo tiempo, siempre por amor, Superman decide renunciar a su condición divina, y se reconvierte en un ser humano (algo que vemos a mitad de SUPERMAN II). Allí sufre un metafórico descenso al infierno (ejemplificado en la lucha en el bar), al tiempo que los villanos se imponen a la Humanidad entera. Los seres humanos nada pueden hacer contra la amenaza, y sólo un ser sobrehumano, un ángel o un mesías, es capaz de oponérseles: Superman, que ha vuelto de entre los muertos obteniendo otra vez sus superpoderes, y detiene finalmente al gran Mal. Al igual que Jesucristo, Superman ha muerto y resucitado (simbólicamente, eso sí), y se queda protegiendo a la Humanidad desde una posición prácticamente de poder absoluto (aunque siempre respetando la bandera yanki, como se muestra en el último fotograma de SUPERMAN II, porque ya sabemos que Dios ama a América...).

© Félix Capitán
(946 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Siglos curiosos el 19 de diciembre de 2010
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