Está en los genes
por Enric Quílez Castro

Recientemente leí la magnífica antología de relatos de ciencia-ficción de César Mallorquí titulada TRECE MONOS. Me gustaría comentar uno de ellos, concretamente: el relato titulado NATURALEZA HUMANA.

Antes de continuar, advierto que hay spoiler gordo así que si no habéis leído el relato y queréis hacerlo, ni sigáis leyendo a partir de aquí.

La base central de NATURALEZA HUMANA se basa en que unos extraterrestres anteriores a la Humanidad han grabado a sangre y fuego determinada conducta en los genes del homo sapiens a fin de vengarse de otra raza extraterrestre con la que estaban en guerra. No hace falta entrar en detalles.

Esto de grabar algo en los genes de otra raza —sea humana o no— no es ninguna novedad en la ciencia-ficción. Por ejemplo, David Brin hace de la manipulación del genoma de otras especies sintientes la base de sus novelas del ciclo de Marea estelar. La idea es manipular los genes para volver más inteligentes determinadas especies, como los gorilas, los delfines o los chimpancés.

También es la base argumental de 2001, UNA ODISEA ESPACIAL en que una misteriosa raza alienígena, representada por un monolito efectúa cambios en el genoma humano de tal manera que despertamos a la inteligencia... y también a la violencia más despiadada.

En otro orden de cosas, en Star Trek: La Nueva Generación, en el episodio titulado: LA CAZA, también nos encontramos con una manipulación genética, esta vez a escala galáctica, de varias razas, entre las que se cuenta la humana, con un mensaje escondido en lo más profundo del ADN de varias especies.

La manipulación genética con fines diversos es muy común en la ciencia-ficción. Baste recordar la manipulación accidental sucedida en la película LA MOSCA, con fatales consecuencias para el protagonista.

A veces, es un accidente y a veces es premeditado. En algunas ocasiones el experimento se aplica a un individuo o conjunto reducido de individuos y en otras, a toda una especie. Las posibilidades son realmente amplias y sorprendentes.

© Enric Quílez Castro
(386 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 1 de diciembre de 2015