La colonización de Marte
por Héctor Horacio Otero

Fuí (efímero) integrante del capítulo argentino de la Sociedad de Marte, la cual impulsa la conquista del planeta vecino.

Hagamos un poco de historia. Cuando los soviéticos se adelantaron a los yanquies en la carrera espacial, Kennedy promete en 1961 que antes de que termine la década USA llegaría a nuestro satélite y, ayudita de los nazis mediante, aparentemente logra hacerlo (aunque alguna gente no esté convencida).

Ahora bien, han pasado 40 años de la hazaña y nada. Fracasan los transbordadores y en 2004, Bush lanza su visión para el espacio, en la que postula volver a la luna hacia 2020 y luego dirigirse al planeta rojo, instalando bases permanentes en ambos lugares. Todo esto generando un par de cohetes, los Ares, de tecnología tradicional, que también servirían para poner en órbita satélites. De cualquier modo, los norteamericanos tendrían que depender por años de otras naciones para llevar gente y satélites al espacio, hasta que se concretara.

Seis años y 9000 millones de dólares después, Obama cancela el programa Constellation y abandona este propósito. El presupuesto tiene aún que pasar por el Congreso y allí el programa es popular entre muchos representantes por los puestos de trabajo que genera, pero es evidente que la iniciativa se encuentra agonizando.

La cancelación no surge del aire, sino de una comisión, el Comité Agustine, que declara que ni incorporando 3000 millones más de dólares por año tienen seguridad de poder lograr los objetivos propuestos.

Propone que la existencia de la Estación Espacial Internacional se prolongue de 2015 a 2020 (bastante ilógico, con todo lo que costó, abandonarla a sólo cinco años de finalizada) y que frente a la jubilación de los taxis espaciales se estimule al sector privado a generar modos de llevar a los astronautas a la órbita terrestre para que la NASA se centre en tecnologías más innovadoras. ¿Los viajes espaciales tripulados? Bien, gracias, suspendidos indefinidamente.

En lo personal creo que el programa Constellation hubiera tenido muchos beneficios para la humanidad, propios y colaterales. Sin embargo, se admite que la tecnología para llevar a un ser humano a Marte no existe aún. Y que, lamentablemente, no se puede lograr lo que se logró en ocho años, casi medio siglo antes, ni siquiera en el doble de tiempo.

Hay que considerar también el tema de la crisis económica norteamericana, no se pueden hacer oídos sordos a ella, existe y la gente quiere trabajar, no cumplir sueños de ciencia-ficción.

Yo no me opongo a que estimulen a los privados, muy por el contrario, la frontera espacial se me antoja similar a la conquista (digo bien conquista y no colonización) de América con menos dilemas éticos (sería una discusión merecedora de otro espacio que ocurre si hay bacterias en Marte y créanme que existe la polémica, larga y apasionada). Y en la conquista de América la participación privada y el interés comercial fueron fundamentales. Hay Helio 3 en la Luna, la solución al problema energético de la Tierra, ¿qué están esperando las multinacionales? Al menos Google está haciendo algo con su X Prize y lo mismo Virgin Galactic.

Ahora bien, el plan de Bush parece un caro atajo que no llevaría a ningún lado (al menos con los costos y plazos inicialmente propuestos) y el de Obama un camino largo y sinuoso (¿inventar motores de plasma o algo así, tal vez?), de final incierto.

La verdad, más allá de estar decepcionado y comenzar a pensar que no seré testigo de esta aventura durante mi vida (y sangrando por la herida si pierdo mi delirante apuesta en tal sentido con mi compadre A. F. de B.), algo descorazonado por la falta de perspectiva actual de la carrera espacial, me atrevo a hacer una reflexión.

Creo que hay dos caminos para llegar a Marte, y lamentablemente no son ni los de Bush, ni los de Obama, ni los de los presidentes que les sigan. Sarmiento decía que las cosas había que hacerlas mal, pero hacerlas, y siguiendo este razonamiento, daría igual tomar cualquiera de ellos. El mal camino, a mi juicio, es esperar que comience una nueva guerra fría con China y que los estadounidenses se vean dañados en su orgullo. Una nueva carrera loca para ver quien planta primero una banderita en tierra colorada (no misionera) y luego abandonarlo todo de vuelta.

El camino que preferiría (y no es invento mío, ya ha sido propuesto hace rato porque se veían venir lo que está pasando ahora) es la cooperación internacional. Hay más naciones espaciales: Europa, los ex soviéticos, Japón, India, Brasil. Por ejemplo, la NASA y la Agencia Espacial europea acordaron comenzar un plan conjunto de exploración de Marte en 2016.

Ojalá cuando se oficialice la cancelación del Constellation esto motive alguna reacción. Que la humanidad llegara en su conjunto a Marte por interés científico y no como resultado de una carrera por el liderazgo mundial demostraría que medio siglo (o un siglo, lo que fuera necesario) no habría pasado en vano y que, esta vez, algo estaría hecho y bien hecho.

© Héctor Horacio Otero
(985 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Ficción científica el 12 de julio de 2015