¿Los drones conocen las leyes de Asimov?
por Dixon Acosta

Leo que los llamados drones, fueron de los más objetos más vendidos durante la navidad del pasado 2014. Se trata de versiones más domésticas de los artilugios que fuerzas militares de varios países ya están usando en acciones de vigilancia y ataque, con el fin de no sufrir bajas humanas. El dron sería en español un vehículo aéreo no tripulado y no solo como juego de palabras, puede que en ocasiones pueda convertirse en objeto volador no identificado.

Me sorprende que los drones puedan ser objeto de comercio tan fácil. Quizás es porque para muchos no pasan de ser juguetes a control remoto, como los carritos, barquitos y avioncitos (todo en diminutivo, para no despertar sospechas) que se ven desde hace décadas. Sin embargo, estos nuevos aparatos han probado que son mucho más sofisticados y de mayor alcance. Las posibilidades son ilimitadas y como siempre no se trata del instrumento en sí mismo, sino de quien lo utiliza. No hablaré sobre los accidentes que pueden causar estos dispositivos, que de por sí son un riesgo potencial, sino del uso deliberado de los mismos.

Así como los drones pueden ser usados desde el punto de vista creativo, por ejemplo, ya se ven videos sorprendentes y bellos captados desde los mismos, también pueden ser utilizados para actividades ilegales, como invasión a la privacidad, desde la precoz iniciativa del adolescente que desea espiar a la vecina atractiva hasta ser utilizados en espionaje de todo tipo, pero también para robos y otros delitos como el narcotráfico, pues los dispositivos se convierten en modernas palomas mensajeras capaces de llevar no solo cartas de amor, sino cualquier tipo de productos.

Pero el mayor temor, es que los drones domésticos se convierten en un arma al servicio de los terroristas, cualquiera que estos sean. En un mundo cada vez más convulso, paranoico y amenazado por grupos extremistas, no deja de ser contradictorio que haya tanta libertad para comprar y utilizar los drones. Espero equivocarme, pero no extrañaría que un día de estos sepamos de alguna noticia desagradable producto del uso indebido de estos aparatos. Lo que llama la atención es la falta de regulación sobre el uso y abuso de estos dispositivos.

Hace 73 años fueron publicadas las famosas leyes robóticas del profesor Isaac Asimov, que aparecieron en el relato EL CÍRCULO VICIOSO de 1942, aunque su concepción se remite a análisis y discusiones previas. Como saben los aficionados a la ciencia-ficción, se trata de tres leyes básicas para preservar a la humanidad de sus creaciones robóticas:

http://www.ciencia-ficcion.com/glosario/l/leyelar.htm

No estaría de más que los drones tuvieran incorporado un chip o un comando de instrucción con las mencionadas leyes, mientras vuelan libremente por el mundo. Aunque los primeros que protestarían serían los responsables de la industria militar, porque un dron (entendido como vehículo aéreo de combate no tripulado) que no sea capaz de matar, no pasaría de un inofensivo juguete para niños.

© Dixon Acosta
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