Ubi sunt?
por Enric Quílez Castro

Últimamente he leído en diversos sitios de internet, opiniones sobre la supuesta calidad o falta de calidad de los escritores de ciencia-ficción españoles o, para ser estrictos, en castellano.

Yo he de reconocer que empecé leyendo sobre todo ciencia-ficción anglosajona y que mi primer acercamiento a la literatura española de ciencia-ficción fue bastante tardía. Tardía, que no baldía, pues en seguida me di cuenta de que no tenía nada que envidiar a la anglosajona y lo repetí en múltiples ocasiones y lo hago ahora.

Naturalmente, los hay mejores y no tan mejores; hay temas que me gustan más y otros que me gustan menos. Pero todos tienen una característica diferencial que les concede más puntos que a un relato equivalente en otro idioma: que están escritos en una de mis lenguas vernáculas y por tanto puedo captar matices que en una traducción, por ejemplo, se pierden o se reinterpretan. Ya sabéis, aquello tan repetido de traduttore, traditore.

Lo que desde luego no deja de ser verdad es que un escritor de literatura fantástica en castellano, salvo contadas excepciones, está condenado a pasar más hambre que el perro de un ciego, si quiere vivir de ello, por lo que no me extraña que muy buenos escritores del género fantástico acaben dedicándose a otras lides más lucrativas, porque todo el mundo tiene que pagar las dichosas y ubicuas facturas.

Así pues, aunque el mercado hispano de literatura no es tan potente como el anglosajón, pero es bastante grande, ni aun con esas, nuestros escritores se pueden dedicar exclusivamente a escribir. Tal vez lo haga nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, la estructura editorial hispana (si es que tal cosa existe) o lo que sea, pero ya les gustaría a nuestros escritores del fantástico tener un mercado y una acogida como la que tienen los escritores del fantástico anglosajones.

© Enric Quílez Castro
(307 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 17 febrero 2014