Especial Decimoctavo Aniversario
Sexo y algo más
Especial Decimoctavo Aniversario
por Jacinto Muñoz

Buceando en mi memoria en busca de algo relacionado con el sexo, en la ciencia-ficción, lo primero que me ha venido a la cabeza ha sido FLESH GORDON, (si, Flesh, no Flash) ¿os suena? Es una película del setenta y cuatro, aunque a los pueblos, los estrenos llegaban con años de retraso —tanto es así que, hablando de ciencia-ficción, a mi me dio tiempo a completar una colección de cromos de la guerra de las galaxias antes de verla en el cine—, sin contar que Franco estaba recién muerto, por lo que es probable que fuese en el año setenta y seis de pasado siglo, cuando un buen día, en las carteleras de entonces, un expositor colgado en la pared de la calle con unos cuantos fotogramas, aparecieron las fotos de señoritas ligeras de ropa, un tipo rubio con espada y el interior de un avión atacado por el rayo sexual.

No puedo contar mucho más, yo andaba por los once y no era tolerada, excepto que había una nave en forma de pene, algún que otro monstruo y tenia un aire de space-opera, al estilo del original del que copiaba el nombre, en mucho más cutre.

Ciencia-ficción y sexo, ahí tenéis un ejemplo, el género rebosa de ellos, basta con repasar las portadas de de revistas y novelas, para encontrar una y otra vez, imágenes cargadas de referencias eróticas y si incluimos a superhéroes y superheroínas, que os voy a decir, culos, tetas y braguetas a discreción.

Pero claro, eso lo puede hacer cualquiera, FLESH GORDON no es ciencia-ficción, es una película de porno blando que aprovecha elementos propios de la space-opera, y al contrario, las historias de ciencia-ficción, pueden tiran de imágenes eróticas y describir sexo, más o menos explícito y hacerlo sin aportar nada, sin añadirles más valor que el que ya tienen. Es decir, el dibujo de una exuberante hembra o una tórrida relación descrita con hábiles palabras, juegan en las obras de este género, el mismo papel que pueden jugar en cualquier otro, como diría Freud, el de Eros como motor de todas las cosas.

Esto no es una crítica, el sexo es tan válido cómo cualquier otro recurso a la hora de contar una historia, será bueno malo según se use y se describa, lo que quiero decir es que habría que ir un poco más allá, buscar los matices propios de nuestro género, imaginar el futuro sin limitarse a copiar el pasado. Y algo hay. Tendría que investigar y saber mucho más de lo que se para ser exhaustivo, así que me limitaré a un somero repaso, recurriendo otra vez a la frágil memoria. En primer lugar podemos fijarnos en el acto sexual, en sí, aquí aparte de técnicas en gravedad cero, también encontraremos aparatos para perfeccionar el coito, como el orgasmatron de la sátira de Woody Allen o el generador de placer de MUNDO ANILLO. Un segundo aspecto es el del sexo depredador, aquí también hay de todo, por poner un ejemplo fácil, está ESPECIES, la reciente UNDER THE SKIN o forzando un poco la idea ALIEN. Y en un tercero, el del sexo para lo que se inventó, para reproducirse, la cosecha es mucho más abundante, desde hombres plantas y esporas hasta los tríos de LOS PROPIOS DIOSES.

Queda al menos un cuarto, el aspecto social, y tal vez sea aquí donde el género ha dado lo mejor de sí mismo, con obras que igualaban a hombres y mujeres, cuando, por ejemplo en España, las esposas no podían abrir cuentas corrientes sin el permiso de sus maridos, creando sociedades donde la homosexualidad no sólo no estaba prohibida sino que era alentada, elucubrando mudos distópicos donde era eliminado junto a todas las emociones por ser fuente de conflictos, o convirtiéndolo en mero pasatiempo en mundos felices donde los niños eran todos diseñados en probetas.

© Jacinto Muñoz
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Jacinto Muñoz es colaborador habitual del Sitio