Especial Decimoctavo Aniversario
Ciencia-Ficción para adultos
Especial Decimoctavo Aniversario
por Dixon Acosta

Los hombres en estos asuntos del sexo resultamos ser mucho más primarios que las mujeres, puesto que solo con imágenes como las fotografías de aquellas publicaciones, como la famosa del conejito vestido con corbatín (o pajarita como dicen en España), se lograba alborotar los instintitos básicos masculinos, por ello desde tiempos inmemoriales, la mitad de los hombres insisten en cubrir a las mujeres de ropajes, para no despertar sus lascivos deseos, mientras la otra mitad desea despojarlas de los mismos vestidos. En cambio las mujeres que son seres más evolucionados que sus compañeros de camino, para activar aquellos núcleos del pecado capital de la lujuria, requieren herramientas más elaboradas como puede resultar la literatura.

Antes de proseguir con esta especulación antropológica, debo advertir que lo anterior debe tomarse con beneficio de inventario y sin caer en generalizaciones. Es claro que no todos los hombres son tan primarios, ni todas las mujeres tan evolucionadas, pero en términos estadísticos, bien sea por razones orgánicas o culturales la impresión que tenemos es que, como decía una conocida publicación de literatura ligera, los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, hay claras diferencias en la manera de asumir las expresiones artísticas, literarias o cinematográficas relacionadas con el tema, como son la pornografía y el erotismo. La intención no es entrar a resolver estas diferencias sino explorar la relación entre la ciencia-ficción y la sexualidad.

La ciencia-ficción como género literario, ha tratado todos los temas clásicos, el amor, la guerra, el poder, la muerte y lógicamente el sexo, aunque podría pensarse que es una variante del primero, pero algunos hacen una separación clara entre el sentimiento amoroso y su manifestación carnal. Mi intención en el presente texto no es hacer una relación de autores y obras que demuestren esta relación, sino de intentar analizar las posibilidades de esta relación, sus riesgos y problemas.

Como uno de los grandes temas que mueve a la humanidad, resulta fascinante el asunto de la sexualidad en el marco de la ciencia-ficción. Imaginar las variantes en que la gente del futuro, manejará su sexualidad. El sexo da para pensar en las relaciones de pareja, que como sabemos no se agotan en lo heterosexual, ni en la monogamia, de hecho el modelo familiar tradicional ha venido variando al menos en algunos sitios de Occidente, pues es claro que en otros lugares se mantienen las estructuras tradicionales, regidas por la costumbre, la tradición, la política y la religión. Las tendencias liberales o las cortapisas conservadoras, pueden ser también fuente de trabajo para los escritores que decidan explorar esta materia.

Si el sexo se entiende como forma de manifestación del amor, se creería que es algo restringido entre seres humanos, pero la ciencia-ficción permite imaginar una gama amplia de otras criaturas con las cuales se puede manifestar el sentimiento amoroso como computadores (ordenadores en España), y otros dispositivos de inteligencia artificial, alienígenas, robots humanoides, clones. En la medida de la creatividad o perversidad del autor, las posibilidades se aumentan a criaturas modificadas genéticamente, ciberorganismos e ignoramos que tantas más.

El sexo pude asimilarse con la reproducción de la especie humana. Es cuando se puede pensar en las diferentes maneras de concebir natural o artificialmente, que pueden llevar desde escenarios de crecimiento demográfico descontrolado hasta el opuesto de epidemias de esterilidad que conduzcan al fin de la humanidad, la sexualidad estaría en el núcleo de relatos inspirados en esta dicotomía. De igual forma, el sexo ha establecido la estructura de poder en algunas sociedades, si es patriarcado o matriarcado. Así como el machismo contemporáneo o el feminismo en respuesta. El sexo que ayuda a modelar la autoridad del hogar, de la sociedad y los países.

El sexo cuando no está relacionado ni con el amor ni con la reproducción se vincula con el placer en sí mismo. Las posibilidades de encontrar sucedáneos al llamado oficio más antiguo de la humanidad, la prostitución, mediante alternativas simuladas, virtuales. Estas opciones podrían ser inmunes a enfermedades, virus, e incluso más favorables desde el punto de vista ético y moral, podrían ser el remedio a las modalidades de esclavismo moderno, tráfico de personas e incluso a las prohibiciones sociales y familiares. De hecho, en la vida real la prostitución es un fenómeno sobre el que impera mucha hipocresía, pues termina siendo aceptado, así no sea reconocido.

En todo caso, lo importante para el escritor es que como sucede con cualquier tema, haya algo interesante qué contar y en el caso de la ciencia-ficción, que no sea simplemente un pretexto o un decorado simplista. Si hay ideas interesantes sobre la sexualidad, desde la perspectiva de la ciencia-ficción, puede resultar un campo fértil que ayude a su continúa renovación. Posiblemente al final el resultado puede ser la clara diferencia entre el erotismo como forma de sugerencia y la pornografía como exhibición simple, evidente sin mayor elaboración.

Es claro que los escritores, aunque no lo reconozcan tienden a ser pudorosos a la hora de tocar el tema de la sexualidad, en ocasiones por prevenciones particulares o imposiciones editoriales y quizás el caso de la ciencia-ficción a pesar que se defina como un género valiente, honesto, que propende por las libertades, justo a la hora de asumir los asuntos de adultos no lo sea tanto.

Una posible explicación es el mismo título de la presente nota, lo relativo a la sexualidad se cree exclusivo a los adultos, mientras existe la opinión que la ciencia-ficción está dirigida para menores de edad, jóvenes, adolescentes o niños. Es claro que esta etiqueta es injusta pero gracias al cine, televisión y video juegos, la verdad es que buena parte del público consumidor de la ficción especulativa se ubica en estas edades. No resulta fácil para un autor que desea vivir de su trabajo y/o para un editor quien busca vender libros, que sus textos resulten censurados o limitados en su divulgación, entre otros riesgos.

Algo de estos dilemas, los hemos vivido al interior del comité editorial de la revista colombiana de ciencia-ficción Cosmocápsula, cuando hemos recibido textos que abordan la sexualidad en diferentes manifestaciones. En ocasiones, son libelos subidos de tono y que toman a la ciencia-ficción como excusa para desarrollar historias que rayan en la pornografía sin mayor valor literario. Por el contrario hemos publicado algún relato sexual que por sus méritos creativos, ha logrado superar la censura moralista si es que esta existe, con alguna advertencia preliminar para los lectores.

En conclusión, el sexo dentro o fuera de la ciencia-ficción, es un tema placentero pero complicado a la hora de escribirlo y publicarlo. En todo caso que la literatura, sea una grata enfermedad de transmisión textual y la lectura una especie de orgasmo para la mente y el espíritu.

© Dixon Acosta
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Dixon Acosta es colaborador habitual del Sitio y Cosmocápsula