Ya están aquí...
por Francisco José Súñer Iglesias

La frase que intitula este artículo sale de una película de terror, y ciertamente terrorífico es lo que se nos viene encima con la formidable ley Lasalle de inminente entrada en vigor en España. Lo que a grandes rasgos viene a suponer esta ley, entre algunas otras cosas, es la criminalización del hecho de citar y enlazar amparándose en una retorcida reinterpretación de los legítimos derechos de todo autor a recibir una compensación por su obra. Según esta ingeniosa interpretación, esa compensación debe ser monetaria y obligatoria, aunque el autor haya dado la obra al dominio público, es decir, si no pagas al medio (ojo, al medio, que no al autor) enlazado te conviertes en un criminal. Así de simple.

Naturalmente esto va envuelto en la verborrea legalista típica para que parezca lo que no es, además se le han añadido una serie de excepciones que también pueden ser interpretadas de una forma bastante amplia, porque la ley solo aporta el soporte jurídico a un reglamento que se ha de desarrollar al respecto. Es decir, la ley es lo bastante ambigua para que su mera aplicación no sea posible si no se añade un apéndice de cómo hacerlo. Entiendo muy poco de este tipo de cuestiones, pero es un detalle que da mucho miedo porque una ley necesita de cierto proceso parlamentario para ser modificada ¿pero un reglamento?

La pregunta lógica es ¿a quien se le ha ocurrido una ley tan extravagante? ¿no se supone que los enlaces son la madre del cordero del hipertexto, y por ende, de Internet? ¿no son los enlaces la medida del prestigio e influencia de una web? ¿no es tan descabellado como poner un impuesto sobre los rótulos de las puertas de las casas? Al parecer la idea partió de una asociación de editores tradicionales de prensa españoles, que en vista de que su adaptación a los nuevos medios digitales no estaba siendo todo lo satisfactoria que deseaban, pensaron que sería bueno sacar tajada al alma de la web a partir del siguiente razonamiento: si alguien me cita, y me enlaza, me está robando porque al cabo yo he elaborado y pagado el artículo (risitas, toses y suspiros de varios becarios y algún que otro autónomo), que quien me enlace pague pues por ello. El secreto está tanto en el hecho de enlazar como en el enunciado fragmentos significativos, basta decir según el diario Mengano[aquí, enlace a la noticia] el IPC ha subido un nosecuantos por ciento en lo que va de año y estás muerto. Tienes que pagar una tasa (que establecerá el mentado reglamento, supongo) por algo tan sencillo, natural y básicamente inocente. Luego esta asociación lloriqueó un poco ante el gobierno español (según cuentan las malas lenguas, se produjeron una serie de casuales pero significativas sustituciones en las direcciones de importantes cabeceras periodísticas), y el enunciado de la ley salió adelante. Pues si, estamos locos.

Lo más delirante, y también divertido, del caso es que este apartado de la ley estaba específicamente pensado para sacar dinero a Google Inc.. Últimamente esta empresa se me ha hecho muy antipática (como casi cualquier grande de Internet) El buscador sigue siendo el mejor, pero sus políticas respecto a otros asuntos no me gustan nada, pero esa es otra cuestión. Bien, Google Inc. tiene un servicio, Google News, que aprovechando los datos que recopila el buscador agrupa las noticias de diferentes medios en una única página que resulta bastante cómoda al ahorrar tiempo de navegación.

Ya no es necesario ir medio a medio buscando las diferentes versiones sobre un asunto. Desde Google News era (si, era) posible acceder directamente a la noticia publicada en cada medio. Como ya comenté alguien pensó que eso era una mina de oro, si conseguimos que Google pague cada vez que nos enlaza nos vamos a forrar. Pero el lumbreras de turno no contó con una cosa: Google Inc., como con otros muchos servicios, no saca un rendimiento económico obvio a Google News, no tienen publicidad ni es de pago. Bien es cierto que tampoco es un servicio que precise de una infraestructura extraordinariamente onerosa: un sencillo algoritmo que extraiga resultados significativos del buscador, un mínimo espacio en sus servidores y un poco de ancho de banda. Ante la disyuntiva de tener que pagar por algo que encima, aunque poco, les cuesta dinero, ¿qué ha hecho Google Inc.? Si, ha cerrado Google News en España.

Ahí lo tienen, con dos cojones y un palito.

Lo más patético y bochornoso de todo el asunto es que la no citada ni enlazada asociación (luego explico el porqué de esto) corrió al Gobierno Español y a la Unión Europea lloriqueando de nuevo para que obligaran a Google Inc. a mantener Google News en servicio, ante lo que recibieron un significativo encogimiento de hombros.

Ajá esas mismas palabras se me ocurren a mi.

A la lechera editorial se le rompió el cántaro electrónico. Ahora, como no pretendan cobrar cuatro duros a los tres mataos que quieran mantener a su alcance sus respectivos servicios lo van a llevar muy mal. Esta es la típica ley que ya antes de entrar en vigor es puro papel mojado.

Con todo, hay ganadores. Los medios tradicionales ganan que con el cierre de Google News los aún pequeños medios digitales pierden la visibilidad que antes les daba estar en igualdad con ellos. La gente no recuerda a la primera NoticiasEnBits.com, pero si tiene muy metido en la memoria el centenario ElDiarioDeSiempre.es, y a él acudirá a informarse. El gobierno también parece haber ganado al haber desaparecido oportunamente ciertos individuos picajosos de según que redacciones, y hemos perdido los de siempre, menos puntos de vista a los que acceder y unos legisladores que han estado perdiendo el tiempo miserablemente en elaborar leyes que nacen muertas en vez de ocuparse de cuestiones realmente importantes. ¿ Google? Google solo ha espantado un par de moscas cojoneras.

Cada día que pasa EL DERECHO A LEER, de Richard Stallman, pierde su carácter de fábula ciencia-ficcionística para tomar el tono de un drama costumbrista. El día que se haga por completo realidad no está muy lejos, ellos, ya está aquí...

Coda: Por un lado, aunque este artículo haya sido publicado un 28 de diciembre es muy, muy serio, por otro: aunque el Sitio entra dentro de esa serie de excepciones que la propia ley prevé, no estoy muy seguro de que un día algún paniaguado no venga a reclamarme no se que tasas a cuenta de no se que enlaces. Para que se comprenda en toda su amplitud el alcance de estas medidas he hecho un experimento: obsérvese que este artículo, pese a que lo pide como el comer, solo tiene un enlace y además interno, ello obliga al lector a una cansina tarea de investigación para obtener aclaración a ciertas cuestiones que por prolijas he tenido que resumir malamente ¿eso es la web? ¿Eso es Internet? Con todo, tengo que mirar con recelo ese enlace interno porque podría llegar a considerarse que debería pagarme a mi mismo por ponerlo, pero siguiendo con el delirio, no puedo autopagarme, la idea sería que el pago lo hiciera a una gestora de derechos de autor, a la que para colmo debería asociarme para que a su vez me liquidaría la tasa, descuentos por gestión mediante, es decir, ¡¡¡encima cobro menos de lo que pago!!! Y a todo esto, Stallman sin ver un duro porque EL DERECHO A LEER está bajo una licencia libre y yo no tengo obligación alguna de pagarle nada. De nuevo ¿quién gana? La citada gestora de derechos que por no aportar absolutamente nada a la cultura ni al progreso de la humanidad se lleva calentita su comisión.

Bienvenidos a la marca España y al desarrollo de la Sociedad de la información.

© Francisco José Súñer Iglesias
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