El primer visitante extraterrestre en la Tierra
por Félix Capitán

Muchas veces se ha insistido que nuestras actuales sagas épicas del cine, la televisión y las novelas (Star Wars, Star Trek, Mátrix, El Señor de los Anillos, etcétera) son la continuación de las viejas historias mitológicas por otros medios. En muchos sentidos, esto es cierto. Las historias de robots, por ejemplo, fueron preludiadas por las historias mitológicas sobre seres humanos artificiales, forjados en metal como el caso de los asistentes mecánicos de Hefaistos (el dios griego de la metalurgia), o construidos a partir del barro, como es el caso del Golem. Por eso, puede resultar un tanto sorprendente que las historias de visitantes extraterrestres a la Tierra sean mucho más recientes. Tanto, que el primer visitante extraterrestre en la Tierra es un jovencito de apenas dos siglos y medio, una nada frente a la venerable edad de la BIBLIA, la ILÍADA o el RAMAYANA.

En efecto, el primer visitante extraterrestre en la Tierra, el ancestro más lejano de E. T., del Depredador o de Klaatu y Gort, se llama Micromegas, y es el protagonista de un relato del escritor francés Voltaire. Este era, recordemos, uno de los decididos defensores de la Ilustración, en el siglo XVIII, y compartía su tiempo entre sus jugueteos con la Filosofía, y unos escritos satíricos en donde les descargaba fieros martillazos a los poderosos de su tiempo. De hecho, Voltaire se hizo tan indeseable a la Iglesia Católica, que obtuvo el raro privilegio de que su obra entera, tanto presente como futura, fuera condenada de una a caer en el Index (lo usual era que la condena fuera obra por obra, no al corpus literario de un escritor como un todo). En su MICROMEGAS, Voltaire crea a un personaje que es un nativo de la estrella de Sirio, y que siendo un gigante de enorme tamaño, viaja a la Tierra, espoleado por su afán de saber sobre el universo. Luego de trabar amistad con un nativo de Saturno, juntos llegan a la Tierra. MICROMEGAS no es excesivamente largo, y termina con el héroe (cuyo nombre es un compuesto de las palabras griegas para pequeño y grande) teniendo una muy erudita conversación con un grupo de filosófos que, como de costumbre en la obra volteriana, acaban por hacer el ridículo más absoluto cuando pomposamente buscan defender rebuscados e imposibles sistemas filosóficos.

Más allá del elemento satírico, Voltaire parece no advertir que acaba de crear una nueva especie de turista: el visitante extraterrestre de paseo por la Tierra. Había literatos antiguos que habían escrito antes sobre extraterrestres, en particular sobre la especie más próxima a la de nosotros, la de los selenitas (después se probó que en la Luna no había vida, y los selenitas desaparecieron de la Literatura). Estos fueron descritos por el griego Luciano de Samosata en el siglo II, por Kepler a comienzos del XVII, y en años algo posteriores por Cyrano de Bergerac, antes que Voltaire creara a su Micromegas. Pero en todos ellos, eran los humanos quienes viajaban a la Luna y se encontraban con los selenitas, no al revés. Por alguna razón, en algunos de estos relatos los selenitas se encontraban en guerra con los solarianos (los habitantes del Sol), sin que se explique cómo es que ellos tenían la tecnología para surcar el éter, y jamás hayan pensado en poner un pie en la Tierra antes, utilizando esa misma tecnología.

Por otra parte, las historias de criaturas no humanas descendiendo a la Tierra no son nuevas, como lo prueba el conocido eslogan New Age de ángeles ayer, extraterrestres hoy. Se encuentran incluso en la BIBLIA, en el célebre capítulo de los nefilim, los hijos de Dios que descienden para aparearse con las hijas de los hombres y engendran a los héroes, los hombres famosos de la Antigüedad. Pero lo que falta en este caso es el elemento, podríamos decir, extraplanetario. En las cosmovisiones antiguas, no existían otros planetas, o éstos eran apenas puntos de luz o fogatas en el cielo. No se esperara que albergaran vida. Incluso en tiempos tan recientes como el Renacimiento, decir que los planetas podían ser cuerpos celestes semejantes a la Tierra podía llevarte a la hoguera (como de hecho le pasó a Giordano Bruno en 1600, por estas y otras afirmaciones que la Iglesia Católica consideró como intelectualmente terroristas). Aunque parezca de perogrullo decirlo, no podía pensarse en visitantes extraterrestres a la Tierra, antes de que se pensara en planetas fuera de la Tierra que pudieran albergar esa vida extraterrestre. Y por eso, es Micromegas quien debe adjudicarse el honor de ser la primera criatura extraterrestre que visita nuestro planeta.

© Félix Capitán
(765 palabras)
Publicado originalmente en Siglos curiosos el 3 de enero de 2010
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