Fantasía mágica vs. Magia científica
por Miguel Esquirol

Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Arthur C. Clark.

Por qué hablar de fantasía en un sitio dedicado a la ciencia-ficción. Yo siempre he sido de aquellos que defienden que la ciencia-ficción es más que naves espaciales y robots. Para mi Star Wars ha sido siempre fantasía mientras que Star Trek es ciencia-ficción. De la misma manera, dentro del género fantástico, género hermano de la ciencia-ficción y muchas veces ubicado en la misma sección de la librería, hay ciertos ejemplos que sin dejar fantasía se acercan más a lo científico mientras que otros se alejan por los caminos de lo fantástico.

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS es quizás el ejemplo más clásico de una novela puramente fantástica, género que hoy en día parece poblado por caballeros medievales y vampiros adolescentes. En EL SEÑOR DE LOS ANILLOS la fantasía, lo mágico, está presente siempre pero las reglas de cómo funciona nunca son explicadas. La magia de los elfos, por ejemplo, funciona en ciertas situaciones mientras que en otras se vuelve inútil. En general lo fantástico está utilizado por el autor como una herramienta narrativa, esta no puede ser tan poderosa que beneficie a los protagonistas en detrimento de la narración pero tampoco tan inútil que no resulte interesante. Lo mismo pasa con la mayor parte de las obras del género fantástico: quien controla la magia, su alcance, su poder y conoce sus reglas es únicamente el autor. La habilidad de éste permitirá que el libro sea más o menos creíble. Para mi este género podría caracterizarse como Fantasía Mágica.

Como lector de ciencia-ficción, la Fantasía Mágica en muchas ocasiones me parece demasiado fácil. Sin saber las reglas, es fácil pensar que todo puede ser solucionado con magia y en muchas ocasiones ésta solo está presente para maravillarnos. Como el mago de circo que con espejos y humo nos muestra cosas imposibles.

Un culpable de esto es un autor, que por otro lado admiro. En prácticamente la totalidad de las novelas de Neil Gaiman, un personaje normal se topa por sorpresa con un universo fantástico. Los personajes sacan conejos de los sombreros, hablan palabras en idiomas extraños y hacen gestos con las manos y esto soluciona (o causa) problemas. Como lector nos quedamos tan en las sombras como el propio personaje sin entender lo que ha ocurrido y sospechando que detrás del telón del fondo hay un segundo conejo y un espejo. Esto no quita sus novelas sean entretenidas y en ocasiones verdaderamente maestras como SANDMAN o AMERICAN GODS.

En el otro extremo de lo fantástico está la Magia Científica y aunque se que este término escandalizará a muchos, es sólo la forma para explicar la diferencia de estos dos géneros. En este estilo de libros la magia tiene un conjunto de reglas. Hay una explicación de porqué las cosas funcionan y un intento de racionalizar lo mágico. Una vez planteado el presupuesto de que el mundo mágico existe todo lo que viene a continuación es únicamente la extrapolación de sus reglas al servicio de la narración.

Quizás la explicación más básica de este género está en Harry Potter. En esta serie, los jóvenes magos aprenden magia, memorizan y practican los hechizos y entienden las reglas de cómo funciona la magia. Este aprendizaje los acompaña a lo largo de la serie sin traicionar las reglas de juego establecidas por la autora. Los hechizos se repiten con igual resultado (¿no es eso un elemento del método científico?) y la lógica se mantiene más o menos firme a lo largo de toda la obra. (no entremos ahora dentro las varias inconsistencias presentes en esta serie).

Al igual que una novela de ciencia-ficción, en que la parte científica, si bien imposible, tiene una explicación y una lógica, la magia puede seguir estas mismas reglas abriendo un universo coherente donde toda la acción ocurre.

De esta forma no sólo es el escritor el que tiene todas las cartas bajo la manga y nos sorprende con juegos de espejos, sino que como lectores nos encontramos al mismo nivel que los protagonistas y podemos participar de la narración de una forma más activa y racional.

Dos Series.

Ahora quiero hablar de dos series que a mi parecer pertenecen al género de la magia científica.

El primero es Dresden Files del autor americano Jim Butcher. Esta serie de 15 libros sigue las aventuras de un detective y mago en Chicago y su lucha contra todo tipo de seres fantásticos, desde monstruos y otros hechiceros, pasando por zombies, hadas hasta hombres lobo y vampiros. En esta serie las reglas de la magia son claras, los hechizos bien explicados y las razones detrás de todo no están ocultas a los lectores sino planteadas dentro de su propio universo coherente. Por ejemplo, la magia no funciona bien cerca de la tecnología por lo que el protagonista vive en un sótano sin agua caliente ni electricidad y se las tiene que apañar con eso. Por otro lado, el protagonista es cínico y carismático y sus historias muy divertidas en general siguen las mismas líneas que las novelas de detectives.

La otra serie de la que quiero hablar es: The Laundry Files del escritor británico de ciencia-ficción Charles Strosss ganador de premios Locus y Hugo. Esta serie sigue la vida un empleado de una agencia del gobierno británico. Su trabajo es de técnico informático realizando el mantenimiento de ordenadores dentro la oficina. El departamento donde trabaja es una rama escondida del gobierno similar a el MI5 pero dedicada a tratar con amenazas de lo oculto: Demonios, hechiceros y seres salidos de los libros de Lovecraft. En su universo la magia no es más que una rama avanzada de la matemática. Ciertas ecuaciones matemáticas sirven para invocar demonios o para comunicarse con los muertos. Por lo tanto, máquinas que se dedican a realizar este tipo de cálculos, como un ordenador o un teléfono inteligente, pueden son utilizadas con similares objetivos y de una forma más efectiva.

El protagonista, un geek clásico dedicado a arreglar ordenadores y a luchar contra la burocracia de una agencia gubernamental, poco a poco va realizando pequeñas misiones y enfrentándose a seres ocultos y amenazas extra-dimensionales. La serie de libros es divertida y fácil de leer, pero mantiene ciertas reglas científicas que no se rompen a lo largo de toda la serie.

© Miguel Esquirol
(1.060 palabras)