Mugidos
por Enric Quílez Castro

Ya he comentado en alguna ocasión anterior que las crisis en el mundo editorial español de la ciencia-ficción son periódicas y más o menos predecibles. Pero actualmente estamos en un período de vacas flacas que parece no tener fin.

Tras finales de los noventa, se abrió un período de bonanza económica que se vio reflejado en el aumento de la oferta editorial en el mundo español. Eran los buenos tiempos. Algunas editoriales que parecían languidecer, como Minotauro, tuvieron un nuevo esplendor, en parte gracias a las buenas ventas del mundo de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS.

Por otro lado, también parecían renacer editoriales como Edhasa, aunque de manera efímera, y tenían su agosto Ediciones B con su colección Nova. También fueron los tiempos en que aparecieron otras editoriales, como La Factoría de Ideas o Bibliópolis. Por poner, hasta se reeditaron las novelas de El Orden Estelar de Ángel Torres Quesada.

Pero estaba claro que tanta saturación de libros en el mercado no podía aguantar. Sumémosle la crisis económica y el auge del libro electrónico (fina denominación para pirateo masivo en el mundo editorial) y el fin del tirón de ciertos productos como los de la factoría Tolkien.

¿Qué queda de aquella orgía pantagruélica? Pues muy poquito. Ediciones B apenas edita ciencia-ficción. Minotauro, lo hace a cuentagotas y Gigamesh hace lo que puede, dentro del boom de las novelas fantásticas de Martin. Edhasa casi no respira y La Factoría, la más activa en el sector todavía, tampoco está para lanzar cohetes. Y en cuanto a Bibliópolis, sobrevive reeditando a viejas glorias del pasado, como Asimov.

Es cierto que algunas novelas de ciencia-ficción de la corriente principal (mainstream) han tenido buena prensa y han vendido lo suyo. Pero en lo que respecta a autores clásicos o a nuevas promesas consolidadas, la cosa está bastante negra.

Sumémosle que no quedan revistas más o menos potentes de ciencia-ficción en español y nos encontramos con que si queremos acceder a las novedades del mundo editorial, especialmente a las del mundo anglosajón, no nos queda más remedio que aprender inglés.

¿Sucede lo mismo en el mundo anglosajón? Es evidente que no. Si bien es cierto que los efectos del libro electrónico también se notan allí, hay mucha mayor vitalidad. Lo dicho, ¿no hay otra solución que aprender inglés? Para un país en que eso del inglés es complicado, me temo que la solución se va a hacer esperar.

Hay otras posibilidades, aunque bastante minoritarias. Publicaciones a medida con tiradas personalizadas, micromecenazgos, pequeñas editoriales... pero no dejan de ser maneras distintas de pasar hambre.

No nos equivoquemos. Esto no es patrimonio exclusivo del mundo de la ciencia-ficción. El ensayo tampoco está pasando por muy buenos momentos. Y no hablemos de géneros literarios minoritarios, como la poesía. La concentración de editoriales en el panorama español está pasando factura y al final se acaba editando sólo aquello más comercial, mientras que los géneros minoritarios se resienten.

SdCF: Este artículo, publicado por Enric hace casi un par de años en El Mundo de Yarhel no ha perdido un ápice de actualidad, es más, los augurios para el 2015 no son mucho mejores. Sirva pues como recordatorio de la situación editorial española, aunque si dominas el inglés, las oportunidades de leer novedades interesantes siempre está presente.

© Enric Quílez Castro
(550 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 17 de enero de 2013