La ciencia-ficción y el lenguaje
por David Quintero

Recientemente he leído LA HISTORIA DE TU VIDA, del escritor Ted Chiang. Es el relato breve de la colección de relatos LA HISTORIA DE TU VIDA Y OTRAS HISTORIAS. Quizá habría que llamarlo más bien novela corta, pues a efectos de organización, galardones como los Premios Hugo diferencian entre relato breve, relato, novela corta y novela. Como no me he puesto a contar las palabras pues no sé si es un relato o una novela corta, pero entre ambas andará.

El caso es que esta narración breve ha pasado enseguida a formar parte de mi antología personal de la ciencia-ficción. Unas ideas realmente rompedoras e ingeniosas (que no es decir poco a estas alturas de la película), dignas de ese género de las ideas que se supone que es la ciencia-ficción, mezcladas con una cuidada atención a los detalles literarios y al tratamiento de los personajes, dan lugar a una historia que da que pensar, que conmueve y que no se olvida fácilmente.

No quiero dar detalles del relato para que quien no lo haya leído pueda disfrutarlo, pero baste decir que es de esa ciencia-ficción que presta más atención a las llamadas ciencias sociales que a las ciencias puras. Pertenece a una tradición que se remonta bastante atrás en el tiempo. Probablemente fue la Nueva ola la que comenzó a pensar en las ciencias sociales como elemento para historias de ciencia-ficción. Hay otros ejemplos: tómense BABEL 17 de Samuel Delany, la que quizá por primera vez aborda la importancia del lenguaje, o la más reciente, y realmente posterior a la de Chiang, EMBAJADA de China Mieville.

En BABEL 17 (y en las demás) se aborda, de una forma u otra, la hipótesis de Sapir-Whorf. Esta hipótesis, debida a dos lingüistas, afirma en que la manera de hablar codifica la manera de ver el mundo, la manera de pensar. Hay dos versiones de la hipótesis, una fuerte y otra débil, pero eso ahora tampoco es tan importante. La hipótesis de Sapir-Whorf ha recibido algunas críticas, entre ellas por ejemplo la del lenguaje L de Chomsky, que dice que todos los seres humanos tenemos una especie de protolenguaje innato, una facultad lingüística. El tema está abierto a la especulación y la investigación, y lo encuentro la verdad fascinante. En el relato de Chiang, la hipótesis de Sapir-Whorf es tomada de forma muuuy radical, digámoslo así para no comprometer la lectura de quien esté interesado.

Alguien podría objetar que los autores de ciencia-ficción no llegan a ser los que más crean o inventan, que en realidad reutilizan conceptos de los científicos de una u otra rama. Ya afirmó Voltaire que había más imaginación en Arquímedes que en Homero, afirmación que se podría discutir. En cualquier caso, el reconocer el valor de una idea científica para una historia, crear toda una narración con ella mezclada con personajes que parecen humanos y con una apelación a los sentimientos que conmueve al lector, es sin duda una labor creativa. Una labor muy creativa y muy valiosa.

© David Quintero
(509 palabras)