Por qué publico gratis en internet
por Daniel Salvo

Llevo algún tiempo publicando cosas en la web. Gratis (salvo la versión kindle de EL PRIMER PERUANO EN EL ESPACIO, que cuesta 0,99 dólares, pero eso por que Amazon impone un precio mínimo para cualquier producto). Hasta donde se, no han habido descargas, de modo que este mes no cobro regalías.

Publicar en internet, sin embargo, es bastante satisfactorio. De un lado, el proceso de creación, que abarca también la creación de las portadas de los libros, sigue siendo una de las cosas más excitantes que puede realizar una mente humana. Y sin gastar papel o tinta. El procesador de textos permite hacer cosas increíbles, como probar distintos tipos de letras, aumentar o disminuir su tamaño, probar colores distintos para los caracteres o para el fondo de los mismos... No, no extraño para nada a las máquinas de escribir. De otro lado, el proceso de intermediación (del escritor al hipotético lector) es practicamente inmediato. Una vez que el libro electrónico (o e-book) está listo, se sube al sitio del cual se puede descargar (Smashwords, Wattpad, Enderonline, Amazon, etc.) y... ¡listo! Un click y lo tiene en su pantalla.

¿Pero se puede hacer dinero con esto? ¿El destino de los escritores es trabajar por amor al arte?

Bueno, el dinero se puede hacer (o no hacer) con cualquier cosa. El que yo haya creado o fabricado un producto no implica que alguien esté dispuesto a pagar por él. Así haya puesto alma, corazón y vida en la redacción de un cuento, novela o artículo, así su venta me sirva para salvar a mi abuelita enferma, así sea lo último que me queda en la vida... Nada, el consumidor tiene el sacrosanto derecho a gastar su plata en lo que quiera.

Pero el caso es que SI QUIERO HACER DINERO PUBLICANDO. Tengo un empleo que me permite vivir, pero como (todo) escritor, sueño con vivir exclusivamente de la literatura. Escribir, dar conferencias, dictar clases, ser entrevistado y COBRAR por todo eso. Y lo mismo le deseo a todos los demás escritores que en el mundo son.

¿Entonces, qué hago publicando cuentos gratis en la web? ¿No es un contrasentido? ¿Acaso en el fondo he tirado la toalla y he asumido que nadie pagaría un céntimo por mis creaciones?

Pues no. De un lado, la esperanza es lo último que se pierde. De otro lado... A pesar del tiempo que lleva en nuestro mundo, la internet sigue siendo algo incipiente, poco conocido y visto como algo exógeno del modo de vida que tenemos. Seguimos dándole más importancia a las publicaciones de tinta y papel que a una página web. Todavía no integramos la internet a nuestra manera de estar en el mundo. Bueno, no del todo.

Eso lleva a que la internet, al menos por ahora, siga siendo algo muy interesante, pero no más. No la asumimos, por decir algo, como una manera más de efectuar intercambios. Léase, compras y ventas.

¿La prueba? Pues que si alguien quiere adquirir un producto en la web, TIENE que contar con una cuenta especializada para ello. No es como estar parado frente al kiosko de la esquina y llevarse la mano al bolsillo, sacar unas monedas, y comprar un periódico. La internet todavía exige claves, registros, confirmaciones... No se cómo será en otros países, pero en Perú, bajarte un libro con un precio ridículo de 10 soles te obliga a contar con toda una parafernalia que ni en las películas de James Bond.

Y ahí está el detalle. Por que, si mal no recuerdo, pretendo ser un escritor de ciencia-ficción. Y la ciencia-ficción es como un virus que contraes en la infancia o la adolescencia. Y en la infancia o adolescencia, puedes pedirle propina a tus padres, sacar un carnet de biblioteca o que un amigo te preste un libro. Pero no puedes sacar una tarjeta de crédito. Al menos, no legalmente. Que yo sepa.

Entonces, sabiendo que mi (hipotético) público lector está compuesto mayoritariamente por menores que no podrían comprar (legalmente), ¿qué sentido tendría ponerle precio a un producto al cual no podrían acceder? Tendrán el smartphone, la laptop, la tablet o la compu en casa, pero no el dinero que les permita adquirir un libro electrónico.

Lo cual es injusto, si lo ven como los asquerosos capitalistas que son en el fondo. No pienso caer en la tentación (?) de pagar para que algún editor me entregue una caja de galletas Field llena de ejemplares de un libro para venderlo de colegio en colegio. Quiero quedarme en la internet. Espero no hacerme viejo (y pobre) mientras llega el momento de vender y cobrar.

¿Alguna solución a mediano plazo?

No quería pensar en una solución que implique al Estado pero es la primera que se me ha ocurrido. Todo peruano tiene (o debería tener) un número de DNI, en el cual consta su condición de mayor o menor de edad. No se si el DNI reemplaza, en el caso de un menor, a los antiguos (y nunca utilizados) carnets escolares, donde constaban las generales de ley de un alumno, el año que estaba cursando y el colegio en el cual estaba matriculado. Bueno, ¿por qué no asignarle a esos alumnos identificados un monto virtual, una especie de moneda (¿créditos?) que sólo tendrían valor para la adquisición de ciertos bienes, por ejemplo, libros electrónicos? ¿Y que las empresas editoriales pusieran parte de su catálogo para ser adquirido mediante el uso de estos créditos? Es decir, se trataría de un tipo de moneda que sólo podrían utilizar ciertos ciudadanos y sólo para ciertos productos. El origen de estos créditos, claro está, sería la billetera los padres o tutores de los menores.

O sea, una propina que sólo puedes gastar en libros. Como era en un principio: paga papá, cobra escritor (o editorial).

Mientras tanto, seguiré publicando gratis. Hasta que los consumidores puedan pagar por lo que escribo.

© Daniel Salvo
(983 palabras)
Publicado originalmente en Ciencia-ficción Perú el 13 de mayo de 2013