Puristas y revisionistas
por Luis Del Barrio

Me estoy divirtiendo de lo lindo con los debates y discusiones acerca de la última película de la serie Star Trek. A los trekkers más ortodoxos, lo que está haciendo Abrams con su serie favorita les parece un pecado capital. Ya en la primera película de esta nueva etapa se le criticó duramente por atreverse a tocar las, en teoría, sagradas piedras capitales de la filosofía trek, que son, si no me equivoco: los viajes a mundos extraños, lo que significa que se pisa poco la Tierra; algo así como la filosofía del buen rollo universal, de origen muy jipiosete, lo que significa que nada de violencia gratuita, o al menos mientras Kirk no esté en apuros; para finalizar una extraña camadarería entre los protagonistas, que al no ser posible porque prácticamente se acaban de conocer, pues la hay.

Claro, todo esto con la pirueta de Abrams en la primera peli no existe, o al menos se ha quedado muy diluido, o directamente ni se trata, de modo que los más acerrímos trekkers están echando chispas por los rincones renegando de estas nuevas pelis y su falta de respeto por los valores básicos de la serie. Por otro lado están los que o no son grandes seguidores de la misma o no la han conocido en su origen, y por tanto que se atenga más o menos a los orígenes les trae un poco sin cuidado. Yo soy de los segundos, de pequeño, más bien preadolescente, me encantaba Star Trek porque era una serie del espacio y había naves, y extraterrestres raros con extraños poderes y salían muchas señoras bien ceñidas, cuando no directamente ligeras de ropa, lo que para mi edad y la televisión de la época, en España, por supuesto, era todo un acontecimiento.

Con los años mi interés fue decayendo, la Nueva Generación no me enganchaba tanto como la primera, aunque las señoras de ropas ceñidas seguían captando mi interés, y muchos de los argumentos me aburrían, cuando no me parecían directamente tontorrones. Por eso, ahora estoy más con los que prefieren la nueva imagen del Star Trek de Abrams que el desvaído de la primera generación y el acartonado de la nueva (no he visto más series de Star Trek)

Lo reconozco, con los años me he vuelto cómodo y prefiero unas buenas persecuciones, muchas explosiones bien repartidas y algo de suspense, pero sin demasiadas vueltas. Eso del pensar lo dejo para el trabajo y un poco la familia y la casa, es fácil de entender que un Star Trek renovado, sin los vicios y tics que había ido adquiriendo con los años, me resulta mucho más atractivo que las viejas aventuras filosóficas de Kirk o Picard.

Aventuras filosóficas que eran debidas, mayormente, a lo ajustado de los presupuestos. Con los pocos dólares que había Gene Roddenberry y sus herederos debían hacer malabarismos, de modo que ante el obligado cartón-piedra tenían que tirar de guión para tapar las carencias del decorado. Lo que por un lado estaba bien, porque hacía la serie más adulta pero por otro creó esa filosofía trekker que, en el fondo, tan rígida acabó haciendo la serie al cabo de los años.

En fin, bienvenido de nuevo, señor Abrams, estoy seguro que el señor Roddenberry hubiera estado encantado de poder contar con su presupuesto. A saber que Star Trek hubiéramos conocido de haber tenido el dinero suficiente desde el principio.

© Luis Del Barrio
(569 palabras)