2001, una traducción imposible
por Francisco José Súñer Iglesias

Una de las cosas que siempre me ha sorprendido es la total falta de unanimidad en lo que respecta a la traducción del título de la obra más célebre de Stanley Kubrick, y por extensión de Arthur C. Clarke. Hasta seis variantes he llegado a detectar, empezando por la que considero la más correcta de todas: 2001, UNA ODISEA ESPACIAL (793.000 resultados según Google, 20.900 en Bing). Así la tradujo Antonio Ribera en 1970, traducción (título y texto) que se ha usado en todas las reediciones sucesivas de la obra hasta la actualidad. Desconozco si en Sudamérica hay otras traducciones y otros nombres. El siguiente título, es 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO (1.960.000 resultados según Google, 88.700 en Bing), con ese nombre se estrenó la película de Kubrick en España allá por 1968. Siendo estrictos, la traducción del título cinematográfico es anterior a la de la novela y por tanto la edición de la misma debería haber respetado el mismo, por simple coherencia, aún siendo ambas correctas, implica una duplicidad bastante molesta.

Naturalmente, en Sudamérica también se tradujo de formas distintas. Según el IMDb, en Argentina, México y Perú también se la conoce como 2001: ODISEA DEL ESPACIO (1.200.000 resultados según Google, 57.700 en Bing), tampoco sabría decir si en otros países se la conoce con alguna otra variante. Considerando estas tres variantes como las principales.

Pero hay más, si se busca 2001, UNA ODISEA EN EL ESPACIO, GOOGLE devuelve 761.000 y Bing 57.700, 2001, ODISEA ESPACIAL, 119.000 y 29.500, respectivamente, y 2001, ODISEA EN EL ESPACIO, cuenta con 854.000 y 33.400, aunque estas tres últimas se pueden considerar como variantes escritas de memoria sin tener realmente claro cual es el título oficial traducido.

Estos datos me hacen pensar en dos cosas. Por un lado, la flexibilidad de los leguajes, que permiten diversas traducciones sin que por ello se pierda el significado original. La traducción podrá ser más o menos elegante, pero el significado básico se conserva prácticamente intacto. Se pueden perder matices, naturalmente, giros sutiles que convierten una expresión aparentemente inocente en una frase llena de intención. Pero eso es inevitable a todos los niveles, solo un conocimiento profundo de ambos idiomas puede permitir al traductor convertirse en algo más: en adaptador, dar un contexto, un significado al texto más a allá de transcribir literalmente el significado de las palabras.

La otra cuestión que se me plantea es lo mucho que nos fiamos de la memoria y lo poco que ésta nos ayuda en según que casos. Todo el mundo ha oído hablar de 2001, todo el mundo ha visto el título escrito decenas de veces, pero como con la Mona Lisa, nadie es capaz de distinguir la auténtica de las copias y/o variantes. Al reproducir o escribir al vuelo el título se comenten pequeñas incorrecciones, se hacen aportaciones inconscientes, aparentemente nimias y sin importancia, pero que se acaban por consolidar llenando el panorama de ruido y desconcierto.

© Francisco José Súñer Iglesias
(504 palabras)