Especial Decimosexto Aniversario
Éramos pocos y llegó el asteroide
Especial Decimosexto Aniversario
por Ángel Torres Quesada

El Sitio de ciencia-ficción cumple dieciséis años, nada menos que dieciséis. Ha sobrevivido hasta hoy cuando otras páginas que trataban el género han desaparecido por cansancio o por hartazgo de sus creadores. Vete a saber. O porque los tiempos galopan más deprisa de lo que imaginamos, las costumbres sufren cambios de vértigo y lo que hoy mola, mañana yacerá en el cajón del olvido y adiós si te vi no me acuerdo. Pero el Sitio aguanta con espíritu numantino.

Y porque la página ha sobrevivido dieciséis añitos, hagamos que entre todos celebremos como poco su vigésima efemérides. Puesto que hace ya algún tiempo dejé que La memoria estelar hiciera mutis por el foro ese maldito, me impongo el deber reanudarla con la venia del amo del cotarro. Si lo obtengo, la reanudaré de inmediato, en unos días. ¿Qué excusa me queda para justificar mi largo silencio, mi despedida sin decir adiós o hasta pronto? Pues lo mismo que comento arriba, pero añadiendo una pizca de desaliento, de pesimismo y algunas que otras sensaciones que prefiero soslayar. Si cuando hablé del poder adquisitivo de la peseta de los años cincuenta con el euro de la actualidad hacía una crítica moderada a los gobernantes, políticos banqueros, grandes empresario y sindicatos que nos ningunean, no podría por menos que añadir que por su culpa hoy estamos peor que ayer pero mejor que mañana. Y del panorama editorial no hablemos, que no puede ser más deprimente. Uno de los cambios que más nos afectan a los adictos a la lectura en general y a la ciencia-ficción en particular, es el descenso de las ventas que libros, que hunden a las editoriales y librerías, y por lo tanto a los autores y en mayor o menor medida, al menos a mí, nos hurtan el ánimo y merman nuestra capacidad de creación, porque sólo de sueños no se vive.

La dichosa profecía maya no se ha cumplido, el 21 de diciembre pasó sin pena ni gloria, se regodean algunos: el mundo no se ha ido al carajo, pero algunos recalcitrantes dicen que se ha encendido la mecha y su llama corre hacia la carga explosiva, a la que llegará algún día, dentro de meses o años. Pero llegará. Periodos de vacas flacas o bien cebadas ha habido desde hace siglos, incluso milenios. Ya lo advirtió José: pero convenció al faraón para que guardara el sobrante para cuando viniera la escasez. Nadie ha vuelto a hacer lo mismo. Endeudados hasta las cejas, la inmensa mayoría de los países, por no decir todos los del mundo mundial, se precipitan hacia el precipicio que se ha abierto ante sus pies. En los años cincuenta la población del mundo alcanzó los tres mil millones. Hoy ya sumamos más de siete mil y las armas de destrucción se han multiplicado en poder aniquilador y en cantidad por miles.

Debe haber alguna novela de ciencia-ficción, reciente o antigua, que haya pronosticado con bastante certeza cómo se destruirá la actual civilización. Antes que ésta —apenas conocemos la historia de la humanidad de los últimos cinco milenios— hubo otras, creadas, alteradas o protegidas o saqueadas moral o físicamente por los dioses llegados de las estrellas que los partidarios de los antiguos alienígenas afirman que dieron origen a múltiples creencias religiosas, a las actuales y a las desaparecidas.

El pesimista es alguien medianamente informado, dicen. A veces es mejor vivir en la ignorancia, opinan otros. Tal vez tengan razón.

Ahora ronda la Tierra un asteroide, que pasará cerquita de nosotros, a unos catorce millones de kilómetros. No pasará nada. Pero los científicos calculan que regresará para el 2036 y nos pondrá en peligro. A mí no, claro. Para entonces ya estaré cultivando malvas. Lástima. Me perderé tan colosal acontecimientos. Bromeo.

Pues esto es todo. Sólo me queda desear a Francisco que no decaiga su ánimo, que siga en la brecha, y que cuente conmigo. Sólo le pido que me permita ser políticamente incorrecto a veces para contar lo que pienso, porque sospecho que no dejaré títere con cabeza. Y ya podéis suponer a quienes me refiero. Sí, a los que nos saquean, nos mienten, nos engañan y tienen cuentas en paraísos fiscales.

© Ángel Torres Quesada
(700 palabras)
Ángel Torres Quesada es escritor