El idioma klingon
por Félix Capitán

Una parte importante de la fantasía mitológica del siglo XX (superhéroes, ciencia-ficción, espadas y brujería) gira en torno a la creación de los lenguajes propios de dicha mitología. El campeón fue sin lugar a dudas J. R. R. Tolkien, quien para su ciclo de la Tierra Media creó idiomas completos, basándose en sus profundos conocimientos lingüísticos (conocía cerca de una decena de lenguas y enseñaba Literatura en Oxford). Pero el más famoso idioma mitológico probablemente sea el Klingon.

En la serie original de Viaje a las estrellas, aparecieron los Klingon en algún que otro capítulo, en calidad de villanos invitados. El retrato de los Klingon tiene un enorme parecido con lo que la fantasía estadounidense imaginaba acerca de la Unión Soviética. Así, si la Federación puede ser vista como una especie de Estados Unidos galáctico, por ponerlo de algún modo, el Imperio Klingon era algo así como los soviéticos del espacio: militaristas, agresivos, incivilizados, con un idioma bárbaro y que sólo entendían de órdenes, sujección y jerarquías. Pero en dicha serie los Klingon eran mostrados hablando Inglés y punto. Fue recién en VIAJE A LAS ESTRELLAS: LA PELÍCULA (¡y nada menos que en su escena de apertura!) que por primera vez los Klingon son mostrados hablando su idioma, y con subtítulos en Inglés.

A los trekkies (los fanáticos de Star Trek), el asunto de un idioma artificial dentro de la serie les quedó gustando, y el productor Gene Rodenberry encargó entonces al lingüista Marc Okrand que diseñara un idioma Klingon en forma. En parte por el encargo, y en parte por desafío personal, Okrand lo hizo todo lo alienígena que pudo. Así, la fonética del Klingon está llena de sonidos gurutales que muy pocos idiomas utilizan. En cuanto a la gramática, Okrand la diseñó como un idioma enormemente aglutinante (es decir, uno en que el sentido de las palabras cambia mediante declinaciones, prefijos y sufijos, como el Latín, y no uno en que dicho sentido cambie con el uso de palabras que funcionan como partículas independientes, como el Inglés), lo que en términos idiomáticos es un grado enorme de primitivismo, porque la evolución natural de los idiomas es de ser más aglutinantes, a menos. Para colmo, eligió una estructura gramatical Objeto-Verbo-Sujeto, que menos del 2% de los idiomas mundiales utilizan (el Castellano, por ejemplo, es un idioma Sujeto-Verbo-Objeto, como en « errar es humano», y el Latín es un idioma Objeto-Sujeto-Verbo, como en «errarem humanum est»). Aprender a hablar Klingon es así una proeza filológica de proporciones, y no es raro que a menudo se describa como rasgo distintivo de un friki, el poder hablar y entender dicho idioma.

Pero Marc Okrand es también un bromista, y en el vocabulario Klingon introdujo una serie de guiños. Entre otras cosas hay palabras literalmente adaptadas del español, y así un «tipo de fruto dulce» en Klingon es un «na´ran», y la «cara exterior de un muro interior» es un «pa´reD»... (así escrito, en Klingon las mayúsculas y minúsculas no pueden cambiarse). Otras son bromas cinéfilas. De este modo un pájaro es un «bo´Degh» (alusión a que la acción de la peli LOS PÁJAROS de Alfred Hitchcock transcurre en el puerto de Bodega Bay), y una bota es «DaS» (en Inglés, «bota» es «boot», y si se juntan la palabra Klingon con la inglesa queda «Das Boot», que es el título alemán original de la peli EL SUBMARINO). Hay muchas otras bromas, bastante más elaboradas, pero que desmienten el clásico reclamo friki de que el Klingon es un idioma alienígena, y que de verdad los Klingon están dormidos en algún lugar de la galaxia, esperando para lanzarse a la conquista violenta de la Tierra...

© Félix Capitán
(620 palabras)
Publicado originalmente en Siglos curiosos el 29 de enero de 2009
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