Antes del Big Bang
por Gustavo Piñeiro

(Esta entrada es sólo una especulación, más de ciencia-ficción que de ciencia «real», por ese motivo cae en el rubro «ciencia en pantuflas»).

Una pregunta que suele aparecer en la divulgación científica que trata sobre el origen del Universo es ¿Qué sucedió antes del Big Bang? La respuesta, a su vez, suele ser que la pregunta en sí no tiene sentido. «Antes» o «después» son conceptos que sólo tienen significado en relación a un cierto fluir del tiempo, y como el tiempo comenzó a existir en el instante mismo del Big Bang, entonces, simplemente, no tiene sentido hablar de un «antes del Big Bang».

Esta respuesta, aunque correcta, siempre me ha dejado una cierta insatisfacción. Por una parte, toda la vida he sentido cierto rechazo hacia las respuestas que consisten en decir: «su pregunta no tiene sentido». Por otra, además, me provocan también cierto rechazo las respuestas que suenan a juego de palabras (tales como, «si no hay tiempo, no hay un antes»).

¿Podríamos dar una respuesta más convincente a la pregunta Qué sucedió antes del Big Bang? Intentémoslo...

Para comenzar, digamos que es bien sabido (Teoría de la Relatividad mediante) que la gravedad afecta al ritmo en que transcurre el tiempo. Donde la gravedad es más intensa, el tiempo transcurre más lentamente. Por ejemplo, en las cercanías de un agujero negro el tiempo llega casi a detenerse en relación al resto del Universo —o al resto del Universo que no esté afectado por un campo de gravedad intenso—. Este fenómeno, por ejemplo, es parte de la trama de la novela Pórtico. Un ejemplo más serio: a gran altura el campo de gravedad terrestre es menos intenso que a nivel del suelo. Esto hace que para los pasajeros de un avión el tiempo transcurra más rápidamente que para un observador en la Tierra. La diferencia, por supuesto, es del orden de millonésimas de segundo, pero ha sido medida con precisión usando relojes atómicos.

Ahora bien, cuanto más retrocedemos en el tiempo hacia el Big Bang, más se parece el Universo a un agujero negro. La masa/energía total del Universo está comprimida en un volumen cada vez más pequeño por lo que el campo gravitatorio global va aumentando en intensidad.

Por lo tanto, conjeturo que a medida que retrocedemos hacia el Big Bang el tiempo en el Universo transcurre cada vez más lentamente. [Podríamos preguntarnos «¿más lentamente con respecto a qué?» En el caso de un agujero negro «normal», podemos imaginar la existencia de un observador exterior, alejado del agujero negro, que ve cómo los fenómenos se ralentizan cerca de éste. Pero si el agujero negro es el Universo ¿qué clase de observador exterior podríamos tener? ¿Con qué comparamos el la velocidad a la que transcurre el tiempo? A pesar de esta objeción, la idea de que el tiempo transcurre más lentamente en el Universo tiene sentido, o al menos tanto sentido como decir que el Universo se está expandiendo, ya que ¿se expande con respecto a qué? ].

Imaginemos una nave «temporal» (ya que no «espacial») que sea capaz de viajar adelante y atrás en el tiempo, de la misma forma que otras naves viajan por el espacio. En el interior de la nave temporal el fluir del tiempo es constante y queda aislado de las influencias externas. Imaginemos también que esta nave no «salta» de un tiempo a otro, sino que va, de hecho, viajando de un punto a otro de la línea temporal. Su piloto, entonces, al viajar hacia el pasado, vería por las ventanillas un espectáculo que él percibiría como una película pasada hacia atrás.

Imaginemos finalmente que nuestro piloto empieza a viajar hacia el pasado a velocidad constante. A medida que retrocede en el tiempo empieza a medir la diferencia entre la «velocidad» del tiempo en el exterior y en el interior de la nave. Un método, por ejemplo, sería filmar desde adentro de la nave la desintegración de cierto mesón que está en el exterior —desde dentro se ve como la «creación» de un mesón, pero eso no importa, él puede pasar la película al revés— y comparar el tiempo que tarda el proceso con el tiempo que tarda en descomponerse un mesón exactamente igual dentro de la nave.

Al principio estos experimentos no mostrarán diferencias significativas, los fenómenos del interior de la nave sucederán al mismo ritmo que los del exterior. Pero a medida que vaya retrocediendo en el tiempo, el piloto de la nave vería (según mi conjetura) que en el exterior los fenómenos van transcurriendo más lentamente. Un fenómeno que en el interior de la nave demora un segundo en ocurrir, en el exterior tardará, al comienzo del viaje, también un segundo, pero más cerca del Big Bang tardará dos segundo, y aún más cerca del Big Bang tardará un minuto, luego una hora, luego cien horas, etc. [Un observador exterior a la nave no notaría nada extraño, ya que sus procesos mentales se ralentizan al mismo ritmo que lo que ve a su alrededor].

A medida que se acerque al Big Bang (omitamos las dificultades causada por el hecho de el Universo mediría sólo unos milímetros de radio) el piloto tendrá la sensación de que en el exterior casi se han detenido todos los fenómenos. El tiempo exterior llegará a transcurrir tan lentamente que, visto desde el interior de la nave, parecerá haberse detenido. Llegará a un punto en que miles de años en el interior de la nave equivaldrán a una décima de segundo en el interior de ella... o a una milésima... o a una millonésima.

En realidad, nuestro temponauta (o eternauta) tardaría un tiempo infinito en llegar al instante del Big Bang. Que es lo mismo que decir que nunca llegaría.

Según mi conjetura, el tiempo que nos separa del Big Bang es, en la práctica, infinito (no porque el Universo tenga una edad infinita, sino porque el fluir del tiempo es cada vez más lento a medida que nos acercamos al Big Bang). De modo que preguntarse qué sucedió antes del Big Bang es como preguntarse por cuál es el número que está antes de «menos infinito». La respuesta es: tal cosa no existe. No que «no tiene sentido hablar de eso», sino que un fenómeno que tardaríamos un tiempo infinito en observar, como dije, no existe.

[La aceleración del tiempo a partir del Big Bang puede verse como la otra cara de la moneda de la expansión del espacio. En efecto, asumamos que la velocidad de la luz es constante. Si suponemos que también el fluir del tiempo es constante, entonces que el espacio se expanda puede verse como el hecho de la luz tarda más tiempo en recorrer el Universo entero. Pero el mismo fenómeno sucede si el espacio es constante y es el tiempo el que se va acelerando].

© Gustavo Piñeiro
(1.136 palabras)
Publicado originalmente en Asimovia Guinea el 14 de abril de 2012