Hay chica nueva en la oficina
por Rafael Ontivero

Hay chica nueva en la oficina. Se llama escritor novel y es divina.

Espero que me perdonéis el esperpento, pero no he podido contenerme, y quizás muchos de vosotros seas tan jóvenes que ni siquiera os suene la frase original, pero el hecho está en que es completamente cierta.

Ando yo un poco revenío con las editoriales clásicas, las de toda la vida. Aparte de su oposición al libro electrónico, que es incoherente y desmedida, nos encontramos con otra crisis no tan evidente y que, como decía Niven de los Imperios de agua, las está minando por dentro.

La endogamia editorial es plenamente evidente para aquellos que beban de otras fuentes literarias no tan oficiales, como son sus equivalentes extranjeras. En el tema de los libros técnicos, al menos en las áreas en que soy experto, las editoriales patrias sólo traducen morralla, y eso cuando lo hacen. He leído libros de divulgación increíbles, así como obras técnicas buenísimas que únicamente existen en su mercado original. Y sin embargo, de un mismo tema, lo que se traduce es porquería.

Ignoro el motivo, pero de libros técnicos de última hornada, solo veo en castellano los mediocres. Quizás sea un tema de derechos de autor, ya se sabe que cuanto menos caché tiene uno menos puede cobrar, o lo que sea, pero lo tristemente cierto es que es así.

Y luego viene el tema de la literatura en general. Entrad a una librería. Fijaos en las novedades. ¿Lo veis? Sólo autores consagrados. Refritos y más refritos davincianos templaroides y magufos con varita mágica. Autores noveles pocos o ninguno, tan solo un publicar el mismo perro con diferente collar. Será lo que se vende, no lo niego (lo que podría dar para otro editorial que hable sobre el descerebramiento del lector medio), pero quizás precisamente se venda porque no hay otra cosa de mayor valor. Luego volveré sobre esto.

De traducciones de obras del género que nos ocupa siento comunicar que muchas de ellas se quedan en el limbo de la no-traducción. También ignoro si las pésimas se llegan a verter a la lengua de Cervantes o no, porque apenas leo ciencia-ficción moderna en castellano. En cuanto sale una novedad en inglés que me interesa, me la compro, la leo y que le den a mi idioma nativo.

¿Dónde compro? Pues en Amazon. En mis principios como cliente de ellos, sólo adquiría libros técnicos en papel desde la tienda americana. Recuerdo haber recibido varias veces una saca de Correos llena con dos o tres cajas de la tienda. Con lo que me costaban aquí un par de libros de regular o pésima calidad técnica, podía comprar diez o doce en inglés, portes incluidos.

Posteriormente, ya con el libro electrónico bien asentado, y tras tener un iLiad, un Papyre y un Gen3, me decidí por eso del Kindle y todas sus ventajas. Comprado e importado a precio de oro a través de una empresa de esas que te dan una dirección falsa en USA, comencé a obtener literatura de ciencia-ficción en electrónico y en inglés para el Kindle.

Y finalmente, en este momento, incluso adquiero libros no técnicos en inglés y en formato árbol muerto. De hecho, tengo unos cinco pendientes de leer, aparte de los ebooks. Dependiendo del precio y disponibilidad, ya que hay tienda para España, muchas veces los compro desde esta última ya que los precios, si sumamos los portes, a veces son incluso inferiores a los de la tienda americana o inglesa. Y eso sin contar con otras opciones, que las hay.

* * *

Pero no nos andemos por las ramas. Decía que andaba enfadado con la editoriales patrias. Y sigo estándolo. Es increíblemente miserable que una obra que en USA se publica en tres volúmenes, aquí lo hagan en ocho con escarolitrópicas excusas que nadie entiende. Novelas que allí valen diez dólares aquí nos cobren cuarenta euros (y para más inri, el mismo libro con el que aquí te soplan los 40, allí, vale 10...), no sigo escribiendo porque se me hace una mala sangre...

También decía que como efecto secundario de ello apenas leía autores patrios, porque hay pocos que salgan al extranjero y de los pocos que salen sería más que imbécil leer una traducción que jamás será como el original y que encima está en tu lengua materna.

Añadamos que los que escriben en castellano no son muy buenos... No espera, eso no es así ni de lejos. Quería decir los que les publican las editoriales tradicionales no suelen ser muy buenos. Uno se cansa de leer la enésima versión de EL CÓDIGO DAVINCI o de los templarios y su puta madre.

Porque hay autores muy, pero que muy buenos. Españoles, o mejor dicho, que escriben en castellano.

Pero no salen en la tele, ni les hacen campañas mediáticas, ni venden en las editoriales clásicas (y uno que se pasa de la autopublicación a la editora profesional va y escribe una mierda de libro), huecas por dentro y a punto de derrumbarse como no se espabilen...

Me refiero a autores que ni tu ni yo hemos oído hablar de ellos, autores que están aprovechando la pasarela de internet (de Amazon ahora mismo) para lanzarse ellos mismos al estrellato.

Autores como Eva Garacía Sánez, Juan Gómez-Jurado (aunque este ya se ha vendido al lado oscuro), Aleix Saló, Jane Valentine (y sus sosías), F. White, Hilario Gómez Sanfigueroa, Salvador Felip Represa, Isaac Belmar, Fernando Trujillo Sanz, y otros muchos que empezaron antes incluso de que Amazon pusiera su plataforma a la disposición de cualquiera.

Todos recordamos la plataforma «1 libro = 1 euro», con Gómez-Jurado dándole una patada virtual en la boca (por no decir en otro sitio) a Alejandro Sanz e indirectamente a las editoriales clásicas. Y a Nievas, con su increíble novela que nadie le quería publicar...

También es cierto que dicha facilidad da pie a que se publique mucha morralla de gente que ni siquiera sabe escribir sin faltas de ortografía, ni os digo ya de sintaxis o semántica... pero como todo en esta vida darwininana, los que flotan, flotan.

Tanto es así que muchas editoriales clásicas han decidido poner su plataforma de lanzamiento para autores noveles y con libros electrónicos a (relativo) bajo precio, pero sin mucho éxito de momento. Y es que todavía no han entendido el concepto.

Todo esto nos lleva a un resultado muy curioso. Sólo hay que mirar las listas de ventas y de novedades de cualquier tienda o editorial y las de Amazon en libro electrónico. No creo que haya ningún autor que repita en ambas. Mientras que las listas clásicas están llenas de reverteseses, almudenasas y zafoneses, la otra contiene a autores desconocidos excepto para sus progenitores... Pues bien, yo os recomiendo que leáis de la segunda, aprovechando este tirón que nadie se había imaginado iba a ocurrir. Vuestro gusto (y bolsillo) os lo agradecerán.

© Rafael Ontivero
(1.148 palabras)