Un lavado de cara
por Francisco José Súñer Iglesias

Hace unos meses firmaba junto a Guillem Sánchez el artículo Supervivientes de otros tiempos en el que reflexionábamos acerca de la importancia real que los proyectos de este estilo (del estilo del Sitio, se entiende) ha acabado por tener en la red. Con tantos portales fuera de combate, o al menos congelados hasta que los tiempos mejoren, recibí unos cuantos mensajes animándome a no dejar la web. Como explicaba en el artículo no es en absoluto mi intención, ni hay circunstancias que me hagan pensarlo a medio-corto plazo. Y para demostrarlo, nada mejor que un lavado de cara.

Siempre he admitido que el aspecto del Sitio es cualquier cosa menos deslumbrante, y que mis habilidades como diseñador tampoco son excepcionales, si es que son, así que he ido haciendo lo que buenamente he podido al respecto, con resultados poco espectaculares pero, creo, bastante decentes en lo que respecta a la visualización y la navegación a través de las diferentes secciones. Naturalmente, no hacían más que llegarme comentarios, incluso algunos bastante desconcertantes en los que primaba la estética sobre el contenido.

Así iban las cosas hasta que durante estas vacaciones, en un momento ocioso, monté una maqueta para jugar con la última versión del HTML, si, la 5, esa que promete que incluso será posible navegar por Internet dormido, y dibujando unas cuantas capas posicionadas con algo de criterio gracias al CSS (el lenguaje que permite determinar el aspecto y posición que tendrá el HTML) y retocadas una vez presentadas gracias al JavaScript (gran responsable de mucha de la interactividad de las webs) consideré que podría ir más allá aplicando aquel experimento en las páginas del Sitio. Busqué un nuevo menú, adapté la página de bienvenida, las presentaciones de las secciones, las páginas de servicio, y las de noticias a la nueva plantilla, pedí unos cuantos consejos antes de tomar decisiones irreversibles y... aquí está el lavado de cara del Sitio.

En realidad se trata de la cuarta versión del Sitio. Gracias a Archive.org es posible seguir la evolución del Sitio desde sus inicios titubeantes en los que apenas se mostraba una pantalla de presentación (Sitio, V1), evolucinó lentamente hasta una estructura que ya mostraba el esqueleto de lo que ha sido la web durante estos últimos diez años, (Sitio, V2) aunque ciertamente tosca y desgarbada. Tras años puliendo y refinando me acerqué a un aspecto con el que me encontraba relativamente cómodo (Sitio, V3) y que sin grandes variaciones se ha mantenido hasta el día de hoy, que pasamos al Sitio, V4.

Repito, nada espectacular, aparentemente poco cambia excepto el menú y que está todo más centradito, pero las modificaciones van más allá. La especificación HTML 5 obliga a la que estructura de las páginas sea estricta, no valen ya ciertos trucos usados profusamente con anterioridad, lo que debería implicar que los navegadores pierdan menos tiempo en interpretarlos, redundando en una mayor agilidad de presentación. Afortunadamente, a la vez que se deben olvidar según que prácticas se añaden otras funcionalidades que permiten afinar el aspecto visual y hacerlo más agradable.

Así, una de las cosas que más agradará al visitante es que las páginas se adaptan al ancho de pantalla, ofreciendo un área de visualización acorde a la resolución, pero sin extenderse completamente por ella, como ocurre en algunas webs que obligan a una notable gimnasia de cuello a resoluciones algo elevadas. En el otro extremo, con resoluciones bajas, desaparecerán elementos y se estrechará el área de visualización del texto para permitir una lectura cómoda y, en la medida de lo posible, sin necesidad de las barras de desplazamiento.

Los colores se aclaran un poco, de hecho es la misma paleta, aunque sin abusar de los tonos más opacos. Tampoco cambian las fuentes ni los tamaños de las mismas, aunque no descarto un mecanismo que permita ajustarlo, que la edad no perdona.

Lo que no garantizo es que se vaya a ver igual en todos los navegadores porque siempre tendremos la excepcionalidad del Internet Explorer. Las pruebas están hechas con las últimas versiones de Firefox, Opera e Iron (un navegador basado en Chrome), las funcionalidades empleadas son soportadas sin problemas por las últimas versiones de los navegadores en cuanto a los navegadores «viejos», francamente, no voy a complicarme la vida con nada que no sean las últimas versiones, compatibilizar una web no ya solo con los cuatro navegadores de referencia, sino con sus versiones históricas es un esfuerzo muy poco agradecido. Sin embargo, no me puedo olvidar del mundo móvil (teléfonos y tabletas) y aunque aún no garantizo nada al respecto, es evidente que está aquí para quedarse, e incluso marcar las pautas en lo que a navegación se refiere.

Por supuesto, el Explorer, incluso en su versión 8, sigue siendo la «oveja negra» de la familia, y muchos de los efectos visuales se pierden en él. Tampoco digo que se vea peor, porque siempre habrá quien prefiera ese aspecto más espartano. Parece que Microsoft, en la versión 9, ha terminado por adoptar los estándares y, aunque no he tenido la oportunidad de comprobarlo, me han indicado que se comporta aceptablemente. No obstante, cualquier comentario al respecto será bien recibido.

La transición tampoco será inmediata. Algunas secciones permanecerán con su aspecto «tradicional» durante mucho tiempo. Uno de los grandes problemas del Sitio, como buen dinosaurio de otros tiempos, es que está compuesto por páginas estáticas, es decir, tal cual están en el servidor se envían sin ningún tipo de procesado al navegador, donde ya se adaptan a los requerimientos necesarios. Eso implica que tengo que retocar a mano unos 7500 archivos para modificar su estructura y adaptarlos a la nueva plantilla, por no hablar de los seguros retoques y fallos de infancia. Este era otro de los motivos del cambio (y nueva prueba de que el Sitio tiene para rato), con una plantilla común me será mucho más fácil aplicar cambios estéticos y también me hará más sencillo introducir nuevas secciones en el futuro, y seguir gozando de vuestra confianza.

Ahora, manos a la obra.

© Francisco José Súñer Iglesias
(1.007 palabras)