El cuento y la ciencia-ficción
por Daniel Salvo

¿Qué tienen en común Canción de hielo y fuego, Harry Potter y Los Juegos del Hambre? Pues que se trata de novelas, grandes y gordas novelas que, para colmo, son partes de n-logías que parecen no acabar nunca, sin contar con el hecho de que, en cualquier momento, aparece la «precuela» del caso, que suele ser otra novela de esas tan extensas, que los españoles han tenido a bien bautizar como «tochos».

Ahora, el que se trate de tochos, no implica que su calidad sea baja o mediocre. Pero entre tanto tocho, entre tanta novela, uno se pregunta: ¿y qué fue del cuento de ciencia-ficción?

El cuento, tan venido a menos últimamente, al menos en la ciencia-ficción, ha dado auténticos clásicos del género, las situaciones irrepetibles que no pueden darse sino en la ciencia-ficción... ¿qué sería de nuestro mundo sin ES UNA BUENA VIDA de Jerome Bixby, TODOS USTEDES ZOMBIES de Robert Heinlein? Y si hablamos de cuentos peruanos, EL DÍA TRÁGICO de Clemente Palma, estoy seguro, debe haber causado entre los peruanos de 1910 el mismo impacto que la transmisión radial de la versión de LA GUERRA DE LOS MUNDOS de Orson Welles. Y la impresionante produccion cuentística de José B. Adolph aún está pendiente de ser reeditada.

Claro, tiene más empaque reseñar novelas que antologías o colecciones de cuentos. Tiene más empaque, y es más fácil: después de todo, «una novela trata acerca de...», mientras que varios cuentos «tratan» diversas temáticas. Una novela tiene una fecha, los cuentos, varias...

En lo que a mi respecta, trato de estar al día con la ciencia-ficción (y la fantasía, y el terror) del Perú y del mundo... Lo que, en los tiempos que corren, implica (inevitablemente) sumarme a los lectores de tochos y n-logías. Aún no leo nada de la saga de George R. R Martin (qué obsesión por las iniciales tienen los gringos), y me imagino que cuando eso ocurra, pasará un largo tiempo sin que pueda actualizar el blog. Y posiblemente, ni siquiera redacte un comentario al respecto.

Pero el tiempo puede estirarse... y entre los intersticios que deja la novela, puede caber uno que otro cuento. Y volver a encontrarse con esa suerte de cápsula de sentido de la maravilla que nos da un cuento de ciencia-ficción, clásico o nuevo, y entonces, estirar el tiempo también para comentarles las impresiones que dejan a lo largo de la vida esos cuentos.

Y lo mejor de todo, es que ahora se puede comentar un cuento (o una novela) sin la sensación de culpa que producía, hasta hace poco, la convicción de que tales ficción o eran muy caras o eran imposibles de encontrar en las librerías de turno. Hoy por hoy, gracias a la cada vez más creciente disponibilidad de libros electrónicos, el lector puede acceder al otrora clásico inhallable como a la última novedad editorial, apenas haciendo click.

© Daniel Salvo
(486 palabras)
Publicado originalmente en Ciencia-ficción Perú el 31 de mayo de 2012