Hasta luego, BOL
por Francisco José Súñer Iglesias

Hace casi doce años Interface Grupo Editor anunció, con el número 75, la desaparición del fanzine BEM, el cierre de todas sus listas de correo y la permanencia de BemMag (BEM Magazine) en la web un poco a modo de punto informativo sobre los temas que aún no se habían cerrado. Sin embargo, el proyecto todavía daba mucho de si, las por entonces nuevas tecnologías permitían una flexibilidad y capacidad de maniobra que el papel no podía ofrecer, y así BemMag se reconvirtió al poco en BOL (BEM on line) y lo que parecía un proyecto acabado se reconvirtió en uno de los sitios de referencia en la red sin perder su antiguo marchamo de calidad.

Durante casi nueve años años BOL ha estado al pie del cañón ofreciendo noticias, reseñas y, sobre todo, interesantes y documentados artículos sobre todo lo que rodeaba al género. Ahora cesa la actividad, otra iniciativa más que abandona dejando cada vez más reducidas las referencias sobre la ciencia-ficción en Internet.

La despedida ha sido discreta, casi modesta. Nada de grandes anuncios ni declaraciones gandilocuentes. Un simple «Hasta luego, y gracias por el pescado» (en referencia a una novela de Douglas Adams) que en traducción más o menos libre se podría interpretar como «Todo el pescado está vendido», y con razón.

El panorama actual, quizá influenciado por el pesimismo generalizado que produce esta crisis que ya empieza a parecer eterna, es tristón y desangelado. Las editoriales (NGC Ficción! y se rumorea que en breve alguna más) van cayendo una tras otra, las que permanecen mantienen un perfil entre bajo y profundo en lo que respecta a las novedades, las listas de correo, foros retrocedieron hace ya mucho ante las redes sociales. Los sitios especializados, verdaderos generadores de contenidos, también se ven fagocitados por esa extraña simbiosis impuesta por las redes sociales, que atrapan la atención sin que realmente produzcan nada (al fin sabemos lo que es el soma) en general el ambiente es muy poco propicio para que nueva iniciativas salten a la palestra, y de los «viejos del lugar» que decir, hastío, sensación de proyecto agotado, poco tiempo para dedicarle, otras perspectivas con más atractivo... son muchas las causas por las que dejar algo que podría seguir en marcha sin grandes esfuerzos.

Porque está claro que la desaparición de BOL no se debe a una nueva repetición de la muerte por éxito o de sobrevaloración de una empresa más allá de las posibilidades de los promotores. Han sido muchos años de actualizaciones pacientes, de aportación de material de buena calidad, de noticias de interés, quizá no demasiado pegadas a la actualidad, pero nunca desfasadas. El estilo de BOL siempre ha sido serio y a la vez cercano, las columnas permanentes a cargo de firmas notables como Luis Astolfi, Joan Antoni Fernández, Augusto Uribe, Domingo Santos, y tantos otros le daban una consistencia y una solidez poco comunes, sin tener que recurrir a academicismos que frecuentemente están excesivamente alejados del aficionado medio como para que éste los tenga en consideración.

No obstante, este tipo de proyectos nunca mueren del todo. Mientras se siga manteniendo el dominio y el alojamiento toda la red puede acceder a los contenidos, han entrado en un apacible estado de animación suspendida y en cualquier momento se pueden volver a relanzar.

Un hasta luego es un hasta luego, no un hasta nunca, ese lapso temporal indefinido marca un periodo de letargo, no de muerte. Todo es cuestión de que vuelva a haber suficiente demanda de pescado, y el mercado se llene de nuevo de cajas repletas y las voces vuelvan a resonar anunciando otra vez la mercancía.

© Francisco José Súñer Iglesias
(607 palabras)