Supervivientes de otros tiempos
por F. J. Súñer y G. Sánchez

De cuando en cuando me preguntan por el sentido del Sitio como vehículo difusor de la ciencia-ficción y como referencia a la hora de elegir lecturas o películas. Lo cierto es que esta web nunca ha estado concebida como tal (autobombo promocional aparte), ya he repetido cien veces que nació como un experimento, una prueba de concepto que acabó creciendo hasta convertirse en lo que es hoy. El Sitio, en su estructura y construcción, es hijo de otro tiempo, en el que Internet era todavía una entelequia al alcance de muy pocos, y cuando lo que abanderaba la información y difusión del género eran las revistas y fanzines, alrededor de las que se articulaba el fandom y que en aquel entonces, 1997, suponían el único medio de información disponible.

Crear el Sitio fue algo natural, para algo trabajaba en el ramo y no era difícil adivinar que de una forma u otra las redes de datos acabarían implantadas a nivel general. Sin embargo, una cosa es transmitir datos y otra darles forma de cara al lector. La única referencia eran las revistas y a partir de esa idea general se fueron acoplando los artículos. Los años pasaron, nuevas generaciones, ya completamente digitalizadas, entraron en escena y el viejo concepto se quedó obsoleto. El Sitio, anclado en una forma ya antigua de entender las cosas, es de ese tipo de iniciativas que son de otra época, aunque los medios sean modernos.

El realidad el Sitio no fue el primero (aunque si unos de los pocos supervivientes de aquella época de descubrimiento), y tras él han surgido decenas de plataformas que, ya sea desde el más decidido amateurismo o la pretendida excelencia crítica, han pasado con gloria, pena o simple indiferencia. Las webs de carácter aficionado, debido a su función básica de divertimento para su promotor, han sobrevivido con más fortuna que las iniciativas con vocación profesional, cuya pretensión era sentar cátedra, influir sobre el estado de opinión y, en definitiva, establecer unívocamente lo que es bueno o malo y determinar quien publica y quien no.

Lo que ocurre es que ese concepto está trasnochado: eligen los editores, que son los que ponen el dinero y pagan para tener los mejores, y los críticos omnipotentes de revista literaria son cosa del pasado. Tan del pasado como mediados del XIX: Sheridan Le Fanu fue de los primeros en montar una revista de crítica literaria influyente y capaz de prestigiar a los autores e influir sobre los lectores. Otro que ejercía de tal modo con talento notable fue Poe. ¿Dónde están el Poe y el Le Fanu del fandom? Ni están, ni se les espera. Además las revistas funcionaban porque la gente no tenía otra manera de acceder a ciertos contenidos. El fandom fue una red social analógica, donde los boletines ciclostilados, los fanzines y las revistas hacían de medio de comunicación, y la extensión y el precio limitaban lo que se podía transmitir.

Internet cambia ambos parámetros: capacidad ilimitada, coste muy bajo, todo el mundo tiene acceso a todos los contenidos y a nadie puede impedírsele publicar lo que quiera. Así pierde todo sentido el crítico que desde su posición de predominio mediático pontifica sobre lo que le apetece. Simplemente ya no hay unas limitaciones físicas que acoten la cantidad de público que puede acceder a esos medios. Por otra parte, antes el aficionado estaba dispuesto a realizar un esfuerzo por ocupar una de esas tribunas mediáticas, pues tenían el valor de la escasez, a veces una recompensa económica y siempre de prestigio.

Hoy en día todo eso ha desaparecido. La gente, antes que trabajar gratis para un proyecto común donde otros hacen y deshacen a su antojo, simplemente monta su propio blog o se apuntan a un foro. Y a lo mejor hasta les sigue más gente. No hay mas que frecuentar alguno de ellos para comprobar que algunos contertulios son muy respetados y valorados. Pese a la inmensa cantidad de mensajes, y de ruido, los buenos se hacen notar y les escuchamos.

¿Quiere decir todo esto que el Sitio está acabado como proyecto? No, mientras a mi, particularmente, me satisfaga en lo personal y siga la realimentación positiva por parte de lectores y colaboradores. He terminado considerándolo como una especie de coleccionismo de artículos en red, que por si fuera poco me permite moldear el álbum según aconsejen las circunstancias y evolucionen las tecnologías. De creer que el Sitio debería ser un medio influyente, o mantener un extravagante liderazgo ya lo hubiera dejado hace tiempo.

No es en este tipo de portales donde se cuece la actualidad ni donde se crea opinión. Hace mucho que las redes sociales y otras formas de entender la interactividad en la red les pasaron por la derecha, a toda velocidad. Ser consciente de ello es lo que permite situar las cosas en su justa medida, y no sorprenderse cuando el sobredimensionado y la sobrevaloración apriorística de un proyecto lo hacen colapsar cuando no se cumplen las expectativas.

© Francisco José Súñer Iglesias,
Guillem Sánchez
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