El mejor
por Gustavo Piñeiro

¿Cuál es el mejor autor de ciencia-ficción? ¿Cuál es la mejor novela? ¿Cuál es el mejor cuento? Son preguntas que de tanto en tanto aparecen por acá y por allá, pero que, me parece, no tienen una respuesta definida. Es cierto que hay algunos criterios objetivos que se pueden esgrimir a favor o en contra de uno u otro candidato a ser el mejor, pero la verdad es que cada lector tiene su propia respuesta (e inclusive esa respuesta varía en cada uno a lo largo del tiempo y de las circunstancias de la vida).

Leí alguna vez que en una encuesta, hecha entre lectores de revistas de ciencia-ficción de Estados Unidos (tal vez lectores de una revista específica, no lo recuerdo bien), se eligió a ANOCHECER de Isaac Asimov como el mejor cuento de ciencia-ficción de la historia. Un juicio, en mi opinión, bastante exagerado: aunque ANOCHECER no es un mal cuento (de lo mejorcito dentro de la producción de Asimov), creo que está muy lejos de ser el mejor de la historia.

Es probable que ANOCHECER ganara esta distinción, no tanto por su calidad como por la cantidad de seguidores de Isaac Asimov. Como Asimov es un escritor lineal, ingenioso y fácil de leer, sus lectores son legión y son muchos quienes lo tienen como su preferido (principalmente quienes no se han adentrado en las profundidades de autores más complejos y profundos). (Yo mismo, a los 15 o 16 años, tenía a Asimov como mi favorito y el Asimovia del nombre de mi blog es un homenaje a ese recuerdo.).

El propio Asimov no estaba muy de acuerdo con ese juicio y consideraba a su cuento LA ÚLTIMA PREGUNTA como el mejor que había escrito (¿y el mejor de toda la historia?).

Tal vez debería terminar esta entrada diciendo cuál es para mí el mejor cuento de la historia. La verdad es que no podría hacerlo, son muchos los cuentos que me gustaron, en distintos momentos y por distintos motivos (entre ellos, por ejemplo, casi cualquiera de los de Cordwainer Smith o muchos de los de Philip K. Dick). Pero en beneficio de la brevedad, sólo haré referencia a uno: se trata de EL HOMBRE QUE VOLVIÓ de James Tiptree Jr, publicado el número 4 (de la segunda época) de la revista El Péndulo (octubre de 1981).

No relataré el cuento, me limitaré a transcribir el final (y la calidad del cuento se revela en el hecho de que conocer el final no le quita ni un ápice al placer de su lectura).

Y su corazón gritaba, se desgañitaba casi sin pulmones, mientras sus piernas forcejeaban y resbalaban, mientras sus pies frenaban y patinaban y se hincaban y se soltaban, mientras él braceaba, tironeaba, empujaba, luchaba en el vendaval de la caída temporal a través del espacio, a través del tiempo, al final de la senda más larga que hubo jamás: la senda por la que John Delgano volvió.

El cuento termina en realidad con las palabras La senda por la que volvió John Delgano, pero me gusta más el ritmo de la frase La senda por la que John Delgano volvió.

© Gustavo Piñeiro
(527 palabras)
Publicado originalmente en Asimovia Guinea el 1 de mayo de 2009