La frontera en la ciencia-ficción
por Enric Quílez Castro

El otro día estuve en una interesante conferencia en la que se hablaba sobre el concepto de frontera, cosa que más tarde me llevó a pensar en este concepto en el mundo de la ciencia-ficción.

Uno de los primeros relatos que me vino in mente fue NUESTRA SEÑORA DE LA MÁQUINA (OUR LADY OF THE MACHINE, 1994) de Alan Dean Foster (contenida en PREMIO UPC 1993, Ediciones B), una historia ambientada en una futura frontera México-Estados Unidos bastante diferente de la actual, conocida como Franja Montezuma en la que se desarrolla todo tipo de negocios, más o menos diversos, a caballo de ambos estados y de una gran magnitud económica.

Se trata de un concepto de frontera difusa, con un potencial económico en desarrollo y muy alejada del concepto de frontera militar clásica o de frontera diluida, como las que tenemos entre los diversos estados de la Unión Europea.

Naturalmente, la ciencia-ficción más clásica ofrece fronteras más clásicas, de esas que son rígidas, inamovibles y que incluso contienen una zona neutral. Este es el caso de la serie televisiva Star Trek en la que la Federación mantiene unas rígidas fronteras militarizadas con el Imperio Klingon y el Imperio Romulano.

No obstante, a lo largo de las diferentes series, la frontera Klingon sufre una evolución: tras la firma del tratado de paz de Kitomer, ésta se desmilitariza y desaparece la zona neutral entre la Federación y los klingon.

Más adelante, en Star Trek: Espacio Profundo 9, en uno de los capítulos sobre las Guerras Dominion, podemos ver cómo la frontera entre Bajor y el Dominion (el Agujero de Gusano) no sólo se militariza, sino que se mina completamente.

Las historias de Espacio Profundo 9 tienen un cierto regusto a las historias del oeste, en que la acción sucede en los límites mismos del espacio conocido, allí donde se forjan los héroes, como dice uno de los protagonistas en el primer capítulo.

Así pues, encontramos básicamente dos tipos de frontera: la clásica militar o política, bien delimitada y con estados potentes detrás y la frontera difusa, como motor económico y en la que la soberanía de los estados parece ser una cuestión menor.

Y por supuesto, nos queda también la última frontera, aquella que lleva la acción a los límites del Universo, la que hace cierto aquello de que sólo el cielo es el límite y que en algunos casos incluso llega a materializarse como una frontera física real, como es el caso de la infame STAR TREK 5: LA ÚLTIMA FRONTERA, en la que los protagonistas buscan el Paraíso en el centro de la galaxia, tras la Gran Barrera.

© Enric Quílez Castro
(441 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 23 de junio de 2011