Especial Decimocuarto Aniversario
Encuestas
Especial Decimocuarto Aniversario
por Jacinto Muñoz

Es difícil hablar de algo cuando no se tiene mucha idea, bueno, con un poco de imaginación envuelta en labia tampoco sería el primero en cruzar una frontera que, justo es reconocerlo, se traspasa muy a menudo. Dejémoslo ahí, yo, por esta vez, para no pecar de nuevo, obtendré mis conclusiones analizando, palpando, escrutando la fría y objetiva realidad.

He de admitir que cualquier estadístico serio, si eso de la estadística tiene algo de serio, cuestionaría los resultados de mi estudio. Argumentaría en primer lugar que el muestreo no se realizado sobre el número adecuado de individuos, en mi caso tres. En segundo, que la edad no representa al colectivo objeto del análisis, son adolescentes que aún no llegan a jóvenes. En tercero que la encuesta carece de rigor y en cuarto que no he dispuesto un grupo de control ni algún otro mecanismo con el que comparar los resultados obtenidos. Tendría razón, pero salvando estos matices, tened la seguridad de que todo lo que se diga a continuación surge de la antedicha fría y objetiva realidad. Más o menos.

Qué preguntar primero, la decisión parecía sencilla. ¿Os gusta la ciencia-ficción? «Sí, aunque no toda», vino a ser la respuesta unánime. ¿Y cual no os gusta? «La que te gusta a ti». Interesante, una respuesta digna de ser meditada y ante la que me detengo a pensar hasta llegar a la sabía conclusión de que se refieren a cualquier cosa que tenga más de diez años de antigüedad. ¡Claro! Me digo, no estamos hablando de ciencia-ficción, estamos hablando de la famosa brecha generacional, esa falta de interés se extiende a cualquier novela o producto audiovisual, sea del género que sea, que acumule en su historia más de una década.

Decidí, pues, cambiar de ángulo.

¿Qué tipo de ciencia-ficción os gusta? «La de vampiros y magos». ¡Vaya! error, la primera pregunta debió ser otra. Es importante ponerse de acuerdo en los términos, no lo he hecho y... Vale, es igual, porque mi fallo permite constatar que el viejo batiburrillo donde todo se mezcla y que tanto tiempo ha hecho perder al fandom sigue vigente, un fenómeno que salta la brecha de la edad uniendo a jóvenes y viejos en una causa común.

Algo es algo, pero no conviene perder la perspectiva y es el momento de explicarme un poco y delimitar el territorio donde buscar. La explicación es fácil lo de buscar se complica. Dos coinciden en la trilogía de Los juegos del hambre, alguna película, por decir algo, pocas series, los capítulo de Doctor Who se dejan ver para pasar el rato si no hay nada mejor y —siendo generosos para admitirlos del género— siempre nos quedan los superhéroes, detectándose en este caso una división entre el elemento masculinos y femenino —no se si fruto de la educación sexista que padecemos o de la genética— que se acentúa en todo lo que tenga relación con acción batallas y peleas frente a enredos románticos. Por completar y retrocediendo hacía su infancia encontramos un par ejemplos en el mundo de los dibujos animados tanto en su vertiente cinematográfica como en la televisiva.

Para ampliar sus miras saco a colación los juegos de ordenador —donde otra vez se hace notar la diferencia entre chicos y chicas, en este caso en el total de horas dedicadas a su práctica— y las conclusión es que tanto les da Halo como Zelda, los factores que cuentan son los propios de su campo: jugabilidad, gráficos, dificultad...

Terminado el estudio, me despido de ellos y a solas, con los datos sobre la mesa me dispongo a sacar conclusiones. La cosa está bastante, clara, con relación a la ciencia-ficción no son tan frikis como los que solemos leer en estos sitios, pero les gusta la fantasía. Nadie hace ascos a una buena historia es sólo que hay muy poco que llevarse a la boca en el mercado. La invasión de magos, vampiros, zombis, fantasmas y conflictos en centros de enseñanza media con o sin música se lo comen casi todo y la ciencia-ficción ha quedado relegada a un componente más en el batiburrillo del que hablaba antes, un componente minoritario. Mis encuestados no distinguen entre la especulación exagerando lo posible y la pura y simple magia y por supuesto, están muy lejos de cualquier percepción de lo que ahora se llama prospectiva. Sin duda ambos aspectos tienen que ver con la escasez de productos, pero también y buena medida con su edad. Dejo a vuestro espíritu especulador que habría pasado si en lugar de Colegio de magia y hechicería, Hogwarts hubiese sido la academia de jóvenes cadetes espaciales.

Epílogo

Por mi mala cabeza y la poca ciencia aplicada a mi investigación —el rigor es fundamental, diréis con toda la razón— una pregunta se me quedó en el tintero, una pregunta importante que ayuda a marca la diferencia entre la ciencia-ficción y todo lo demás: ¿Cómo os imagináis el futuro? ¿Sueñan, como algunos de los que vivimos de pequeños la llegada del hombre a la Luna, con estaciones espaciales en un sistema solar colonizado o su imaginación se centra en la evolución de de las pantallas táctiles y las redes sociales? Mi intuición me dice que hay hueco para la esperanza, por lo que he podido ver en algunas tardes de verano o cuando la televisión emite un reportaje, la luna, las estrellas y las galaxias muy lejanas siguen manteniendo su magia.

© Jacinto Muñoz
(908 palabras)
Jacinto Muñoz es colaborador habitual del Sitio de Ciencia-Ficción