Entre «Los invasores» y «OVNI»: ¿soluciones para la enfrentar la delincuencia?
por Daniel Salvo

Los Invasores (The invaders, 1967), fue una serie de televisión en la cual, tal como lo narraba la voz en off al inicio de cada episodio, el arquitecto David Vincent (interpretado por Roy Thinnes), testigo privilegiado del principio de una invasión extraterrestre, debía intentar convencer a una humanidad incrédula de que la pesadilla había comenzado.

OVNI (UFO, 1969), también era una serie de televisión, producida en Inglaterra, cuya premisa era básicamente la misma: un grupo de terrestres está al tanto de una posible invasión alienígena, y decide enfrentar a la misma mediante el uso de la más avanzada tecnología disponible (geniales diseños de Gerry y Sylvia Anderson, basados en el concepto supermarionation o, bueno, supermarionetas).

En estos momentos de alta criminalidad en el Perú, pareciera que atravesamos situaciones similares a las descritas en las series mencionadas. Salvando las distancias, los delincuentes vendrían a ser los alienígenas o invasores (por algo se les considera antisociales), ante los cuales nuestra sociedad, contrario a la ficción, no ha encontrado una manera eficaz de enfrentar y erradicar.

Lo cual debería causarnos, no preocupación, sino extrañeza. Se supone que los criminales son el elemento de la sociedad que no está sano, que ha caído en esa conducta por que carece de autoestima, de medios para lograr desarrollar un proyecto de vida racional y productivo. Una persona sana de cuerpo y de mente no puede considerar como opción de vida el crimen. Sin embargo, estos elementos insanos y enfermos han logrado sobreponerse al elemento sano y racional de la población peruana. Cada vez somos más conscientes de la existencia y el avance de organizaciones criminales que cuentan hasta con nombre propio —los maras, los barristas de ciertos clubes futbolísticos, los pandilleros de tal o cual barrio—. Se sabe quienes son y donde están estos invasores.

Las series televisivas de la referencia, a manera de reflexión, nos muestran las dos alternativas extremas que tiene la sociedad para enfrentar a la delincuencia. De un lado, el pistolero solitario, enfrentado tanto a los invasores como al sistema, que lo considera demente o ha sido ya tomado por el enemigo. Como sucede en Los invasores. Si bien eventualmente otras personas se unen a David Vincent, está claro que él sigue siendo el protagonista.

En cambio, la respuesta en OVNI es distinta. Una vez identificado al enemigo, se crea una organización para combatirlo. La organización S. H. A. D. O. —acrónimo de Supreme Headquarters Alien Defense Organisation, Cuartel General. Organización para la Defensa contra los Alienígenas — tiene una cabeza visible, el impasible coronel Ed Straker, pero sus intervenciones son mas bien un contrapunto para las escenas de acción, en las que intervienen otros personajes, no siempre heroicos. Queda claro para el espectador que hay varios protagonistas en esta serie, y que el hecho de pertenecer a una organización marca el éxito de la misión que se han impuesto. Claro, se trata de una organización que cuenta con todos los recursos y la tecnología disponible para sus fines y funciones —base lunar, armas, naves—; pero la serie deja muy en claro que se trata siempre de seres humanos, no de héroes de cartón piedra.

¿Cuál es la respuesta a la delincuencia en el Perú? Tal parece que el único rol que las organizaciones existentes —el Ministerio del Interior, la Policía Nacional y el Poder Judicial— es decirle a la ciudadanía sálvese quien pueda, es decir, que nos convirtamos en pistoleros solitarios y nos las arreglemos a nuestra manera, contratando vigilantes, enrejando calles y viviendas, portando armas. Así como nuestra educación pública se ha convertido en una suerte de asistencialismo mal dado, a la cual solo acuden quienes no pueden costearse educación privada (qué lejos estamos de los ideales de la Ilustración), igual la seguridad ciudadana está dejando de ser una condición básica de nuestra existencia, para convertirse en otro producto que tendremos que adquirir si queremos seguir viviendo.

No creo que el heroísmo aislado sea una solución viable para enfrentar a la delincuencia. Tampoco el cruzar los dedos esperando que las cosas se arreglen solas. Tenemos recursos y debemos racionalizarlos —ORGANIZARLOS— para acabar con la delincuencia. Y si en su momento los eficientes organismos SUNAT e INDECOPI reemplazaron a la DGC y al ITINTEC (no es que fueran reorganizados, ojo, sino que dichas entidades empezaron desde cero, con nuevo personal y nueva organización), dado que se había generado una nueva realidad tributaria e industrial... ¿por qué no una organización que efectivamente responda al reto de la delincuencia actual?

© Daniel Salvo
(747 palabras)
Publicado originalmente en Ciencia-ficción Perú el 30 de julio de 2011