A toro pasado, a vaca pasada
por Enric Quílez Castro

Me estoy repasando la narrativa breve de James Tiptree Jr. Algunos relatos son viejos conocidos, pero otros son verdaderos descubrimientos que rara vez dejan indiferentes.

Leyendo la introducción de MUNDOS CÁLIDOS Y OTROS (relatos), Robert Silverberg nos habla de una época en que no se conocía todavía la identidad real de Tiptree, que como sabemos hoy día, era una mujer llamada Alice B. Sheldon.

A toro pasado es muy fácil criticar, pero encuentro particularmente divertidas las explicaciones de Silverberg negándole todo crédito a los rumores acerca de que Tiptree fuese realmente una mujer. Según él, el estilo es innegablemente masculino.

Desde luego, vista la obra en su conjunto, a mí al menos me parece una narrativa muy poco masculina. Tal vez puedan parecerlo alguno de sus relatos menores, pero en general, hay una serie de relatos como LA MUCHACHA QUE ESTABA CONECTADA o HOUSTON, HOUSTON, ¿ME RECIBE? en los que hay una especial sensibilidad femenina difícil de encontrar en los hombres de la época.

Ello me lleva a plantearme si existe una ciencia-ficción femenina (que no feminista) y una ciencia-ficción masculina. Supongo que es una de esas tantas preguntas que se le hacen de vez en cuando a la ciencia-ficción y que no acaban de tener mucho sentido.

Tal vez, lo que habría que preguntar es si a partir de un texto podemos deducir el sexo de su escritor. Es innegable que la mayor parte de las escritoras de ciencia-ficción de la new wave tienen un toque especial, que las diferencia de sus congéneres masculinos, pero no sé si hoy día esas diferencias se han diluido ya completamente.

Por ejemplo, ¿escriben ciencia-ficción femenina Connie Willis, Lois McMaster Bujold, Elizabeth Moon o C. J. Cherryh? Creo que sus estilos y las temáticas que tratan son muy, pero que muy diferentes y sería extremadamente difícil hallar similitudes de género en sus relatos.

© Enric Quílez Castro
(315 palabras)
Publicado originalmente en El mundo de Yarhel el 12 de abril de 2011