Tiempo de cambios
por Daniel Salvo

El presente editorial es el último a publicarse bajo el mandato del Presidente de Perú Alan García Pérez. El próximo editorial será publicado, seguramente, cuando el actual Presidente Electo, Ollanta Humala Tasso, esté en el pleno ejercicio de sus funciones (aunque, en estos días, se está dando la inusual circunstancia de un Presidente Electo que ya efectúa visitas internacionales en calidad de tal... Definitivamente, son otros tiempos)

Las recientes elecciones presidenciales en Perú han sido más que inusuales: ninguno de los favoritos en la Primera Vuelta pasó a la segunda, siendo éstos los más polémicos, al punto que nuestro Premio Nobel de Literatura llegó a referirse a ellos como el cáncer y el sida.

Pero en el transcurso de esta Segunda Vuelta, muchas expectativas se volcaron y cambiaron de signo. Candidatos impensables para algunos fueron objeto de acaloradas defensas. Los mismos candidatos tuvieron que variar sus discursos, de manera que no queda otra forma que definir los resultados electorales actuales como producto de un enfrentamiento, más apasionado que racional, entre peruanos. No hubo una búsqueda de que gane el mejor o algo así, sino mas bien una actitud de con tal que no salga la otra (o el otro). Dos anti-candidatos, en suma.

Lo que permite arribar a la definición (tentativa y circunstancial) del Perú como un país en perpetuo conflicto, en constante enfrentamiento. Un país donde las personas no se unen para algo, sino contra algo.

Por el momento, así estamos: desunidos, desmembrados, recelando unos de los otros, siempre prestos al enfrentamiento y al conflicto. Así estamos en la política, en la educación, en el deporte, en el tránsito vial y en cualquier área de la actividad humana.

¿Puede revertirse la tendencia? ¿Podríamos aprovechar el momento y construir otro tipo de nación peruana, basada en otros principios? ¿Cambiar de una sociedad enfrentada a una sociedad cooperante?

Creo que es posible, siempre y cuando empecemos a dejar de esperar demasiado de los otros, de las autoridades, y comencemos por nosotros mismos. Esto suena quizá a retórica de almanaque, pero se entronca también con la tradición prospectiva de la ciencia-ficción. Cómo las sociedades pueden cambiar por sí mismas.

Un ejemplo clásico es el ciclo de la FUNDACIÓN de Isaac Asimov, en el cual se evita el colapso de una civilización galáctica mediante el uso de una disciplina científica. Los héroes responsables de evitar esta caída son matemáticos, historiadores o psicólogos, no caudillos políticos.

Otro ejemplo, menos conocido, estaría en la novela LOS LENGUAJES DE PAO, de Jack Vance. Pao es un planeta constantemente asolado por crueles invasores, ante los cuales los nativos apenas oponen resistencia. Buscan ayuda en un asesor terrestre, quien descubre algo sorprendente: en los idiomas que se hablan en el planeta, no existen vocablos que expresen conceptos como guerra o agresión, lo cual ha llevado a los nativos a una vulnerabilidad total ante sus enemigos, situación que es cambiada al modificar su lenguaje, que los influencia a asumir una actitud más dinámica ante la vida. Es decir, Pao se transforma mediante una revolución lingüística.

O el uso creativo de nuevas tecnologías, como lo plantea Geoff Ryman en su novela AIRE (que bien podría ambientarse en nuestro departamento de Puno): la aparición de una internet revolucionaria (la conexión se hace directamente al cerebro humano de manera inalámbrica) permite a un poblado rural conectarse con otras sociedades, iniciando una serie de cambios que lleva a los protagonistas a pasar de bucólicos pastores a emprendedores comerciantes.

Y si vamos al caso de modificaciones ambientales, la monumental trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson (MARTE ROJO, MARTE VERDE y MARTE AZUL) tiene mucho que enseñarnos respecto a la transformación ecológica de un lugar tan árido y difícil como el planeta Marte. Una serie de lecciones que bien podrían ser aprovechadas en nuestra desértica costa peruana.

Como se ve en los ejemplos, más que autoridades, necesitamos creatividad. Y confianza en nosotros mismos.

Y, sobre todo, EDUCACION.

© Daniel Salvo
(655 palabras)
Publicado originalmente en Ciencia-ficción Perú el 30 de julio de 2011