Ucronías desde el fin del mundo
por Diego Escobedo

Respecto a un artículo que salió hace poco tiempo de José Carlos Canalda, titulado Ucronías optimistas, Ucronías Pesimistas hay un par de cosas que me gustaría agregar.

Canalda desarrolla el artículo con la premisa de que las ucronías, en el mundo anglosajón las escriben los vencedores (Y como no, cabe acotar que la historia la escriben los vencedores, en España, En Estados Unidos y en cualquier parte del mundo) con escenarios bastante pesimistas, como una manera de decir: «Somos los mejores, y los mejores no puede ser cambiado» mientras que en España se da todo lo contrario, se escriben, de parte de los vencidos, como una manera de imaginar un universo donde la historia fue más amigable con el pueblo Español (Sin figuras como Fernando VII o Francisco Franco)

El autor parte reconociendo que sólo está al tanto de ucronías escritas en España y en el Imperio Yankee, y según sus propias palabras: «Nada puedo hablar de ucronías francesas, alemanas, italianas o rusas, por no hablar ya de culturas más exóticas como las musulmanas o las de Extremo Oriente... así pues, advierto, todo lo que diga a continuación está circunscrito escrupulosamente a estos dos ámbitos, el anglosajón y el hispano ».

Ejemplificó de todas partes del mundo, menos del rincón que menos se esperaba: Sudamérica, específicamente en el fin del mundo.

Como chileno, supongo que es un privilegio escribir esto para ustedes, lectores españoles, para ponerlos al tanto del boom de la ciencia-ficción que se ha dado en mi pequeño país en la última década, específicamente en el subgénero de las ucronías.

La más emblemática hasta ahora ha sido SYNCO, de Jorge Baradit, autor líder del movimiento literario mencionado. En la novela, Baradit recoge uno de los hechos más interesantes y recientes de la historia chilena: El gobierno democráticamente elegido de la Unidad Popular en 1970, el cual fue abortado abruptamente por el Golpe de Estado de 1973, que dio inicio a la tercera dictadura más larga de América Latina, y según algunos la más sangrienta, de diecisiete años.

La premisa es simple: «Y si no hubiera habido golpe y el gobierno socialista de Allende se hubiera extendido...» Hasta ahora pura política ficción, pero es que el autor recogió al detenido desaparecido más desconocido, pero potencialmente influyente de aquel gobierno, El Sistema de Información y Control, SYNCO, una sofisticada red interconectada de computadoras que estaba planeada dirigiera a todas las empresas estatales del país, de modo que la sacara de la precaria situación económica en que el acaparamiento había sumido al breve gobierno socialista.

SYNCO fue diseñada por el gurú de la informática de entonces: Stafford Beer, y tuvo una oportunidad para demostrar su potencial: Durante la huelga de camioneros de 1971, con sólo unos doscientos camiones SYNCO supo coordinarlos de manera tan eficiente que la economía no colapsó ese día.

La apuesta era convertir a Chile en el primer Estado cibernético de la historia, la tercera vía como se le llamó, ni democracia liberal, ni socialismo totalitario, sino un socialismo concretado democráticamente sin derramar una gota de sangre. Por primera vez los ojos del mundo estaban puestos en nuestro lejano país, ya no copiábamos, sino que finalmente innovábamos. El experimento político fracasó y vino el golpe de estado un 11 de septiembre de 1973. El ops-room de SYNCO, que en ese entonces se encontraba en el palacio de gobierno chileno, fue bombardeado junto con todo el edificio borrando al proyecto de la historia. Estaba planeado que fuera estrenado en noviembre de ese año.

El mismo Stafford Beer tenía planeado decir en el discurso inaugural de SYNCO, «Is not science- fiction», y cómo no, es cuestión de ver las fotografías que nos quedan del ops-room, cualquiera las confundiría con el puente de mando del Enterprise.

Todo eso se perdió, tuvimos la oportunidad de ser el país que inventara la Internet, pero en vez de eso vinieron diecisiete años de terror y represión.

Por lo mismo se escribió la novela, y ahora, algo inédito para nuestro país, se está grabando una película de ella, donde se mostrará a este Chile más avanzado tecnológicamente, con una computadora portátil en cada taxi y un pueblo feliz de su gobierno. El trailer todavía está circulando por Internet, se planea estrenarse, idealmente, a fines de 2012 (Si no es antes del 21 de diciembre, veríamos a la historia repetirse...)

SYNCO es muy poco conocido, pero lo que nadie ha olvidado es la Unidad Popular. Verán, Chile es un país pequeño, estamos literalmente al fin del mundo, tenemos pocas fronteras y hemos tenido muy pocas guerras a lo largo de nuestra historia (La última en 1879) en vez de guerras, hemos tenido terremotos, los cuales han definido al carácter de nuestro país: Nosotros no crecemos, sólo nos podemos limitar a levantarnos, pues cuando se asoma la oportunidad de surgir un terremoto nos derrumba (Les recuerdo que somos el país más sísmico del mundo, junto con Japón)

Así el chileno es aburrido, sobrio, pero esforzado.

Nuestros políticos nunca tienen visión, sólo copian lo más fácil y probado por los europeos, y respecto a las masas, somos los mas apáticos del continente.

Pero todo eso cambió con la Unidad Popular. Fue una época de sueños, donde nuestros gobernantes eran, por primera vez en la historia, hombres llenos de ideas, soñadores y decididos a cambiar el mundo, mientras que las masas por primera vez formaban parte con tanto ímpetu en la política, organizando marchas, manifestaciones y organizaciones populares. Nuestro presidente era el idealista Doctor Salvador Allende, un hombre que creía en el pueblo y en una revolución democrática, y según los expertos uno de los mejores oradores de Latinoamérica, de hecho durante el bombardeo del golpe de Estado dio su último discurso, en el cual, lo más asombroso es que a pesar de todo no le falló su oratoria perfecta, no tartamudeaba, ni se le quebraba la voz. Lo finalizó con otra de sus tantas frases para el bronce: «Tengan la certeza de que algún día, más temprano que tarde, se volverán a abrir las grandes Alamedas, por donde pasará el hombre libre para construir una sociedad mejor...» Hay que vivir en Chile para entender esa frase.

Luego de su discurso de suicidó (Otros dicen que lo mataron) poniendo fin definitivo al sueño socialista.

Más que socialismo, fue el único momento de la historia en Chile se atrevió a soñar, así si hay un lugar en que se pueda aplicar la premisa de que los hispanos escribimos ucronías en calidad de vencidos soñando un desenlace mejor, es en Chile.

Pero esa no es la única Ucronía, ya que, anterior a la novela, Jorge Baradit creó un blog colectivo llamado Ucronía Chile, donde todo el que quisiera podía escribir la ucronía que quisiera, tergiversando cualquier etapa de nuestra historia.

Como he mencionado, la historia de Chile es sumamente apática, tenemos bien definidos los momentos más interesantes: La conquista, La independencia, La guerra de 1879 y La Unidad Popular.

Y había una especie de necesidad de jugar con todos estos momentos por parte del colectivo que aportó al blog.

«La historia es nuestra y la hacen los pueblos» Dijo una vez nuestro querido presidente Allende.

Y de hecho, las mejores de estas ucronías fueron recogidas en un libro titulado CHIL3: RELACIÓN DEL REYNO, 1495-2210 Lanzado el año pasado. Respecto a SYNCO, sino me equivoco, ya está disponible en España, para quienes les interese.

Como hispanos estamos imbuidos de la mentalidad derrochadora y poca visionaria de los conquistadores que llegaron a someternos y a construir el imperio para la Madre España. Su único interés era extraer y gastarse todo el oro que encontraran, y eso no dejó a la región bien parada para generaciones futuras, de hecho esa mediática riqueza tampoco fue eterna para España (Vino Fernando VII y luego Franco, como ya se ha dicho)

En el mundo anglosajón fue que se dio la revolución industrial y todos los éxitos posteriores que conocemos. Y de paso, fue este mismo proceso lo que permitió el desarrollo de la ciencia-ficción mucho antes que en nuestros países.

Es en los anglosajones donde está la mentalidad visionaria y emprendedora, lamentablemente no así en nuestra raza.

En Estados Unidos tienen El sueño Americano, mientras que aquí en Latinoamérica tenemos El sueño bolivariano todavía no concretado. Luego vino el sueño socialista, aplastado por la oleada de dictaduras militares, y luego el ciber-bolivarismo socialista por el que apostaba SYNCO, del cual no quedó ni rastros.

Si hay alguna región del mundo adecuada para escribir ucronías esa es Latinoamérica, una región mal fundada y eternamente sometida y reprimida. Como escritores de ciencia-ficción, podemos soñar con una versión mejor de la historia, más favorable para esta región.

Aunque si me lo preguntan, la mejor manera de prevenir todo esto es irse ad ovo: Evitar que los españoles conquisten América, y que Colón llegara de la mano de los británicos, así extenderíamos la prosperidad actual de la raza anglosajona a todo el continente, ahorrándonos la amenaza fantasma de la decadencia hispana.

No se ofendan, y no es por ser racista, pero la historia le apostó al caballo equivocado cuando dejó que España fuera la que conquistara América. Esta última sería un poco más pobre de haber sido así, pero tendríamos a todo el nuevo mundo mejor parado.

Quisiera finalizar con un pensamiento de Nietzsche. En su época en vez de ucronías se hablaba de HISTORIA CONTRAFACTUAL y Nietzsche se mostraba un partidario de ellas, pues según él «La interpretación contrafactual es básica para explicar la historia». Así, con estas historias ucrónicas junto con pasar el rato también podemos encontrarle sentido a todas las desgracias que nos han pasado como países.

Un gran aporte para que Hari Seldon desarrolle la psicohistoria.

© Diego Escobedo
(1.625 palabras)