Feisbuk ya no me quiere
por Francisco José Súñer Iglesias

Este verano me decidí, al fin, a abrir un espacio en el feisbuk para facilitar la comunicación de las actualizaciones del Sitio a los habituales de tal red social. Me registré, creé el grupo y diligentemente fui transmitiendo semana a semana los enlaces de las últimas actualizaciones.

Hasta ahí todo bien, me tuve que pelear un poco con el invento porque no es precisamente un dechado de claridad y usabilidad (no, no pongas esa cara, no es una buena web, que estés las horas muertas metido en ella y ya te la conozcas al dedillo no implica que sea amigable) y conseguir que todo quede al gusto no es inmediato, pero vaya lo conseguí. Pero hete aquí que de pronto, un día de septiembre, según estaba colgando las actualizaciones, feisbuk me dijo que no se fiaba de mi y que le diera pruebas de que soy una persona humana de verdad verdadera. Para ello me pide que le de un teléfono (¡Ja!) o bien le envíe una imagen de mi documento de identidad (¡JA! ¡JA! ¡JA!)

Ni jarto grifa. ¿Están tontos o qué?

La verdad es que no me ha supuesto un gran problema, como digo no estaba cómodo en feisbuk y el hecho de que no me deje entrar no me ha quitado el sueño, pero que menos que dar alguna explicación a quienes me agregaron como amigos y se apuntaron al grupo del Sitio: ni os contesto ni lo actualizo porque a feisbuk no le da la gana, no por dejadez o desidia. Ya me conocéis.

Lo ridículo del asunto es que me siguen llegando notificaciones de peticiones de amistad, de notas de interés, etc, etc. La cuestión es bastante idiota: si no me deja entrar no puedo contestar a esas notificaciones, y si es así ¿por qué me las envía mientras no me deja entrar? Afortunadamente nada de la información que se ha quedado bloqueada es relevante, ni me supone un quebranto. El hecho de que tardara tanto en decidirme a entrar en feisbuk se debía a que no me atraía en absoluto, ya tengo mis propios mecanismo de socialización, vía internet incluida, y otro más solo prometía quitarme tiempo, y de ese activo ando escaso.

Porque esa es otra, a día de hoy basta darse una vuelta por cualquier portal, página, blog, para encontrarse con una nube de iconillos que redirigen hacia el espacio que el portal, página o blog ha creado en decenas de redes sociales y utilidades varias, las más presentes con el feisbuk y el tuiter, pero ni son las únicas ni las más antiguas, hay incluso más de una aplicación por ahí que despliega una ventana con todo un rosario de iconillos para el que visitante pueda enredarse en muros, tuits y chufas de lo más variado, la lista puede ser impresionante: Blinklist, Digg, Enchílame, Facebook, Fresqui, iGoogle, Menéame, Mr. Wong, My Live, My Space, Netvibes, Read it later, Reddit, Reporter, Stumbleupon, Technorati, Tuenti, Twitter, Wikio y seguro que me dejo más de uno y más de dos...

Finalmente no queda claro si lo importante es el contenido de la web, o que la web tenga presencia en esos espacios, de hecho, algunas veces los iconillos no son tales, sino grandes imágenes que ocupan un espacio nada desdeñable dentro de la página. Al final, sobre todo muchos blogs, se convierten en auténticos árboles de navidad casi imposibles de visitar a causa del atasco que supone la carga y arranque de tantos y tantos fondos, botones, iconos, megusta, siguemes, aplicaciones empotradas y demás quincalla.

Yo, particularmente y a modo de servicio, únicamente mantengo en el Sitio enlaces hacia del.icio.us, por su evidente utilidad. Lo demás no me resulta atractivo, vale que eso de las recomendaciones está muy bien, incrementa las visitas y uno puede presumir en los mentideros, pero cuando se entra en la vorágine de en que mentidero estar y en cual no se está aún, se crea una dinámica en la que es más importante la presencia que, como indicaba antes, el propio contenido.

Pero bueno, es un problema que ya no tengo. Como feisbuk ya no me quiere, no tengo ni que pensar en ello.


Actualización del 23 de marzo de 2011. Bien, he conseguido que feisbuk me deje entrar de nuevo. Han añadido (o yo no lo había visto, que eso también puede ser) un mecanismo de identificación mediante el reconocimiento de fotografías de amigos que evita tener que dar ningún dato personal. Lo curioso del asunto es que el reconocimiento de las fotografías es relativo, muchas fotografias son flyers, portadas, carteles, bodegones o paisajes, y no creo que nadie haya visto todas las fotos de sus amigos, así que en realidad más que un mecanismo de identificación es de confirmación de ser «persona humana». El caso es que ya tengo de nuevo acceso al grupo y volveré (si tengo ganas) a publicar las actualizaciones.


Actualización del 3 de abril de 2011. Nada, se acabó. Esto es una pesadilla de preguntas idiotas y asaltos a la privacidad. Se acabó feisbuk.


Actualización del 11 de junio de 2017. Hasta el enlace a del.icio.us ha tenido que desaparecer. Pinboard, su nuevo propietario, anunció su extinción para el 15 de junio de 2017

© Francisco José Súñer Iglesias
(1.043 palabras) Créditos