Una teoría cualquiera
por Antonio Santos

Un solo vistazo a la cartelera y a las estanterías de las librerías, al entorno de los libros electrónicos en internet, a las webs y blogs que prosperan, me impiden comprender la rotunda afirmación de que LA CIENCIA-FICCIÓN ESTÁ EN CRISIS.

¿Cómo es posible? ¿En crisis? Acabo de enumerar casi todos los elementos donde podemos verificar que esto no es así. Y, sin embargo, por ahí rulan simposios y mesas redondas donde se afirma que SÍ, la CIENCIA-FICCIÓN está en CRISIS. Terminal, casi.

¿Qué significa concretamente esto? ¿Que no venden cuanto quisieran? ¿Que hay pobreza argumental en la mayoría de las propuestas? ¿Que hay tantos dedicados a lo mismo que el género ha perdido lustre? No he tenido oportunidad de presenciar ni de participar en ninguno de estos debates (así que aprovecho este foro para arrojar mis especulaciones) pero me gustaría saber qué conclusiones se obtuvieron, o en qué dirección se apuntan las soluciones, o si todo quedó en un derrotista lamento de resignación ante una oscura suerte más próxima que futura.

Hay sectores que vinculan la prosperidad de la ciencia-ficción a un carácter político; o sea: cuando la sociedad está reprimida, disfruta de regímenes autoritarios y demás, el género es una salida brillante para efectuar la denuncia de las faltas de libertades merced a distopías y/o elaborados entramados filosóficos y psicológicos. Esa ciencia-ficción sí vale. Las payasadas imperialistas estilísticas de George Lucas, no.

He encontrado «puristas» de este tipo. Entonces, carecía de la voz o los conocimientos para oponerme a su criterio o discutirlo, cuando menos. Ahora, creo tener algunos.

¿Que la ciencia-ficción está en crisis? Tengan la amabilidad de concretarme cómo, o en qué. James Cameron acaba de apuntarse un tanto enorme con AVATAR (a falta de verla, la creo una mezcla de LA PRINCESA DE MARTE y TROPAS DEL ESPACIO) y seguramente en próximos meses veremos otros estrenos también impactantes. Esto de la ciencia-ficción deficitaria me suena a lo que Stan Lee confesaba: que ya cuando él empezó en la industria del cómic, oía que el tebeo estaba «en crisis» (y ya saben muchos cómo «de crítico» está Lee con la «crisis» de la historieta)

Sí puedo entender que algunos consideren en crisis el género por la masificación (por no decir sobreabundancia) de historias sobre un mismo subgénero: el CYBERPUNK. De pronto, todos nos volvimos locos llenándoles los sesos de cables a los protagonistas o al COMPAÑERO DEL CAMPEÓN ETERNO. Y, vale, durante una fase, está bien que haya historias de más de ésas. Pero es que la cosa continúa. Y no es cuestión de que el CyberP se integre con el resto de las facetas del género: aquí es preponderante, cuando ahí afuera está amalgamado, casi difuminado, con los demás argumentos.

También comprendo la reluctancia por el subgénero, que «ayuda» a considerar a la ciencia-ficción en crisis, en fase crepuscular, y las causas de la aparente hegemonía de la «novela histórica»: opino que responde a una contracción cultural que teme el negro futuro que pinta el CyberP.

De todos los pronósticos posibles, los suyos tienen más papeletas de cumplirse (algunas de sus «predicciones» empiezan a «encarrilarse», pero «no hay mejor modo de predecir el futuro que inventarlo», ¿de acuerdo?)

Considero que el auge del fantástico también obedece a esta secuela; son huidas deliberadas del lector, atropellado por la oscura perspectiva del presente y que refleja grosso modo el CyberP. Pero de esto hablaré en otra ocasión; una crisis por vez, si no os importa.

La ciencia-ficción en crisis… sí-sí.

Aunque... ¿y si hubiera un interés espurio en que esto sea así?

Si a alguien se le ocurre una opinión o una sugerencia, os agradecería conocerla. En el fondo, parece ser que nos estamos jugando la permanencia de un antiguo género.

© Antonio Santos
(634 palabras)
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 20 de septiembre de 2010