De acentos neutros y otras utopías (respuesta desde el otro lado del Atlántico)
por Dixon Acosta

Ante el reciente artículo de Antonio Quintana Carrandi (Una cuestión de doblaje) que trata precisamente sobre los doblajes de películas y series de televisión, realizados en algunos países latinoamericanos y que resuenan extraños en los oídos españoles, debo comentar que comparto la tesis del autor, en el sentido de que al oyente le gusta escuchar el acento de las voces que culturalmente le es cercano, puesto que a nosotros nos pasa exactamente igual con los doblajes realizados en España.

Por ejemplo, tengo un par de anécdotas para ilustrar la situación. Alguna vez en un canal de televisión colombiano, programaron una cinta de James Bond con Sean Connery, no recuerdo cuál exactamente, pero debo confesar que no la resistí, pues en las primeras de cambio, el protagonista con un claro acento español se presentó, mientras otro personaje lo identificó como el agente cero, cero siete, sin pizca de seseo. En este punto, al espectador colombiano se le presentaba un problema de identidad, pues el personaje es un agente secreto británico, pero que hablaba como ciudadano español. Lo ideal para el oído nada castizo del escucha bogotano era escucharlo en inglés o en el denominado castellano neutro, el cual en teoría no permite un reconocimiento local, así en la práctica no sea del todo cierto, como veremos más adelante.

El segundo episodio, sucedió hace varios años, cuando invité a una amiga a una presentación especial de la Cinemateca Distrital que programó la película rusa QUEMADO POR EL SOL, luego de estar en la penumbra del teatro y pasados los créditos, comenzó la proyección con los diálogos pero sin subtítulos incluidos, intentando ocultar mi sorpresa, casi angustia, observaba de reojo a mi amiga quien aparentemente entendía los diálogos. ¡Sabe ruso! Pensaba frustrado en mi interior, cuando de repente también comencé a comprender lo que se hablaba, pues la película estaba doblada en el español de España, pero tuve que afinar muy bien el oído, no fue fácil por ciertas expresiones rápidas y enrevesadas, aunque al final pude comprender el argumento general.

Estos dos ejemplos, que reitero no desean incomodar, intentan reforzar el argumento central, deberíamos tener los dos tipos de doblajes y ser presentados en cada realidad. Ignoro cómo se da el doblaje del acento español en cada región de la península, pero en el caso latinoamericano se ha tratado de resolver el asunto, con el llamado acento neutro, para que por ejemplo el citado James Bond no aparezca hablando como habitante del Río de la Plata o del Caribe. Sin embargo, en muchas ocasiones hemos descubierto que el acento neutro tiene cierto dejo mexicano (a propósito, México no queda en Suramérica como se menciona en el artículo) esto se explica porque las primeras compañías de doblaje eran mexicanas. Hoy por hoy, aparte de ese país, se doblan películas y series en Colombia, Argentina, Chile, Venezuela y en Estados Unidos, concretamente en compañías latinas radicadas en Miami o las mismas productoras que han establecido laboratorios de doblaje para lanzar simultáneamente sus productos fílmicos en todos los mercados. Lo que en ocasiones puede resultar chocante es la utilización de modismos y expresiones nacionales, que se acomodan en los doblajes.

El doblaje es a las películas, lo que las traducciones a las obras literarias, con todas las ventajas y peligros que esto representa, puede aportar o quitar elementos importantes, reforzar o disfrazar la identidad de la obra original. Uno de los grandes riesgos es la censura política e ideológica, pues gobiernos autoritarios podrían suprimir o esconder contenidos con doblajes falsos. Incluso se pueden encontrar falsedades como la siguiente. En la película BRUCE ALMIGHTY (2003) con Jim Carrey, hay una escena en donde aparece Juan Valdéz, emblema del café colombiano en el mundo entero, en su presentación original aparece la referencia al café de Colombia, mientras que en cierto doblaje mexicano en una versión en video, no sólo se borra esa mención sino que se cita aludiendo a otra región cafetera del mundo.

En Bogotá nos preciamos de hablar un castellano sin acentos (no digo Colombia, porque en el país tenemos muchos acentos regionales) pero curiosamente nuestros actores, presentadores de noticias, cuando son contratados por las compañías productoras en Estados Unidos, deben tomar clases de español neutro, que ha terminado por ser un dialecto que se habla en Miami en los medios de comunicación.

El acento neutro, como muchas pretensiones de objetivad o neutralidad valorativa (como le llaman en las ciencias sociales) no es perfecto, se trata de un ideal que difícilmente se logra en los micrófonos del mundo, al menos en esta parte del mundo. Ahora bien, el lector ocasional podrá preguntar, con razón además, todo esto qué tiene que ver con la ciencia-ficción? Al menos creo que puede plantear un tema de trabajo futuro, sobre el problema de las comunicaciones y traducciones en este moderno Babel en el que se ha convertido nuestro mundo globalizado e instantáneo.

© Dixon Acosta
(814 palabras)