Una cuestión de doblaje
por Antonio Quintana Carrandi

Hace poco aparecía en el Sitio mi reseña del clásico CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN. Esta pequeña gran obra maestra de la ciencia-ficción cinematográfica no figuraba en mi videoteca. Una buena amiga mía localizó la película en una gran superficie y la adquirió para regalármela, detalle por el que siempre le estaré agradecido. Pero hete aquí que, tras seleccionar el idioma en el menú del disco y darle al play, me encuentro con que se trata de una versión doblada en eso que han dado en llamar, nadie sabe muy bien por qué, español neutro. He de admitir que esto me contrarió un poco, aunque de todos modos disfruté de ella. Y eso que el doblaje era pésimo, no por haber sido realizado en Hispanoamérica, si no porque parecía que los actores hablaban en susurros y no vocalizaban, lo que unido al acento de sus voces dificultaba bastante la comprensión de lo que decían y me obligó a recurrir a los subtítulos, algo que aborrezco.

Esto no es nada nuevo, ciertamente, pues ya en los tiempos heroicos de TVE, muchas series fueron emitidas con doblaje sudamericano, pues en aquella época la televisión pública española —la única que había— adquiría buena parte de aquellas series no a las productoras originales estadounidenses, sino a las televisiones de Latinoamérica, ahorrándose así el gasto en doblaje. Tal práctica nunca cuajó en nuestro país, entre otras cosas por los particulares giros y modismos característicos del español que se habla en tierras americanas, y que en esta vieja piel de toro sólo comprendían unos pocos. A comienzos de la década de los setenta, TVE contaba ya con un magnífico departamento de doblaje, cuyos integrantes demostrarían su enorme profesionalidad tanto en series como largometrajes. Así desapareció rápidamente el doblaje sudamericano de la pequeña pantalla de entonces, y los espectadores pudimos disfrutar, por fin, de películas y teleseries correctamente dobladas… al gusto español.

Pero con la eclosión de los soportes digitales y la masificación del DVD, las empresas del sector han optado por recurrir de nuevo al doblaje neutro. La explicación es muy sencilla y, para no variar, está íntimamente relacionada con el tema de los beneficios. El mercado de las copias en DVD ha conocido un auge impresionante en los últimos años, y de lo que se trata es de obtener la mayor ganancia con la menor inversión posible. No hay que ser un genio para comprender que doblar una serie en Sudamérica cuesta mucho menos que hacerlo en España, de modo que algunas empresas —no todas, por suerte— se han decantado por esa modalidad, con lo cual posiblemente hacen un buen negocio, pero a costa de darles algún que otro chasco a los sufridos consumidores españoles.

Porque seamos honestos: aquí no se trata de dilucidar cuál es el doblaje más correcto fonéticamente hablando, si no de cuál es el más adecuado para el país en el que van a distribuirse las copias. Tal como yo lo veo, lo malo no es que un DVD comercializado en España venga doblado de Sudamérica, sino que esto no se advierta al comprador en el estuche. Del mismo modo que se especifican las regiones, los idiomas y subtítulos disponibles, así como los contenidos extras, la carátula debería informar sobre el origen de la traducción, dejando bien claro si está doblado en castellano o en el mal llamado español neutro. Si las empresas del sector no lo hacen así es, obviamente, porque saben que muchos potenciales compradores españoles podrían no adquirir el producto si supieran que ostenta un doblaje de telenovela, y apostaría a que en el mercado latinoamericano ocurre algo parecido con nuestras series y películas.

Seguro que no faltará quien trate de sacar de contexto mis opiniones, creyendo descubrir en ellas un componente xenófobo o incluso racista, pues siempre hay quien gusta de buscarle tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro. Quienes así piensen se equivocan de medio a medio. Nada más lejos de mi intención que denostar la rica multiplicidad del español que se habla allende el Atlántico. Lo que defiendo es el hecho, probado y por tanto incuestionable, de que el espectador prefiere un doblaje lo más cercano posible a lo que está acostumbrado a escuchar. Un buen ejemplo lo tenemos en las temporadas de Star Trek DS9 que se comercializaron en DVD en nuestro país. Venían todas dobladas en neutro, lo que generó numerosas protestas de los trekkies nacionales, entre los que me incluyo. No hace mucho, cuando la cadena de televisión Veo7 anunció la emisión de la serie antes mencionada, los trekkies exigieron que esta producción fuese doblada de nuevo por actores españoles. Por otra parte, se exigió también una correcta traducción de los diálogos, pues cuando Antena 3 Televisión emitió la primera temporada de DS9, allá por 1994, la dobló a tontas y a locas, y aunque las voces asignadas a los personajes eran muy convincentes, el resultado final fue bastante mediocre.

Cuando hace unos años compré, a través de Internet, la serie completa de Espacio 1999, me encontré con que también venía con doblaje latino. La empresa que me la vendió me envió un correo preguntándome si estaba satisfecho con ella. Mi respuesta fue que sí, pero con una importante puntualización: estaba doblada en español neutro, lo que se me antojaba no molesto, pero sí raro. La empresa se excusó alegando que la distribuidora no había facilitado información sobre el origen del doblaje. De todas formas, declaré estar bastante satisfecho con ella, ya que tanto la calidad visual como la sonora eran excelentes. Poco después, gracias a Youtube, pude recordar el magnífico doblaje con que fue emitida esta serie por TVE en 1977 y —esta es una opinión personal y por tanto discutible—, francamente, no hay color.

Maticemos más: no quiero decir con esto que las copias que poseo estén mal dobladas, sino que a mi juicio el doblaje hecho por TVE en su época es muy superior. Para empezar, a cada personaje se le asignó un actor de doblaje excepcional, y se mantuvieron las mismas voces durante los 48 episodios de que consta la serie, algo muy importante desde el punto de vista del espectador. En la versión neutra que poseo las voces de los personajes, aparte de inadecuadas en la mayoría de los casos, cambian de un episodio a otro. Así, por ejemplo, la doctora Russell aparece con nada menos que seis voces distintas, y otro tanto ocurre con Maya y Tony Verdeschi, cada uno de ellos con al menos tres dobladores. El comandante Koenig y el profesor Bergman mantienen las mismas voces durante toda la serie. La voz del primero me parece tan inadecuada como las del resto del elenco; en cuanto a Victor Bergman, fue, a mi juicio, el único personaje de Espacio 1999 correctamente doblado en la edición sudamericana; aunque eso sí, a menudo recurre a expresiones cursilonas y fuera de lugar en un científico. Por ejemplo, en el primer episodio, cuando recibe a Koenig, que acaba de ser nombrado nuevo comandante de Alfa, nos sale con un cargante ¡Qué placer! En la versión doblada por TVE emplea un correctísimo Hola, John, que es precisamente lo que dice el personaje en el original en inglés.

En general, el doblaje neutro de Espacio 1999 es bastante aceptable, pues salvo excepciones puntuales, evita remitirnos a esa especie de empalagoso merengue propio de los culebrones de sobremesa. Otras producciones no tuvieron tanta suerte. Es el caso, por ejemplo, de OVNI, emitida por Antena 3 en 1990/91, cuyo lastimoso doblaje, que parecía remitirnos a Crystal o Los ricos también lloran, provocó las críticas de buen número de espectadores. Los responsables de la cadena privada tomaron buena nota de ello, y así, cuando se decidieron a programar la legendaria Bonanza y la no menos famosa Los Invasores, tuvieron el detalle de doblarlas adecuadamente.

A pesar de todo ello, he de admitir que he visto algunas películas bien dobladas al otro lado del charco. Es el caso del western DAKOTA, en el que los protagonistas principales — John Wayne, Ward Bond, Walter Brennan y Mike Mazurki —ostentan unas voces muy adecuadas a sus caracteres y apariencias físicas. Por desgracia, en BATALLÓN DE CONSTRUCCIÓN al bueno de Duke le pusieron una vocecita atiplada —que recuerda no poco a la de cierto generalito de baja estatura que nos gobernó, por así decirlo, durante casi cuarenta años— con lo cual se cargaron buena parte de la gracia del personaje que interpretaba. De todas formas, también en España cocemos habas en esta materia, no hay más que fijarse en algunas cintas hollywoodenses de los años cuarenta y cincuenta, dobladas en su día por gente que trabajaba en la radio y que, por lo visto, servía lo mismo para un barrido que para un fregado. Muchas de esas películas fueron adquiridas por TVE a principios de la década de los setenta, y ante el penoso doblaje que traían, la televisión pública española optó por volver a doblarlas antes de emitirlas, con lo cual los cinéfilos salimos ganando, indudablemente.

Llegados aquí conviene aclarar un detalle que se presta a equívocos: ¿A qué nos referimos exactamente con eso de español neutro? Yo entiendo por tal el castellano puro, limpio de cualquier acento o entonación determinada, es decir, académico. Visto así, el doblaje hecho en Sudamérica —generalmente en Méjico— puede ser neutro desde el punto de vista de un espectador chileno, boliviano o argentino, pero no desde el de un peninsular, ya que, ciertamente, sí que tiene acento, aunque sea mínimo. Como muy bien me ha señalado el coordinador de este Sitio, el doblaje en español de España también es neutro en el sentido de que nuestros propios dobladores, son capaces de tal pronunciación que no es posible distinguir de qué región concreta de España es oriundo cada uno de ellos. Sea como fuere, parece que la fuerza de la costumbre ha establecido como doblaje en español neutro el procedente de las Américas, así que no seré yo quien discuta ese punto, aún no estando totalmente de acuerdo con el mismo.

Pero lo que sí tengo muy claro es que, siempre que me sea posible elegir, me decantaré por el doblaje hecho en España, sin que ello signifique que desprecie las variantes del castellano que se hablan en Hispanoamérica.

© Antonio Quintana Carrandi
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