Mis trabajos en la red
por Antonio Quintana Carrandi

De un tiempo a esta parte, he podido comprobar que muchas de mis colaboraciones publicadas en el Sitio están apareciendo en otras páginas y foros de Internet. En principio, esto no me molesta, pues sabiendo como funciona la red ya contaba con ello. Lo que sí me joroba, y mucho, es que algunos de ellos aparecen con otro título, a veces sin mi firma o con un nombre supuesto. Hace tiempo, encontré mi ensayo sobre LAURA, de Otto Preminger, en el blog de cierto caballero. No me pareció mal, pero le rogué que además de mi nombre incluyera el Sitio en el que había sido publicado originalmente.

Al día siguiente estaba hecha la corrección. Ayer mismo (9 de junio) localicé otros trabajos míos en la red, y la verdad es que me molestó mucho no que estuvieran en esas páginas, sino que no citaran el SdCF, que es de donde lo han obtenido. Así pues, entré en uno de esos foros y exigí, con todo el derecho moral, que retiraran mi trabajo de ahí, ya que ni me habían pedido permiso para ponerlo, ni citaban la fuente del texto. Hoy he podido comprobar que dicho trabajo ha sido sustituido por otro, según el responsable del foro de mayor calidad. Y seguidamente, los habituales de dicho foro se han enzarzado en un intercambio de comentarios, a cada cual más jugoso, en el que se me tacha de ruin, miserable, egoísta y otras lindezas por el estilo. Poco me importan esas majaderías, a las que nunca he hecho caso, pues dicen muy poco en favor de quienes así se expresan.

Quizá a algunos les parezca excesivo que yo haya solicitado la retirada de ese trabajo, pero siempre he creído que cuando se toma un texto de una web para publicarlo en otra, lo ético es indicar claramente no sólo el nombre del autor, sino también su origen, e incluir, si es posible, un enlace al mismo. Como no vi referencia alguna a este sitio en concreto, que es donde estoy publicando el grueso de mi obra, ejercí mi derecho de autor a pedir que se retirase; ni más ni menos.

A quienes les haya ofendido mi postura, agua y ajo que es remedio indicado para estos males. Ni soy miembro de la SGAE —como insinuó un forero con el electroencefalograma plano— ni estoy a favor de las cortapisas gubernamentales en la red. Todo lo contrario. Este medio es de todos, como muy bien comentó otro forero, y por eso debemos hacer un uso inteligente, serio y constructivo del mismo, respetando una serie de normas éticas no porque existan leyes al respecto —que, de existir, no conozco— sino porque es lo justo y necesario para que la red sea, verdaderamente, un solidario punto de encuentro e intercambio entre todos los internautas. Pero para conseguir esto es necesario, más aún, es imprescindible, que nos respetemos mutuamente y respetemos, también, las obras ajenas, utilizándolas adecuadamente y haciendo constar siempre su autor y su web de origen.

El responsable de ese foro del que hablo sustituyó mi artículo por otro sobre la misma película, alegando, como ya he dicho, que éste último era de superior calidad. Estuve por preguntarle que, si eso es cierto, ¿por qué escogió primero el mío, y no ese otro tan bueno? pero lo dejé, porque en realidad no valía la pena perder el tiempo con esa tontería. No me preocupa ni poco ni mucho la opinión que de mi persona puedan formarse los miembros de dicho foro. Actué con arreglo a lo que me dictaba mi conciencia y punto. No tengo inconveniente en que se me cite, y si alguien quiere poner uno de mis trabajos en su página o blog, estupendo; siempre y cuando hagan constar el nombre del autor y el del SdCF. Me siento muy honrado cuando se me cita por alguno de mis artículos, como ocurrió hace poco con el que dediqué a la novela FARENHEIT 451 de Ray Bradbury que, junto con los trabajos de otros autores, fue utilizado para ilustrar una tertulia literario-filosófica sobre la obra del gran novelista norteamericano.

He podido constatar que mis trabajos tienen una gran difusión en la red, e incluso se citan en algunas páginas en inglés, siempre mencionando el SdCF y mi nombre, lo cual me llena de orgullo. Pero lo que no me gusta nada es que aparezcan por ahí sin mencionar este sitio, que puede servir de magnífico ejemplo de cómo deben hacerse las cosas en la red.

Agradezco a Francisco José Súñer Iglesias la excelente labor de difusión de la ciencia-ficción, y de la cultura en general, que está desarrollando en el Sitio desde hace ya trece años. Así mismo, le agradezco también su seriedad a la hora de tratar con los colaboradores habituales, que gracias a él nos sentimos parte de la gran familia de aficionados al género y tenemos la suerte de contar con un editor que se preocupa por ofrecer lo mejor a los seguidores del SdCF y siempre está dispuesto a ayudar a los autores. Si el ejemplo que representa este sitio cundiera, la calidad de la red mejoraría notablemente y todos saldríamos ganando.

© Antonio Quintana Carrandi
(864 palabras)