El Islam y la ciencia-ficción
por Miguel Esquirol

No es muy común relacionar la religión islámica con la ciencia-ficción. En el mundo árabe su presencia es mínima aunque existen autores que son considerados como tales. Egipto es el centro donde se pueden encontrar mejores ejemplos. En el año 2006 hubo una conferencia llamada Literatura árabe y ciencia-ficción en la que se planteaban si este género de verdad existía. Hoy en día, si existen, estos textos son leídos en general como dentro de la literatura general, y muchas veces atacada si es que se atreve a tocar temas tabú. Aquí un extenso y muy interesante artículo sobre aquella conferencia.

Encuentro una cita que intenta explicar la razón de que el género no esté presente en la literatura árabe:

Una novela de base científica, que incorpore una dimensión imaginaria, no encontrará una acogida favorable en un entorno donde reinan las respuestas prefabricadas y se rechaza la cultura del conocimiento (Doctor Omar Abdelaziz)

Se trata del Sura 18 del Corán llamado La caverna, los versos del 1 al 59. En este texto cuenta la historia de un grupo de jóvenes quienes enfrentados a una sociedad que tomó a dioses falsos y siendo fieles a Alah se refugiaron en una caverna. Allí durmieron por 300 años y cuando despertaron no sintieron que había pasado más que unas pocas horas. Uno de ellos fue encomendado a buscar alimentos en el pueblo cercano con cuidado de no atraer atención hacia ellos.

En otras tradiciones fuera del Corán se cuenta cómo el jóven se maravilló con las construcciones diferentes y extrañas que tenía la ciudad, y cómo alguien descubrió que un joven intentaba comprar comida usando monedas antiguas. La atención del emperador quien ahora si ya era creyente se puso en él. De esta manera los jóvenes contaron su historia y pudieron seguir viviendo adorando al señor. Se levantó un templo en el lugar de la cueva y se convirtió en un lugar santo.

Esto en resumen es la historia de los durmientes, conocidos en otras tradiciones como los siete durmientes de Ephesus.

La historia es sin duda una narración de ciencia-ficción: la del durmiente que se despierta en un mundo futuro, su extrañeza frente a la nuevo, y a cómo la historia de su tiempo cambió y evolucionó a través de los años.

Hay muchos textos de ciencia-ficción que plantean esta misma historia y su viaje en el tiempo puede darse gracias a máquinas del tiempo, como la clásica historia de H. G. Wells o máquinas criogénicas como en Futurama, así como muchos otros trucos y artimañas diseñadas por el escritor.

Hay un par de cosas más que detallar sobre esta historia.

El número de los durmientes no es exacto (pudiéndose ser tres, cinco o siete) pero un perro dormía siempre a sus pies en la entrada de la caverna. El número es conocido únicamente por Alah y ni el propio Mahoma conoce el número. Pero sin es exacto el número de los años transcurridos.

Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve.

Estos nueve años añadidos se debe al cambio del calendario lunar al solar que queda registrado en el texto para marcar más aun la exactitud del tiempo.

También es interesante el detalle del peligro al que los durmientes se enfrentan cuando despiertan:

Enviad a uno de vosotros con esta vuestra moneda a la ciudad. Que mire quién tiene el alimento más fresco y que os traiga provisión del mismo. Que se conduzca bien y que no atraiga la atención de nadie sobre vosotros.

Un último detalle que casi puede llamarse científico, y es sobre cómo los jóvenes pudieron dormir por 300 años:

Les hubieras creído despiertos cuando, en realidad, dormían. Les dábamos vuelta a derecha e izquierda, mientras su perro estaba en el umbral con las patas delanteras extendidas. Si les hubieras visto, te habrías escapado de ellos, lleno de miedo.

Este detalle de que les dábamos vuelta a derecha e izquierda ha sido interpretado como la necesidad de preservar sus cuerpos del deterioro. Ibn Abbas (primo de Mahoma) dijo: Si no los hubieran dado la vuelta, la tierra los habría consumido.

Aunque no es más que anecdótico esta breve historia dentro del Corán sirve para darle una nueva mirada a la propia ciencia-ficción. El deseo de trasponer nuestro presente al futuro, de intentar entender cómo evolucionarán fenómenos actuales, o como la realidad cambiará con los años para presentare ante nosotros extraña y nueva está cimentada en la tradición del género. El deseo de un jóvenes de apartarse de una sociedad que no comparte sus ideales y llegar mediante el sueño a un espacio en el que lo que desean se ha hecho verdad no sólo es la base de muchas historias, sino del propio deseo de narrar un texto de ciencia-ficción.

© Miguel Esquirol
(801 palabras)
Publicado originalmente en El forastero el 12 de febrero de 2010
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