Especial Decimotercer Aniversario
Algo que nunca me ha importado demasiado
Especial Decimotercer Aniversario
por Jacinto Muñoz

Qué como ven los medios al género y a su seguidores. ¡Y yo que se! Es algo que nunca me ha importado demasiado.

O quizá sí.

A pesar de los años, la experiencia y los muchos y fatuos debates en que como tantos otros también yo recurrí a Verne, Wells, Huxley o Orwell para ocultar que, aunque son autores con los que he disfrutado, a mi lo que me ponía eran las novelas de marcianos; reflexiono y reconozco que no he superado del todo el complejo adquirido a fuerza de oír menospreciar a las susodichas noveluchas. Y por tanto, cuando por casualidad o recomendación de otros congéneres, llega a mis manos algún artículo sobre la ciencia-ficción de fuentes no endogámicas, suelo leerlo, o al menos comenzar su lectura, con interés y la secreta esperanza de encontrar la redención que justifique mi oscuro pasado.

Vana esperanza. Echando mano de lo queda de mi memoria y de un vistazo rápido a algunas hemerotecas de la web me atrevo a apostar que los medios generalistas han reproducido, reproducen y reproducirán casi punto por punto la misma visión que los propios aficionados y que este breve, poco riguroso y nada científico muestreo no se aleja mucho de la realidad:

1.- El autor es un periodista aficionado al género al que por obituario, rellenar un hueco, estreno de superproducción, acontecimiento científico o similar, le encargan unas líneas. En este caso, aun desde la supuestas seriedad o plus de autoridad que pueda conceder el foro en que se publica, en esencia nos encontraremos con una de las posturas habituales en los debates internos.

2.- Especulación sobre la capacidad profética de la ciencia-ficción. Este caso suele venir de la mano de alguna nueva teoría física, biológica o desarrollo técnico y acostumbra a reflejar una visión positiva. Eso sí, casi siempre recurriendo los protomártires de la causa, los citados Wells y Verne, y en este segundo caso mentando muy a menudo su nunca publicada en vida: PARIS EN EL SIGLO XX —no la he leído y por tanto admito la corrección de cualquiera que lo haya hecho, pero me dicen por ahí que es bastante mala y que muchos de los avances que vaticinaba gozan del privilegio de la interpretación a posteriori—. Últimamente, también se tira mucho del ciberpunk, normal, Internet es una de las grandes revoluciones del siglo pasado y del presente aunque en mi opinión cuando Gibson inventó el género, Internet ya era una realidad, pequeña, pero realidad, sin que con esto quiera desmerecer en nada a NEUROMANTE.

3.- Frikismo. Es esta una de las catalogaciones habituales. Como todo el mundo sabe está más relacionada con series y películas que con el ambiente literario y el tratamiento suele ser el mismo que se da a cualquier otra manifestación pintoresca, como pudiera ser un congreso de tiroleses vestidos con sus trajes tradicionales, bebiendo cerveza y cantando a grito pelado. (Conozco al menos un caso en que un canal de TV interesado en cubrir un evento relacionado con la ciencia-ficción desestimó la noticia al enterarse de que ningún asistente tenía previsto acudir disfrazado)

4.- Espectacularidad. También relacionado con el mundo audiovisual sobre todo con el cine. Tenemos aquí al clásico de los clásicos: Star War y un caso muy reciente en AVATAR. Lo habitual es que en cualquier análisis el género que nos ocupa quede relegado a mera justificación para desarrollar espectaculares y revolucionarios efectos especiales.

5.- La cultura dominante y clásicos desplazados. Es en el mundo de los críticos y altos intelectuales donde mas se nos minusvalora claro que en ese mundo se suele minusvalorar casi todo con lo que no hay porque sentirse discriminado. El mensaje es que se trata de un género menor y cuando alguna de sus obras, por su evidente calidad, se niega a ser rechazada, se concluye que cualquier componente especulativo de tintes futuristas no es más que un recurso literario del autor que jamás pretendió ser catalogado como escritor de ciencia-ficción. Y puede que tengan razón porque algunos escritores y aficionados así lo creen y aunque no renieguen de forma definitiva, rediseñan fronteras y ponen nombres nuevos con ánimo de separar el selecto grano de la paja y ser aceptados como gente seria y no simples lectores con afán de evasión.

Es seguro que se me escapa algún caso pero como decía y salvo excepciones de las llamadas honrosas, los medios no hacen mas que reflejar los mismos análisis y discusiones a las que tan acostumbrados estamos y sobre las que no me voy a pronunciar aquí. Sólo diré que en mi opinión es el tamiz del tiempo y el público lo que determinará si obras como la Saga de la Fundación, NAVES MISTERIOSAS o 1984 sobreviven para ser comentados en los medios futuros. Lo mismo cabe decir para autores como McMaster Bujold, Anderson, Lem o Ballard.

© Jacinto Muñoz
(810 palabras)
Jacinto Muñoz es colaborador habitual del Sitio de ciencia-ficción