Los lagartos terribles
por Jorge Romo

A estas alturas todos hemos visto alguna vez la película PARQUE JURÁSICO, dirigida por el Rey Midas del cine, Steven Spielberg. Los impresionantes y realistas dinosaurios que pululan por la pantalla hacen creer al espectador que el tiempo ha retrocedido 65 millones de años. Sin embargo, lo primero que viene a la mente es que hay un pequeño error: Tyrannosaurus rex, el principal villano de la peli, no vivió en el Jurásico, sino en una época posterior: el Cretácico. Alguna vez el paleontólogo Stephen Jay Gould le llegó a preguntar al escritor Michael Crichton (autor de la novela en la que se basó Spielberg para su película) el por qué del nombre de la cinta, a lo que Crichton respondía que el nombre era más comercial que si hubiese utilizado el título de Parque Cretácico.

El caso es que los dinosaurios son el objeto paleontológico más atractivo para el público en general. Basta ver las innumerables figuras de acción que rondan por el mercado para darnos cuenta de eso. Aunque también es común escuchar a personas que argumentan que seres humanos y dinosaurios convivieron juntos (basados quizás en aquellas películas con cavernícolas sobreviviendo al ataque de gigantescos dinosaurios como la que estelariza el ex-Beatle Ringo Star) Desmintiendo este pequeño asunto se sabe que los dinosaurios se extinguieron hace unos 65 millones de años, mientras que los seres humanos tenemos unos escasos 200.000 años habitando este planeta.

Los primeros restos de dinosaurios fueron descubiertos en Inglaterra alrededor de 1820. Esos extraños y gigantescos fósiles generaron confusión durante un buen rato. Para 1840, el anatomista Richard Owen comenzó a estudiar los mencionados restos dándoles el nombre griego de Dinosauria (lagarto terrible) Owen creía que los fósiles que estudiaba pertenecían a una serie de lagartos gigantescos que andaban en cuatro patas y no fue hasta finales del siglo XIX cuando esta creencia se comenzó a desvanecer: la mayoría de los dinosaurios que se iban descubriendo habían sido bípedos.

Hoy se siguen descubriendo más restos de dinosaurios y continua acrecentándose la colección de fósiles de estos animales gigantescos. Su estudio es crucial para entender la historia de la vida en nuestro planeta. Desde la perspectiva evolutiva, su existencia puede explicar de dónde surgieron algunos grupos de animales actuales.

Fue en 1880 cuando H. G. Seeley dividió en dos grupos a los dinosaurios en función de los huesos pélvicos: los ornitisquios, cuyos huesos de la parte anatómica mencionada eran similares a los de las aves, y los saurisquios: grupo más común cuya pelvis recuerda a los reptiles y del cual se cree que surgieron las aves actuales.

Pero la gran pregunta sigue en pie: ¿por qué desaparecieron los dinosaurios? Hay varias explicaciones para este evento. Uno de ellos es la inversión frecuente del campo magnético de la Tierra, lo cual vendría de vez en cuando a dejar sin protección a la superficie terrestre contra los rayos cósmicos eliminando a la mayoría de los seres vivos que tengan la mala suerte de vivir en el momento preciso de este evento. Otras explicaciones hablan sobre cambios climáticos provocados por movimientos de aguas marinas, glaciaciones, falta de alimento provocada por un exceso en el número de dinosaurios, etc. Aunque quizás la más famosa explicación que satisface nuestra curiosidad es el impacto de un asteroide.

Fue en 1980 cuando un equipo interdisciplinario integrado principalmente por Luis y Walter Álvarez, físico y geólogo y padre e hijo, respectivamente, propusieron que el impacto de un objeto extraterrestre (un asteroide) de más de 10 kilómetros de diámetro fue el causante de la extinción del Cretácico que mató a todos los dinosaurios. El debate surgió al instante. La pregunta de si habían sido varios impactos o uno solo el que extinguió a los reptiles más famosos de la paleontología ha permanecido flotando... Aunque hoy se acepta que los cambios climáticos ya estaban extinguiendo a los dinosaurios y que el mencionado asteroide sólo vino a ser la gota que derramó el vaso.

Para 1998, un fragmento de asteroide encontrado en la Península de Yucatán fue considerado como evidencia de que el cráter de Chicxulub (ubicado en la mencionada península) es lo que queda de aquel gran impacto. El cráter permanece dividido: la mitad está en tierra y la otra mitad está cubierta por el océano. Hay estudios que nos hacen creer que cuando el impacto se dio, la zona que recibió el golpe estaba cubierta por completo por las aguas oceánicas. Actualmente hay estudios que tratan de entender el ángulo y la velocidad de impacto del asteroide.

Los dinosaurios se marcharon de este mundo hace millones de años dejando un legado de información inigualable sobre los caminos evolutivos que han seguido los seres vivos. Su papel es invaluable a la hora de entender cómo surgió la vida en este planeta.

© Jorge Romo
(798 palabras)