Nueva visita a la luna
por Dixon Acosta

El pasado viernes 9 de octubre, el hombre llamó nuevamente a las puertas de la Luna, así fuera de manera un tanto brusca, mediante el proyecto de la NASA, consistente en enviar unos artefactos aeroespaciales a nuestro satélite natural, con el propósito de estrellarlos contra su superficie para intentar determinar la existencia de agua, interrogante que ha desvelado a científicos y escritores de ciencia-ficción desde lejanos tiempos.

Cuando escuché sobre esta iniciativa, recordé la mítica serie de televisión Space: 1999 (1975) conocida en los países de habla hispana como Cosmos: 1999 / Espacio: 1999, la cual relataba el drama de una base lunar que ha quedado a la deriva en el espacio, producto de la pérdida de órbita de la Luna por una explosión nuclear. De igual forma, rememoré el método que se encontró en películas como DEEP IMPACT (1998) y ARMAGEDDON (1998) para desviar o destruir meteoritos peligrosos para el planeta. Aunque puede remontarse a la clásica escena de la primera película de ciencia-ficción, el proyectil que impacta al ojo de la Luna en LE VOYAGE DANS LA LUNE de Georges Méliè. Afortunadamente, los científicos de la NASA, aclararon que el choque de las dos estructuras enviadas (la sonda LCROSS y su cohete Centauro) no afectaría la rotación de la Luna, acostumbrada a recibir múltiples golpes, como lo atestigua su vapuleado rostro. Tardarán semanas, quizás meses, en informar los resultados de esta misión, que no deja de ser llamativa, por lo contundente de su metodología.

Para orgullo de Colombia, un ingeniero aeroespacial nacido en este país, César Ocampo, fue uno de los responsables del experimento, en cuanto a la trayectoria del proyecto. Ocampo definió la ruta de la astronave, gracias a un programa informático denominado Copérnico, inventado por él mismo, que permitió trazar los recorridos de los artefactos. Debe decirse, que posiblemente el cohete se estrelló no muy lejos del cráter Garavito que lleva el nombre de otro ingeniero colombiano.

Julio Garavito Armero, fue un matemático e ingeniero de la Universidad Nacional de Colombia, quien fue director en 1892 del Observatorio Astronómico Nacional. Como astrónomo se le reconoce su estudio de la Mecánica Celeste, centrado en las fluctuaciones lunares y su influencia en los cambios climáticos, hídricos y orbitales de la Tierra, por su aporte, la Unión Astronómica Internacional en 1970 le reconoció, bautizando uno de los cráteres lunares con su nombre.

El rostro de Julio Garavito, se puede observar en la cara principal del billete de veinte mil pesos colombianos, a cuyo reverso se encuentra una imagen de la Luna, temática que seguramente pasa inadvertida para la mayoría de la gente, por el ritmo lunático de estos tiempos de consumo y comercio, cuando los billetes pasan de mano en mano y sólo son examinados para verificar su autenticidad.

© Dixon Acosta
Bogotá, Colombia, (461 palabras)