Camille Flammarion: el astrónomo soñador
por Omar Vega

La memoria colectiva no ha sido benigna con Camille Flammarion (1842-1925) Al contrario de muchos de sus contemporáneos, su nombre ha sido olvidado por las masas, más su importancia en la especulación científica, y en la literatura de ciencia-ficción, se ve claramente al estudiar el origen de las ideas de autores que hoy son más famosos que el maestro.

Camille Flammarion nació en Francia y estudió teología y latín, pues pensaba seguir la vida religiosa. Mientras cursaba sus estudios, asistió a varias conferencias de astronomía que le despertaron el interés por el universo y le hicieron dedicarse al estudio de los astros. Flammarion fue un afamado científico, entre cuyas contribuciones se cuenta la fundación de la Sociedad Astronómica de Francia.

Sin embargo, en su tiempo fue mucho más conocido como un divulgador y especulador científico. Fue el Carl Sagan del siglo XIX, que despertó el interés de la gente por temas trascendentes, que mezclaban ciencia real con preguntas sobre el futuro, la vida en otros mundos y la existencia más allá de la muerte. Flammarion escribió más de 50 libros, entre científicos, ensayos de divulgación y novelas. Demos un vistazo a tres de ellos, para empaparnos de las ideas de este visionario.

En 1862, Flammarion publica LA PLURALIDAD DE MUNDOS HABITADOS, un ensayo científico en el cual analiza los tipos de vida que cada planeta del sistema solar podría sostener, de acuerdo a sus características físicas. Se trata del primer libro de exobiología seria que se publicó y cuya influencia se puede detectar en sus coetáneos.

LUMEN (1867) es un libro de diferente. Escrito a modo de diálogo al estilo de Platón, se trata del encuentro de un espíritu que revela los secretos del universo al protagonista. En la novela se describen tanto fenómenos físicos conocidos como especulaciones científicas y espiritistas, incluyendo ecosistemas alienígenas, viajes en el tiempo y reencarnaciones. Quizás lo más espectacular de la novela es su predicción de la relatividad del tiempo, con la cual se adelantó medio siglo a Albert Einstein. Se sabe que éste último comenzó en su adolescencia a meditar sobre la relatividad, pensando en la forma que se vería el mundo si uno viajaba montado en un rayo de luz, y se sospecha que esa visión provino directamente de LUMEN.

El fin del mundo (1893) es otro libro sorprendente de Camille Flammarion, donde se dedica a describir, metódicamente, todos los desastres posibles que acabarán con la Tierra, siendo el principal de la trama el impacto de un cometa. En la novela nos vemos transportados al futuro, donde los humanos se comunican metódicamente con los marcianos por medio de señales luminosas y telescopios, las aeronaves voladoras (dirigibles) son de uso común y monos entrenados hacen las tareas rutinarias de la vida diaria.

Todas estas ideas tuvieron una influencia notable en la imaginación de la gente de fines del siglo XIX y principios del XX. Dondequiera se mire, se encuentran autores de ciencia-ficción y especuladores serios que tomaron ideas de Flammarion para sus propias obras. Es el caso de la obra del famoso escritor de ciencia-ficción Olaf Stapledon, quien al parecer le copió sus ideas básicas.

Como lo demuestran las obras populares de astrónomos como Kepler, Flammarion y recientemente de Carl Sagan, la astronomía es una ciencia que despierta la imaginación humana. No puede ser de otra manera cuando el hombre se interna en busca de respuestas en una ciencia que trata del universo en su totalidad.

© Omar Vega
(576 palabras)
Publicado originalmente en Argo Navis el 1 de septiembre de 2008