En globo a la Luna
por Omar Vega

Todo el mundo sabe que en 1783 los hermanos Montgolfier realizaron el primer vuelo en globo de la historia, mas pocos están enterados de que el primer viaje a la Luna también fue en globo, y que se hizo desde Rótterdam a principios del siglo XIX... al menos eso nos quiso hacer creer Edgar Allan Poe en su cuento LA INCOMPARABLE AVENTURA DE UN TAL HANS PFAALL (1835) que es una típica tomadura de pelo del genio hacia sus lectores.

El autor sabía que un globo aerostático lleno de un gas convencional —como hidrógeno o helio— no podría llegar a la Luna pues en el vacío del espacio no existe el empuje de la atmósfera. Por eso, Poe nos hace creer que en el espacio el vacío realmente no existe, sino que se trata de una atmósfera muy diluida. Si así fuera, para llegar a la Luna bastaría con llenar nuestro globo con un gas muy ligero, de una densidad 37,4 veces menor que la del hidrógeno.. La atmósfera del espacio interlunar tendría entonces el empuje necesario para impulsar su globo a la Luna. Por supuesto que fue solo un chiste de Poe y los globos están condenados a permanecer en las vecindades de la tierra.

Si bien llegar a la Luna en globo es imposible, ascender con ellos a grandes alturas no lo es. Sin embargo, los primeros intentos fueron problemáticos, pues a grandes alturas no se puede respirar. Para resolver este problema, Auguste Piccard creó la primera cápsula presurizada capaz de llegar a la estratosfera, viaje que emprendió 1931 alcanzando los 15.787 metros de altura. Ahora bien, la estratosfera está a sólo a medio camino del espacio, cuya frontera convencional se marca a los 100 kilómetros de altura. Para llegar más allá, y entrar en órbita, se requiere del auxilio de cohetes, por lo que los globos quedaron relegados al baúl de los recuerdos. Y sin embargo, los cilindros presurizados de las estaciones orbitales de hoy descienden directamente de las cápsulas que Piccard diseñó para sus globos.

Irónicamente, luego de sufrir la humillación de la obsolescencia, pareciera que los globos tendrán un renacer en gloria y majestad. Con el desarrollo del turismo espacial se ha puesto en marcha varios proyectos para reemplazar estructuras rígidas por otras inflables, similares al Nautilus de Bigelow Aeroespace: una estación espacial turística.

Las ventajas de los globos como elementos de construcción son evidentes, ya que ocupan poco espacio y son más ligeros que las armazones de aluminio, por lo que se les transporta más fácilmente a órbita, y a un costo mucho menor. Por eso, la NASA está desarrollando un refugio lunar inflable, marcando la llegada final del globo a la Luna.

La astronomía no está ausente de la tendencia y ya se han anunciado telescopios inflables para los próximos años. En efecto, el telescopio James Webb —que reemplazará al Hubble — tendrá una estructura inflable que le protegerá de la luz solar.

En síntesis, el globo contribuyó al desarrollo de las cápsulas espaciales y protegerá del vacío a nuestros descendientes, cuando visiten el espacio.

Sin dudas, Edgar Allan Poe estaría sorprendido de que su chiste se hubiera convertido en una realidad.

© Omar Vega
(531 palabras)
Publicado originalmente en Argo Navis el 15 de septiembre de 2007