Enciclopedia galáctica
por Omar Vega

Carl Sagan, autor de la afamada serie Cosmos, soñaba con recibir un mensaje extraterreno portando la Enciclopedia Galáctica: un catálogo de todos los mundos de la Vía Láctea, cada uno con su imagen y una descripción de su clase, tamaño, atmósfera, vida y seres inteligentes que lo habitaban. Cuando Sagan nos contó su sueño no se conocían planetas fuera del sistema solar. Ha pasado un cuarto de siglo desde entonces y, a pesar de que todavía no hemos captado inteligencias alienígenas vagando por ahí, hoy estamos seguros de que la Vía Láctea está llena de planetas.

El primero fue descubierto en 1988, en la estrella Gamma Cephei, por los astrónomos canadienses Campbell, Walker y Yang. Desde entonces se han encontrado más de 200 rotando en torno a estrellas lejanas, principalmente gigantes gaseosos similares a Júpiter o a Saturno. Hoy se hacen esfuerzos para agregar a esa lista cuerpos celestes sólidos, similares a la Tierra.

Se espera que en un futuro no muy lejano conozcamos la existencia de decenas de miles de mundos entre nuestras estrellas vecinas en la Vía Láctea. Más, a pesar de que su número sigue creciendo, aparte de saber que existen es poco lo que se conoce de ellos. Todavía no tenemos fotografías detalladas de sus superficies pues no se dispone de la tecnología adecuada. Una forma de conseguirlas sería enviando sondas a las estrellas, pero esto se encuentra fuera del alcance de la tecnología actual, y quizás sigua siendo imposible por un par de siglos hacia el futuro.

Sin embargo, otro tipo de tecnología más simple y asequible puede concurrir en nuestra ayuda. El éxito del Hubble ha demostrado que los telescopios espaciales son prácticos y ya existen planes para construir nuevos instrumentos que serán capaces de tomar imágenes directas a los planetas extrasolares. Uno de ellos es el telescopio infrarrojo James Webb, de 6,5 metros de diámetro, que será enviado al espacio en la próxima década.

Otro avance importante será el lanzamiento al espacio de interferómetros. Estos telescopios están compuestos de varios lentes actuando en paralelo, que combinan y refuerzan sus imágenes por medio de interferencia de luz. Paranal es un ejemplo de un instrumento de ese tipo. En estudio está el llamado Terrestrial Planet Finder, que tendrá como misión la búsqueda sistemática de planetas similares al nuestro en otras estrellas.

En un futuro no muy lejano es posible que se construyan interferómetros gigantescos en el espacio, montados en estructuras inflables, o quizás flotando libremente en el vacío, con sus lentes separados por millares de kilómetros y sincronizados por computadoras.

Serán telescopios del tamaño de pequeños mundos.

Cuando tales instrumentos existan, comenzaremos por fin a cumplir el sueño de Sagan de compilar una Enciclopedia Galáctica. Eso si, asumiendo que no nos topemos antes con amebas extraterrestres que nos envíen por radio una copia de la suya.

© Omar Vega
(472 palabras)
Publicado originalmente en Argo Navis el 1 de marzo de 2007