Curiosidad
por Dixon Acosta

Si hay una palabra que identifica por igual el candor de la niñez pero también el rigor del trabajo científico es la curiosidad. Incluso en las referencias bíblicas la curiosidad ha estado presente, desde cuando Adán, cual infante en interrogatorio constante a su padre, preguntaba a Dios por las cosas de la creación (aunque su excesiva curiosidad le costó el Paraíso, precio de su libertad) hasta el mismo Poncio Pilatos que ansioso indagó a Jesús por la verdad, con sincera curiosidad, antes de lavarse las manos.

Clara Ma, niña estadounidense de doce años de edad, acaba de rebautizar el Mars Science Laboratory con el nombre de Curiosity (Curiosidad) luego de participar en un concurso convocado por la NASA y los productores de la película animada WALL-E (personaje evocador del espíritu curioso) La pequeña Clara en su ensayo ganador, concibió una de las mejores definiciones de la palabra curiosidad que haya escuchado jamás, según esta niña la curiosidad es una llama perdurable que arde en la mente de todos la cual la hace saltar de la cama cada mañana. Su propuesta fue escogida entre 9000 ensayos estudiantiles.

La curiosidad además es una cualidad que no sólo es humana, pues está presente en el proceso de aprendizaje de los animales, no en vano la frase aquella de la curiosidad mató al gato. Si además pensamos que hay otras inteligencias vivientes más allá del horizonte lunar, por qué no pensar que también estén dotadas de curiosidad. Albert Einstein sentenció: No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso. Un escritor y pensador irlandés de moda entre los economistas, Charles Handy, apostilló: La necesidad puede ser la madre de la inventiva, pero la curiosidad es la madre del descubrimiento, algo que Cristóbal Colón y otros pertinaces discípulos pueden confirmar con sus vidas proclives a la curiosidad.

En esta época virtual, la curiosidad podría definirse como el motor de búsqueda de la verdad, elemento común en el método socrático de llegar a las respuestas mediante las preguntas; herramienta de trabajo de científicos, escritores y periodistas; sustancia que fundamentaba a Fox Mulder en sus investigaciones paranormales ante la incredulidad racional de Dana Scully; bitácora del capitán James Tiberius Kirk de la nave Enterprise y de todos sus alteregos ficticios y reales.

Ahora el ser humano lleva al espacio, ese amplio lugar poblado de interrogantes, el motivo y justificación de su existencia, la curiosidad. Curiosidad a partir del año 2011 comenzará a escarbar el suelo marciano, con el fin de seguir indagando si alguna vez hubo vida sobre esa tierra marchita, labor que será posible no sólo por las baterías solares, sino por una energía más duradera y constante, la curiosidad.

© Dixon Acosta, Bogotá, Colombia
(445 palabras)